jueves, 19 de enero de 2012

Causa, efecto y solución.

Causa, efecto y solución.


El documental “Cool it“ (2010), es un polémico documental creado por el danes Bjørn Lomborg (basado en un un libro del mismo titulo) en donde se aborda el tema del calentamiento global con una refrescante visión.

El autor hace un profundo análisis de la lógica actual que pretende solucionar el problema. Esta lógica se puede dividir en tres partes: Causa – efecto - solución.
El acercamiento político y mediático al problema es el siguiente: La civilización moderna y su estilo de vida generan el calentamiento global (causa). La temperatura del planeta sube, en consecuencia, el hielo se derrite y el nivel del mar aumenta y el planeta se ve amenazado (efecto). Se deben disminuir las emisiones de dióxido de carbono mundiales en el corto y largo plazo y así evitar un mal mayor. (Solución).

Se pone en duda el último punto: La solución. Según el documental, estas soluciones para disminuir las emisiones a nