domingo, 17 de julio de 2016

Las mujeres inteligentes no tienen hijos.




Cameron Díaz: “Tengo una vida increíble en muchos sentidos porque no tengo hijos”
Es un estudio incendiario, y su autor, Satoshi Kanazawa, ya se había ganado la medalla de polémico y excesivo por trabajos anteriores. Yo lo archivo como inquietante broma estadística. Voy al grano. Lo que concluye Satoshi es que cuanto más alto es el CI (Cociente Intelectual) de una mujer, menos hijos tiene.
Satoshi Kanazawa es investigador de la London School of Economics y, para realizar su trabajo, ha recogido datos de mujeres, con o sin hijos, y los resultados de los test de inteligencia que les hicieron durante la infancia, momento en el que estas pruebas (más o menos discutidas) se realizan en los colegios británicos.
Lo que ha encontrado Kanazawa es que: “La media del CI de las mujeres que no han tenido hijos era de 105.3, mientras que el CI de las que han sido madres es de 101.7”.  La diferencia en el promedio es casi de cuatro puntos, muy grande y estadísticamente significativa.
El estudio se ha publicado en un momento en el que el lema “Hijos No” (No Kids) gana fans. En 2009, Cameron Diaz declaraba: “Tengo una vida increíble y, en cierto sentido, tengo la vida que tengo porque no tengo hijos. No creo que sea una obligación tener hijos y no creo que sea una obligación no tenerlos, simplemente me parecen opciones distintas”. Desde entonces, a la “confesión” de Cameron se sumaron grandes del cine como Renée Zellweger (Bridget Jones):  “La maternidad nunca ha sido una ambición para mí. Tan sólo quiero ser independiente y ser capaz de cuidar de mí misma”, y la contundente Helen Mirren: “No tengo instinto maternal alguno”. Pero la tendencia No Kids llega cuando en Occidente la natalidad se tambalea peligrosamente. Y el estudio de Kanazawa echa nueva leña para avivar el fuego. Dice el autor del estudio que si el descenso de hijos se produce entre las mujeres más inteligentes, el CI de la población mundial descenderá.
Para Kanazawa: “Dado que las mujeres tienen un mayor impacto en la inteligencia media de las generaciones futuras, es previsible que se produzca una disminución de la inteligencia media de la población en los países industriales avanzados”.  La pregunta importante me parece que es: ¿Por qué algunas personas deciden no tener hijos?

El “invierno demográfico” (Demographic Winter)

La natalidad cae en picado en Occidente, y es una preocupación de primer orden. Si el sociólogo francés Auguste Comte tenía razón cuando dijo “La demografía es el destino”, echémonos a temblar para lo que se nos viene encima. Los expertos que estudian las razones de este Efecto Hamelín, en el que los niños desaparecen de las ciudades, apuntan que todos los aspectos de la modernidad van a favor de la vida sin hijos.
Un hijo es caro, muy caro, y (afortunadamente) ya no es una inversión para la vejez. Tenerlos ya no es una férrea ley social: ya solo las abuelas mantienen la cantinela del “se te pasa el arroz”. Además, las mujeres de hoy no vinculan su felicidad exclusivamente al hecho de ser madres.  En estudios recientes en los que se mide la felicidad, los hijos apenas alimentan la satisfacción, e incluso en algunas encuestas se valora como negativo. Conciliar vida laboral con vida profesional es un nudo que ahoga y, sobre todo en España, el hecho de tener hijos está aún muy asociado al abandono de la formación y el desarrollo personal. Así que todo apunta a que tendremos que abrigarnos para paliar el granizo del invierno demográfico que vaticinan los expertos.
Queda otra “broma” de Satoshi Kanazawa, lo que él llama La paradoja de la inteligencia.  Los humanos hemos desarrollado herramientas que nos permiten ir más allá de los “mandatos biológicos”. Los anticonceptivos permiten que reproducirnos sea una elección, que nada tiene que ver con perpetuar la especie o darle sentido a nuestra vida, ni siquiera con el disfrute del sexo. La naturaleza No siempre es sabia.
Y con todo esto, qué opinas tú: ¿Qué te parece una vida sin hijos?

lunes, 11 de julio de 2016

Las leyes de la Física anticipan los divorcios

La Ley de la Termodinámica se aplica al matrimonio. 

Solo con un sobreesfuerzo es posible mantener un relación duradera. Andrea Rodríguez Burbano A la humanidad no deja de preocuparle los entresijos del amor, su durabilidad y, por supuesto, su caducidad. Hay teorías que plantean que este sentimiento dura solo 4 años y otras más optimistas que aseguran que puede durar toda una vida.




 En su afán por hallar nuevas pistas sobre cómo funciona el amor, la comunidad científica plantea un conjunto de pautas aritméticas que, en principio, garantizarían relaciones más duraderas. A través de las ciencias exactas —para ser más precisos la Física y las Matemáticas— los científicos buscan identificar cuánto estamos dispuestos a soportar para lograr que el amor dure más o caso contrario se acabe para siempre. 

En realidad hay una suerte de mecánica de la relación amorosa que se manifiesta a través de una secuencia de intenciones de esfuerzo, las cuales al deteriorarse solo dan lugar a una irremediable ruptura. Estas intenciones de esfuerzo, descritas por el matemático José-Manuel Rey, de la Universidad Complutense de Madrid, establecen que el amor no es suficiente para mantener una relación afectiva, sino el esfuerzo continuado (el óptimo en la ecuación matemática). 

Eso significa que al incrementar el esfuerzo para mantener la relación afectiva, esta tiene más posibilidades de prolongarse. La pregunta es: ¿cuánto empeño y ganas hay que poner para que la relación perdure? Todo indica que el nivel de esfuerzo en un matrimonio es siempre superior al que toda persona desearía. Para el físico ecuatoriano Mario Llerena la unión marital tiene relación con la segunda Ley de la Termodinámica, uno de los pilares fundamentales de la Física. 

Esta ley establece que un sistema bajo ciertas condiciones  tiende a evolucionar hacia el desorden, es decir, nunca se mantiene en el mismo estado, lo cual se puede extrapolar al matrimonio.  “Si usted tiene un vaso con un hielo y lo deja allí, en algún momento empezará a derretirse, porque cambia de estado; evoluciona.

 La unión entre dos personas también es un posible estado y bajo ciertas condiciones la relación empezará a evolucionar y siempre hacia un estado más desordenado que es el divorcio”. Según Llerena es natural que como todo sistema, el matrimonio evolucione hacia un estado de desorden, porque “así funciona el Universo”. 

De acuerdo con las teorías científicas, las parejas que llevan muchos años de matrimonio, tienden a la inercia (propiedad de la Física), lo que significa que siguen juntas por costumbre, pero no hacen nada para cambiar su estado. En Física, la inercia es la propiedad que tienen los cuerpos de permanecer en su estado de reposo relativo, sin cambios. 

Al no esforzarse por cambiar el estado, el desenlace es predecible: la ruptura definitiva (el divorcio) o quizás la indiferencia, pero nunca el bienestar. Esta regla no se puede cambiar y, de hecho, este principio tiene relación con la evolución del tiempo, porque siempre evolucionamos hacia el futuro y no hacia el pasado, como señala este investigador.

 Pero ¿qué ocurre si se aplica un sobreesfuerzo para cambiar ese estado de inercia que consume a muchas parejas? Según Llerena, si las personas invierten tiempo y dedicación para mejorar su relación es posible burlar la segunda Ley de la Termodinámica. Para el ecuatoriano Franklin Aldaz, físico y especialista en Astrofísica, la ventaja del matrimonio es que se trata de un sistema que no comparte energía con otros. “Eso significa que al invertir esfuerzo y energía en llevar un vínculo armónico se pueden conseguir resultados favorables”. 

Aldaz indica que una persona puede mantener la energía del sistema (el matrimonio) para que el orden perdure. Además, este modelo es una aproximación a lo que sucede, día a día, en las relaciones afectivas, pero cree que sería interesante realizar un estudio aún más profundo. Sobre este abordaje científico a un tema tan terrenal como el matrimonio, la psicóloga Cecilia Castelnuovo indica que esta teoría es una buena descripción de lo que supone construir una relación afectiva. “No solo hay que pensar en qué se espera de la relación afectiva, sino también en qué se aporta para que funcione y, en ese aspecto, entra en juego la dinámica de los esfuerzos que sostiene la Física”. 

Según su punto de vista, el error está en pensar que el matrimonio únicamente incluye elementos de bienestar siempre aportados por el otro, una percepción que predispone al fracaso. En la sociedades actuales, está tan normalizado, lo descartable, lo rápido y lo fácil, que a cualquier dificultad las parejas, tiran la toalla. Castelnuovo dice que a la primera ruptura de la burbuja idílica, las nuevas generaciones de parejas abandonan la vida conyugal, lo cual pone en evidencia la incapacidad para enfrentar los momentos conflictivos, porque predomina el individualismo. En ese caso —según Mario Llerena— el matrimonio evoluciona hacia un estado de desorden, pero también hay otro grupo de parejas que mantienen la armonía. 

Castelnuovo dice que también hay parejas que después de años de estar juntas, deciden divorciarse, porque se dieron cuenta, casi al final de su vida, que nunca fueron felices. “Muchas personas mantuvieron la institución matrimonial durante años más allá de la calidad del vínculo. Hay mujeres que toman la decisión de divorciarse, porque se cansaron de mantener una relación no satisfactoria y maltratadora”. Para Alexandra Bravo, la idea de separarse de su esposo, con quien mantuvo una relación durante 15 años, se concretó cuando ambos concordaron que el amor se había terminado. “Luego de un montón de tiempo de estar juntos nos dimos cuenta de que nuestro matrimonio había cambiado. Llegó un momento en que estábamos  juntos físicamente pero separados emocionalmente. A eso había que sumarle la rutina diaria, con demasiados silencios entre nosotros”. 

Alexandra dice que solo hablaban sobre lo que sus hijos querían para el almuerzo, quién los recogería del colegio y quién pagaría el arriendo del mes. En realidad, la mayoría de conversaciones versaban sobre temas logísticos. Si bien Alexandra concuerda en que es necesario esforzarse para que la vida en pareja funcione, también está convencida de que hay un momento en que   el nexo“no da más”, porque se perdió el interés por el otro. Uno de los investigadores que más ha abordado este tema es David Links, quien recrea un mundo donde la aceptación incondicional del amor fuera la regla. En este mundo, la energía en todas sus formas fluiría de forma coherente, sin ningún tipo de resistencia. El amor, descrito de esta manera, sería el estado ideal para la transmisión de la energía que sería suficiente para mantener la armonía. 

Aunque el estudio de las relaciones afectivas tiene su complejidad, los científicos no lo pierden de vista. De hecho son diversas las disciplinas que buscan entender la dinámica del amor y una de ellas es la Neurología. Eduardo Arízaga, médico neurólogo, considera que en las correspondencias de pareja también interviene la química de las emociones. Después del primer año de vivir un amor loco y apasionado —señala Arízaga— este sentimiento disminuye, pero aparece una hormona, conocida como oxitocina, la cual  favorece el apego y elencariñamiento.

 En el hombre y en la mujer hay hormonas del apego que son segregadas por el organismo con mayor intensidad durante las relaciones sexuales. Cuando la oxitocina está presente en niveles muy bajos, las parejas no generan vínculos de apego y la relación puede desembocar en un divorcio. Arízaga precisa, además, que existe un gen que posibilita la aparición de un conjunto de receptores responsables de garantizar la sensación de apego y cariño hacia el otro. Estos receptores están presentes en mayor cantidad en algunas personas que en otras. Al carecer de este gen muchos individuos no generan este sentimiento de apego, lo que evidencia que en el divorcio también intervienen, de forma decisiva, factores genéticos. 

El médico Eduardo Arízaga considera que muchas separaciones se dan después del primer año de matrimonio, porque la imagen idealizada desaparece, cuando la persona que decimos amar se presenta tal como es, con sus virtudes y defectos. (I) Datos Muchas personas se resisten a aceptar que la etapa del enamoramiento terminó y desean  repetir la primera etapa, desbordante de emociones. Cuando esto no ocurre, surgen las primeras dificultades. No es posible vivir un noviazgo eterno. Por esta razón, los matrimonios ‘para toda la vida’ empiezan a ser casi una utopía.  Las nuevas generaciones de matrimonios asumen, en muchos casos, que la relación nunca estará exenta de dificultades.  (I)

domingo, 10 de julio de 2016

El divorcio cada vez compromete a más familias



Azuay tiene una tasa de disoluciones conyugales de 22,05 por 10.000 hab. Diana Vera López “Felizmente divorciada” es la respuesta que Patricia Rivas da cuando al realizar un trámite le consultan sobre su estado civil. 


Tras un matrimonio de más de 7 años, en el 2004 decidió separarse luego de descubrir que su pareja tenía otra relación. Aunque el distanciamiento duró cerca de 10 años, fue el 5 de marzo de 2013 el día en que Rivas puso punto final legalmente a la relación. Ella vive en Azuay y ese mismo año otras 1.720 personas también cumplieron con este registro en esta provincia.  

 Según las cifras publicadas en el Anuario de Estadísticas de Matrimonios y Divorcios del INEC, Azuay es una de las provincias con mayor índice de divorcios del país.   

En la última década las cifras  se han incrementado. En el 2014 se produjeron 2.064 divorcios, mientras que en 2015 la cifra aumentó a 2.123. 


Tras su experiencia, Rivas cree que en los últimos años las parejas consideran al matrimonio como una prueba de convivencia. “Lastimosamente he aprendido que el ‘te voy a amar siempre’ o ‘hasta que la muerte nos separe’ no es real”. 


A decir de la psicóloga Andrea Rodal, los divorcios son cada vez más frecuentes. 

Según la especialista, en la provincia del Azuay es notorio un cambio de mentalidad con relación a la disolución del matrimonio, lo que ha generado que las parejas  opten por el divorcio, sobre todo cuando la disfuncionalidad familiar les afecta a nivel personal y a los  hijos. “Antes éramos conservadores y hasta cierto punto inflexibles”. Aunque Rodal cree que el divorcio debe ser la última opción, explicó que en algunos casos es visto como una oportunidad para romper relaciones nocivas y círculos de maltrato. Este fue el caso de Priscila Urgilés, quien se divorció hace cuatro años. Ella cree que su matrimonio prematuro hizo que la relación se volviera conflictiva y que incluso existiera maltrato. 

Su divorcio, a diferencia del de Rivas que fue por mutuo acuerdo, fue contencioso, es decir hubo disputas. 

Al consultorio jurídico de la Universidad de Cuenca, según Diego Parra, secretario, los casos de divorcio llegan a  diario. 

Explicó que dentro de las disoluciones litigiosas, la causa más común es abandono, algo que en el Azuay se relaciona con la migración.   

 Esto coincide con los datos del INEC, que determinan que la causa más habitual en 2015,  después del mutuo acuerdo (1.253 casos),  fue abandono  (709) y luego  injurias graves o actitud hostil (134). 

A criterio de Parra, a raíz de la reforma al Código Civil, que redujo los plazos y términos para la causal de abandono, se generó un aumento en cuanto a las acciones litigiosas. 


Esto es compartido por el juez de Familia, Luis Alberto Guerrero, quien acotó que después de esta reforma existe una agilidad para divorciarse. “Esa es la causa por la cual uno de los cónyuges solicita la demanda, independientemente de que dentro de este número estén también los casos por mutuo acuerdo”. El abogado, Juan Cisneros, señaló que otra de las causales más comunes es trato cruel o violencia. Considera que pese a que aún vivimos en una sociedad machista y agresiva, también se evidencia un cambio de mentalidad. “Aún tenemos eso de que ‘aunque pegue y mate marido es’, pero como que las personas van despertando y también han empezado los divorcios por esta causa”. A esto se suma, según los profesionales, la reforma al Código de Procesos a través de la cual el divorcio por mutuo acuerdo es mucho más rápido. En el mes anterior, a una pareja cuencana le tomó 12 días obtener la resolución de divorcio. 

 (I) DATOS Según el abogado Juan Cisneros, un divorcio por mutuo acuerdo puede llegar a costar $ 400 y en caso de ser un juicio contencioso la cifra puede ir de $ 500 a $ 1.000. Hasta el 30 de junio de este año, según datos del Registro Civil, en Azuay se registraron 883 divorcios. En el 2015,  julio fue el mes donde se registraron más casos de divorcio, 210.  

 La psicóloga Andrea Rodal, cree que en los últimos años también  aumentaron los casos de adultos, que están entre los 50 y 60 años.

sábado, 9 de julio de 2016

"El proyecto mestizo es originalmente un proyecto que nace de los indígenas"



El académico esclarece los principales conceptos del pensador ecuatoriano Bolívar Eheverría, quien plantea que el único camino para contrarrestar el capitalismo es resistiendo culturalmente. Redacción Cultura Carlos Rojas es un académico que ha dedicado gran parte de su trabajo a estudiar la obra del filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría, particularmente sobre el ethos barroco y la modernidad capitalista. 

En entrevista con este diario Rojas precisa los planteamientos más controversiales de uno de los pensadores latinoamericanos más importantes de los últimos años.

 ¿De qué forma Bolívar Echeverría usa el barroco para interpelar a la modernidad capitalista? Quizás lo fundamental para Echeverría es mostrar cómo el barroco es una estrategia de resistencia contra el modelo que, normalmente, aceptamos como un lugar común, en el que el mundo indígena y mestizo están separados y son opuestos. Su tesis es que los sectores indígenas, al ser cristianizados, se mimetizan e inventan el mestizaje. El proyecto mestizo es originalmente un proyecto que nace de los indígenas. 

¿En qué consistió ese proyecto? Los indígenas sabían que si no se convertían los mataban; si no asumían el idioma quedaban excluidos de todo; si no trabajaban, construyendo iglesias por ejemplo, no podían expresar su cultura. Los españoles y criollos traían modelos europeos de iglesia, de altar, de estética, pero esos modelos eran apenas dibujos. Y claro, los maestros indígenas pusieron toda su riqueza imaginativa en las construcciones. Entonces uno ve en la iglesias de ahora santos y vírgenes que son indígenas quiteños, o mestizos. Luego ponen todo lo que lo que ven en su entorno: plantas, flores, alimentos. Se mimetizan y crean. 

¿Cómo resistían los indígenas en el plano de la vida diaria? Echeverría dice que esa forma de resistencia no solamente se queda en hechos locales, sino que construye una forma de vida, una manera de existir, que atraviesa todo: la religión, la economía, la política, la cultura. Esa forma de resistencia generalizada a todos los aspectos de la vida la llama ethos barroco. El interés de Echeverría no es debatir el barroco, sino mostrar cómo, por ejemplo, la Virgen de Guadalupe es apropiada completamente por los indígenas, se funde con las diosas mexicanas y expresa la religión de los mexicanos, más allá de Cristo, de Dios, de la Trinidad o de los principios teológicos. Plantean una forma de resistir, ¿pero no de destruir el sistema? Bolívar Echeverría dice que en este momento -fines del siglo XX, principios del XXI- la condición trágica de la humanidad es que el capitalismo, el sistema no da más. Señala que el capitalismo no resuelve los problemas de la humanidad, pero también que no puede plantear una propuesta política a ese sistema porque no hay ninguna alternativa política. También dice que no puede proponer una revolución porque las revoluciones fracasaron. Así que lo único que plantea es resistir culturalmente. Ese es el gesto de Echeverría, del ethos barroco: resistir en la ética, en la cultura, en el arte porque políticamente no vas a encontrar una respuesta. Eso lo dice explícitamente, no es una interpretación mía. 

¿Ni en el futuro encuentra una salida política para enfrentar al capitalismo? Lo que dice es que, en este momento, en la humanidad, no hay ninguna formulación de una política alternativa. El capitalismo mostró que no es una solución, las promesas del socialismo se vinieron abajo con toda la dictadura estalinista y luego con la caída del muro de Berlín. Seguimos en ese desgaste progresivo del capital sin encontrar una salida. Echeverría dice ‘yo no puedo hacer una utopía, pero sí puedo ser un anticapitalista radical’. Eso lo reivindica todo el tiempo. Dice que si no hay salida política al menos hay que resisitir culturalmente. 

¿De qué manera se puede resistir en la contemporaneidad? Para Echeverría no hay una especie de receta general. Lo que dice es que hay que encontrar, en cada situación, un modo de resistir. Por ejemplo, él señala que si hay una cultura hegemónica, opresiva, a lo mejor hay que hacer una parodia de ella. Quizás el gesto fundamental de Echeverría es un gesto irónico. A través del gesto paródico podemos mostrar los límites de la cultura, sus fallas. De ese tipo de gestos, 

¿cuál cree que han sido los más efectivos? Uno puede encontrar en el mundo actual muchos gestos paródicos, sobre todo en el arte contemporáneo. Por ejemplo, está Wifredo Lam, el pintor cubano que realiza su propia versión del surrealismo para criticarlo. Uno de los artistas más paródicos puede ser Luis Buñuel y su manera de criticar a la sociedad burguesa en películas como El discreto encanto de la burguesía o El Ángel Exterminado. También hay esos gestos en el filme Hombre mirando al sur, en el que la gente que está dentro del manicomio es la que realmente puede ver el mundo y te plantea que solo desde el sur podemos articular una mirada. Y más allá del arte y la cultura,

 ¿cómo se expresaría el gesto paródico, crítico en la cotidianidad? Echeverría trabaja muy a fondo en cómo evitar el blanqueamiento, es decir, en cómo esquivar la mirada racista, ya seas blanco, mestizo o negro. Los negros también pueden ser racistas, se pueden blanquear. A Echeverría le preocupa cómo cuidar el fascista que todos tenemos dentro, cómo evitar que en la vida diaria, con cualquier gesto, en la broma más tonta, más banal, nos blanquiemos. Plantea huir de la blanquitud y recuperar los valores de la negritud. No solo los negros deben promover su cultura, sino todos deberíamos tener una mirada estructurante de la realidad. Solamente siendo el otro tú puedes imaginar como él se ve por sí mismo. Y en cuanto a la economía, 

¿cuál es su propuesta para interpelar el sistema? Él dice que para ser anticapitalista uno tiene que escapar de la ley del valor de cambio y regresar al valor de uso. El valor de uso sería la forma en cómo los primeros seres humanos se apropiaron de la realidad y la transformaron en algo útil para satisfacer necesidades. El tema sería cómo escapas del mercado capitalista, de la plusvalía capitalista, del intercambio monetario, de la acumulación y construyes una economía en torno al valor de uso. Él no dice cómo, no es economista. Solo señala que hay que construir el ethos barroco que se debe centrar en el valor de uso. En una charla usted planteaba que si bien no hay cómo destruir el sistema, al menos hay cómo dejar inoperativo el poder,

 ¿de qué manera? Yo retomo algunos planteamientos de Agamben, que es un filósofo italiano que está de moda. Entonces lo que digo es que la resistencia que plantea Echeverría se puede expresar en términos de los planteamientos de Agamben de la inoperatividad. Ellos dicen que como el capitalismo sigue dominando y no hay una salida ahora, entonces el planteamiento es que hay que evitar que el poder opere en cada situación que vivimos. Por ejemplo, tú puedes contrarrestar la cultura oficial y hacer, no sé, un teatro alternativo. Desgraciadamente en nuestro país no hay eso, más bien hacemos una especie de teatro comercial, cómico, inofensivo, que no paraliza la máquina de poder, la deja intocada. El teatro se ha convertido en una escapatoria para reír un momento sin ninguna posibilidad crítica. (I)

lunes, 4 de julio de 2016

George Steiner: “Estamos matando los sueños de nuestros niños”


A sus 88 años, el gran filósofo y ensayista denuncia en una lúcida entrevista que la mala educación amenaza el futuro de los jóvenes




Primero fue un fax. Nadie respondió a la arqueológica intentona. Luego, una carta postal (sí, aquellas reliquias consistentes en un papel escrito y metido en un sobre). “No les contestará, está enfermo”, previno alguien que le conoce bien. A los pocos días llegó la respuesta. Carta por avión con el matasellos del Royal Mail y el perfil de la Reina de Inglaterra. En el encabezado ponía: Churchill College. Cambridge.
El breve texto decía así:
“Querido Señor,
El año 88 y una salud incierta. Pero su visita sería un honor. Con mis mejores deseos.
George Steiner”.
Dos meses después, el viejo profesor había dicho “sí”, poniendo provisional coto a su proverbial aversión a las entrevistas.
El catedrático de literatura comparada, el lector de latín y griego, la eminencia de Princeton, Stanford, Ginebra y Cambridge; el hijo de judíos vieneses que huyeron del nazismo primero a París y luego a Nueva York; el filósofo de las cosas del ayer, del hoy y del mañana; el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2001, el polemista y mitólogo políglota y el autor de libros capitales del pensamiento moderno, la historia y la semiótica como Errata,Nostalgia del absolutoLa idea de EuropaTolstoi o Dostoievski o La poesía del pensamiento abría a EL PAÍS las puertas de su preciosa casita de Barrow Road.
"Estoy asqueado por la educación escolar de hoy, que es una fábrica de incultos y que no respeta la memoria"
El pretexto: los dos libros que la editorial Siruela ha publicado recientemente en español. Por un ladoFragmentos, un minúsculo aunque denso compendio de algunas de las cuestiones que obsesionan al autor como la muerte y la eutanasia, la amistad y el amor, la religión y sus peligros, el poder del dinero o las difusas fronteras entre el bien y el mal. Por el otro, Un largo sábado, embriagador libro de conversaciones entre Steiner y la periodista y filóloga francesa Laure Adler.
El motivo real: hablar de lo que fuera surgiendo.
Es una mañana de lluvia en la campiña de Cambridge. Zara, la encantadora esposa de George Steiner (París, 1929), trae café y pastas. El profesor y sus 12.000 libros miran de frente al visitante.
PREGUNTA. Profesor Steiner, la primera pregunta es ¿cómo está su salud?
RESPUESTA. Oooh, muy mal, por desgracia. Tengo ya 88 años y la cosa no va bien, pero no pasa nada. He tenido y tengo mucha suerte en la vida y ahora la cosa va mal, aunque todavía paso algunos días buenos.
P. Cuando uno se siente mal… ¿es inevitable sentir nostalgia de los días felices? ¿Huye usted de la nostalgia o puede ser un refugio?
R. No, lo que uno tiene es la impresión de haber dejado de hacer muchas cosas importantes en la vida. Y de no haber comprendido del todo hasta qué punto la vejez es un problema, ese debilitamiento progresivo. Lo que me perturba más es el miedo a la demencia. A nuestro alrededor el Alzhéimer hace estragos. Así que yo, para luchar contra eso, hago todos los días unos ejercicios de memoria y de atención.
"Es un milagro que todavía exista Europa. Una civilización que extermina a sus judíos no recuperará nunca lo que fue"
P. ¿Y en qué consisten?
R. Lo que le voy a contar le va a divertir. Me levanto, voy a mi pequeño estudio de trabajo y elijo un libro, no importa cuál, al azar, y traduzco un pasaje a mis cuatro idiomas. Lo hago sobre todo para mantener la seguridad de que conservo mi carácter políglota, que es para mí lo más importante, lo que define mi trayectoria y mi trabajo. Trato de hacerlo todos los días… y desde luego parece que ayuda.
P. Inglés, francés, alemán e italiano…
R. Eso es.
P. ¿Sigue leyendo a Parménides cada mañana?
R. Parménides, claro… bueno, u otro filósofo. O un poeta. La poesía me ayuda a concentrarme, porque ayuda a aprender de memoria, y yo siempre, como profesor, he reivindicado el aprendizaje de memoria. Lo adoro. Llevo dentro de mí mucha poesía; es, cómo decirlo, las otras vidas de mi vida.
P. La poesía vive… o mejor dicho, en este mundo de hoy sobrevive. Algunos la consideran casi sospechosa.
R. Estoy asqueado por la educación escolar de hoy, que es una fábrica de incultos y que no respeta la memoria. Y que no hace nada para que los niños aprendan las cosas de memoria. El poema que vive en nosotros vive con nosotros, cambia como nosotros, y tiene que ver con una función mucho más profunda que la del cerebro. Representa la sensibilidad, la personalidad.
P. ¿Es optimista con respecto al futuro de la poesía?
R. Enormemente optimista. Vivimos una gran época de poesía, sobre todo en los jóvenes. Y escuche una cosa: muy lentamente, los medios electrónicos están empezando a retroceder. El libro tradicional vuelve, la gente lo prefiere al kindle… prefiere coger un buen libro de poesía en papel, tocarlo, olerlo, leerlo. Pero hay algo que me preocupa: los jóvenes ya no tienen tiempo… de tener tiempo. Nunca la aceleración casi mecánica de las rutinas vitales ha sido tan fuerte como hoy. Y hay que tener tiempo para buscar tiempo. Y otra cosa: no hay que tener miedo al silencio. El miedo de los niños al silencio me da miedo. Solo el silencio nos enseña a encontrar en nosotros lo esencial.
"El psicoanálisis es un lujo de la burguesía. La dignidad humana consiste en tener secretos. La idea de pagar me asquea"
P. El ruido y la prisa… ¿No cree que vivimos demasiado deprisa? Como si la vida fuera una carrera de velocidad y no una prueba de fondo… ¿No estamos educando a nuestros hijos demasiado deprisa?
R. Déjeme ensanchar esta cuestión y decirle algo: estamos matando los sueños de nuestros niños. Cuando yo era niño existía la posibilidad de cometer grandes errores. El ser humano los cometió: fascismo, nazismo, comunismo… pero si uno no puede cometer errores cuando es joven, nunca llegará a ser un ser humano completo y puro. Los errores y las esperanzas rotas nos ayudan a completar el estado adulto. Nos hemos equivocado en todo, en el fascismo y en el comunismo y, a mi juicio, también en el sionismo. Pero es mucho más importante cometer errores que intentar comprenderlo todo desde el principio y de una vez. Es dramático tener claro a los 18 años lo que has de hacer y lo que no.
P. Habla usted de la utopía y de su contrario, la dictadura de la certidumbre…
R. Muchos dicen que las utopías son idioteces. Pero en todo caso serán idioteces vitales. Un profesor que no deja a sus alumnos pensar en utopías y equivocarse es un muy mal profesor.
P. No se sabe bien por qué el error tiene tan mala prensa, pero el caso es que en estas sociedades exacerbadamente utilitarias y competitivas la tiene.
R. El error es el punto de partida de la creación. Si tenemos miedo a equivocarnos jamás podremos asumir los grandes retos, los riesgos. ¿Es que el error volverá? Es posible, es posible, hay algunos atisbos. Pero ser joven hoy no es fácil. ¿Qué les estamos dejando? Nada. Incluida Europa, que ya no tiene nada que proponerles. El dinero nunca ha gritado tan alto como ahora. El olor del dinero nos sofoca, y eso no tiene nada que ver con el capitalismo o el marxismo. Cuando yo estudiaba la gente quería ser miembro del Parlamento, funcionario público, profesor… hoy incluso el niño huele el dinero, y el único objetivo ya parece que es ser rico. Y a eso se suma el enorme desdén de los políticos hacia aquellos que no tienen dinero. Para ellos, solo somos unos pobres idiotas. Y eso Karl Marx lo vio con mucha anticipación. En cambio, ni Freud ni el psicoanálisis, con toda su capacidad de análisis de los caracteres patológicos, supieron comprender nada de todo esto.

"NO SE PUEDE NEGOCIAR CON EL ISLAM"

B. H.
En uno de los capítulos de su libroFragmentos, recientemente editado en España, George Steiner se hace preguntas sobre la religión, incluidas las relativas a algo tan inasible para el común de los mortales como “la demostración de Dios a través de procesos científicos como la lógica modal y la metamatemática”, o el efecto demoledor de la muerte del comunismo: “El colapso del comunismo”, escribe Steiner, “ha dado un bandazo hacia una religiosidad muchas veces fanática. El fundamentalismo avanza de manera muchas veces violenta, ya sea en el Islam o en el baptismo norteamericano”. Ese juicio no es incompatible con el hecho de que George Steiner –que se considera “no religioso y sí volteriano”, admita sentir cierta “envidia” de los fundamentalistas, para quienes las sagradas escrituras son irrebatibles por su condición de “puro dictado divino”.
Sobre las relaciones entre la civilización judeocristiana y el Islam y una hipotética aspiración a puntos de encuentro, el autor del Prefacio a la Biblia hebrea se muestra rotundo: “No se puede negociar con el Islam, por dos motivos. A partir del siglo XV, el Islam rechazó la ciencia. La verdad científica no es importante para ellos. Y ahí, imposible negociar. Segundo problema: el trato a la mujer. Maltratar sistemáticamente a la mujer como hace el Islam es eliminar a la mitad de la Humanidad. Y de ahí vinieron las guerras de religión modernas que con tanta lucidez y anticipación predijo André Malraux, y creo que vienen otras, terribles”.
No obstante, Steiner se muestra extremadamente crítico con el papel jugado por las democracias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, en la creación de contextos de pobreza que han podido actuar como semillero suplementario de soldados de Dios: “El capitalismo, en cuanto industrialización de masas, la eliminación de las formas más primitivas de la comunidad local, la globalización sin freno… sí, tenemos una responsabilidad que asumir. A un lado de la barrera está el paraíso, al otro, el desierto, la miseria. Triste. El mundo vive hoy una desigualdad terrible de posibilidades de vida. En el tercer mundo, los niños mueren y la gente come basura. Y no hay respuestas para este fracaso, que es el de todos nosotros”.
P. No le cae muy simpático el psicoanálisis, es lo menos que pude decirse.
R. El psicoanálisis es un lujo de la burguesía. Para mí, la dignidad humana consiste en tener secretos y la idea de pagar a alguien para que escuche tus secretos e intimidades me asquea. Es como la confesión pero con cheque por medio. Es el secreto lo que nos hace fuertes, de ahí todos mis trabajos sobre Antígona, que dice: “Puede que me equivoque, pero sigo siendo yo”. De todas formas, el psicoanálisis está en plena crisis. Recuerde usted las magníficas palabras de Karl Kraus, el satirista vienés: “El psicoanálisis es la única cura que ha inventado su enfermedad”.
P. Y Sigmund Freud…
R… Freud es uno de los más grandes mitólogos de la historia. Pero es ficción. Era un novelista extraordinario.
En ese momento, George Steiner se levanta, avanza lentamente hacia su inmensa biblioteca y de dentro de un viejo volumen extrae una tarjeta de visita amarillenta escrita a mano en alemán: es una felicitación de boda de Sigmund Freud a los padres de Steiner. “Mi padre lo conoció, paseaban juntos por la orilla del río”.
P. Volvamos a la cuestión del poder del dinero. ¿Tiene usted una explicación válida desde un punto de vista filosófico de por qué en su día los electores de Italia y hoy de España decidieron y deciden llevar al poder a partidos políticos enfangados en la corrupción?
R. Porque hay una enorme abdicación de la política. La política pierde terreno en todo el mundo, la gente ya no cree en ella y eso es muy muy peligroso. Aristóteles nos dice: “Si no quieres estar en política, en el ágora pública, y prefieres quedarte en tu vida privada, luego no te quejes si los bandidos te gobiernan”.
P. La vieja pero hoy tan vigente figura del idiotes aristotélico…
R. Exacto, una figura muy actual. Bien, pues yo siento vergüenza de haber gozado de este lujo privado de estudiar y escribir y de no haber querido entrar en el ágora. Me pregunto qué va a pasar con el fenómeno de las estructuras políticas en sí mismas. Triunfan por todos lados el regionalismo, el localismo, el nacionalismo… vuelve el villorrio. Cuando uno ve que alguien como Donald Trumpes tomado en serio por la democracia más compleja del mundo, todo es posible.
P. ¿Cómo contempla una hipotética victoria de Trump?
R. No ocurrirá, Hillary ganará. Pero será una triste victoria, porque esta mujer está agotada, quemada interiormente. ¿Y qué me dice de Putin? La violencia de alguien como él parece tranquilizar a la gente que ya no cree en la política, les reconforta. Eso es porque el despotismo es lo contrario a la política.
“Si no crees en la política, no te quejes si los bandidos te gobiernan”
P. ¿Y la política y la cultura? ¿Cómo se llevan? Y otra cuestión: ¿comparte usted la sensación –muy personal y subjetiva, por otra parte- de que la cultura, entendida como ‘las artes’, está estancada, al contrario que los avances científicos, imparables?
R. A ver cómo hablamos de esto, es delicado. Estamos usted y yo en una pequeña ciudad inglesa como Cambridge en la que, desde el siglo XII, cada generación ha producido gigantes de la ciencia. Hay ahora mismo 11 premios Nobel aquí. De aquí salieron NewtonDarwin, Hawking… Para mí, el símbolo del avance imparable de las ciencias es Stephen Hawking. Apenas mueve la esquina de una de sus cejas, pero su mente nos ha llevado al extremo del universo. Ningún novelista, dramaturgo, poeta o artista, ni siquiera el mismísimoShakespeare, habría osado inventar a Stephen Hawking. Bien. Si usted y yo fuéramos científicos, el tono de nuestra charla sería distinto, sería mucho más optimista, porque hoy, cada lunes la ciencia nos descubre algo nuevo que no sabíamos el lunes pasado. En cambio –y esto que le digo es totalmente irracional, y ojalá me equivoque-, el instinto me dice que no tendremos un nuevo Shakespeare ni un Mozart ni un Beethoven ni un Miguel Ángel ni un Dante ni unCervantes el día de mañana. Pero sé que tendremos nuevos Newton, Einstein, Darwin… sin duda. Esto me asusta, porque una cultura sin grandes creaciones estéticas es una cultura empobrecida. Echamos mucho de menos a los titanes del pasado. ¡Ojalá me equivoque y el próximo Proust o el próximo Joyce estén naciendo en la casa de enfrente!
P. ¿Establece usted diferencias entre “alta” y “baja” cultura, como han hecho algunos intelectuales de renombre, visiblemente incómodos ante formas de cultura popular como los cómics, el arte urbano, el pop o el rock, a los que se llegó a poner la etiqueta de “civilización del espectáculo”?
R. Yo le digo una cosa: Shakespeare habría adorado la televisión. Habría escrito para la televisión. Y no, no hago esas distinciones. A mí lo que de verdad me entristece es que las pequeñas librerías, los teatros de barrio y las tiendas de discos cierren. Eso sí, los museos están cada día más llenos, la muchedumbre colapsa las grandes exposiciones, las salas de conciertos están llenas… así que atención, porque estos procesos son muy complejos y diversos como para establecer juicios globales. El señor Mohammed Ali era también un fenómeno estético. Era como un dios griego. Homero habría entendido a la perfección aMohammed Ali.
P. ¿Cree que asistiremos a la muerte de la cultura como contenedor de formas clásicas ya manidas y su sustitución por otras nuevas?
R. Puede… puede que esté muriendo una cultura clásica de carácter patriarcal y esté surgiendo otra de formas nuevas e intermedias, una cultura hermafrodita, bisexual, transexual y en la que desde luego la mujer contribuirá de forma muy especial a recuperar los sueños y las utopías… Por cierto, una vez más, hablando de transexuales y bisexuales… ¡Freud ni los vio venir!
"Triunfan el regionalismo, el localismo, el nacionalismo, vuelve el villorio"
P. Usted ha dicho alguna vez que se arrepentía de no haberse arriesgado a lanzarse al mundo de la creación. ¿Es una espina clavada?
R. En efecto. Hice poesía, pero me di cuenta que lo que estaba haciendo eran versos, y el verso es el mayor enemigo de la poesía. Y he dicho también –y algunos no me lo han perdonado nunca- que el más grande de los críticos es minúsculo comparado con cualquier creador. Así que hablemos claro y no nos hagamos ilusiones. Yo soy tan solo un cartero, soy Il Postino. Y estoy muy orgulloso de eso, de haber llevado el correo bien a tantos y tantos alumnos. Pero no nos hagamos ilusiones.
P. ¿Quién no le perdonó? ¿Colegas suyos de universidad?
R. Así es. Es que en la universidad hay una vanidad descomunal. Y les sienta mal que les digas claramente que son parásitos. Parásitos en la melena del león.
P. El creciente desdén político por las humanidades es desolador. Al menos en España. La filosofía, la literatura o la historia son progresivamente ninguneadas en los planes educativos.
R. En Inglaterra también pasa, aunque quedan algunas excepciones en escuelas privadas para élites. Pero el sentido de la élite es ya inaceptable en la retórica de la democracia. Si usted supiera cómo era la educación en las escuelas inglesas antes de 1914… pero es que entre agosto de 1914 y abril de 1945 unos 72 millones de hombres, mujeres y niños fueron masacrados en Europa y el oeste de Rusia. ¡Es un milagro que todavía exista Europa! Y le diré algo respecto a eso: una civilización que extermina a sus judíos no recuperará nunca lo que fue. Sé que cabrearé a unos cuantos antisemitas, pero la vida universitaria alemana nunca fue ya la misma sin esos judíos. Una civilización que mata a sus judíos está matando el futuro. Pero bueno, hoy hay 13 millones de judíos en el mundo, más que antes del Holocausto.
P. Resulta increíble, es cierto.
R. ¡Resulta escandaloso! Un magnífico escándalo.
P. Profesor Steiner, ¿qué es ser judío?
R. Un judío es un hombre que, cuando lee un libro, lo hace con un lápiz en la mano porque está seguro de que puede escribir otro mejor.
"El error es el punto de partida de la creación. Si tenemos miedo a equivocarnos, jamás podremos asumir los grandes retos"
P. ¿Cómo ve el futuro del ser humano? ¿Es optimista o pesimista?
R. El futuro… no sé. Toda profecía es simplemente memoria activa, no se puede prever nada, solo mirar en el retrovisor de la historia y contarnos historias sobre el futuro. Eso sí: habrá dos tres descubrimientos científicos en el campo de la genética que van a plantear problemas morales terriblemente complejos. Por ejemplo, ¿permitiremos que se manipulen las células del feto?
P. También será un problema moral poner freno al avance científico…
R. Exactamente. ¿Qué derecho tenemos? Yo soy, por ejemplo, firme partidario de la eutanasia. Los viejos destruimos a menudo la vida de los jóvenes que tienen que cargar con nosotros. ¡Me gustaría tanto tener el derecho de decir “Gracias, todo ha sido magnífico, ahora basta”. Eso llegará. En Holanda y en Escandinavia ya está pasando… No tenemos ya recursos para mantener en vida a tanta gente senil o demente, va contra la felicidad de mucha gente, no es justo.
P. ¿Qué momentos o hechos cree que forjaron más su forma de ser? Entiendo que tener que huir del nazismo junto a sus padres y saltar de París a Nueva York –magistralmente evocado en su libro Errata- es uno de los fundamentales teniendo en cuenta que…
R. Le diré algo que le impactará: ¡Yo le debo todo a Hitler! Mis escuelas, mis idiomas, mis lecturas, mis viajes… todo. En todos los lugares y situaciones hay cosas que aprender. Ningún lugar es aburrido si me dan una mesa, buen café y unos libros. Eso es una patria. “Nada humano me es ajeno”. ¿Por qué Heidegger es tan importante para mí? Porque nos enseña que somos los invitados de la vida. Y tenemos que aprender a ser buenos invitados. Y, como judío, tener siempre la maleta preparada y si hay que partir, partir. Y no quejarse.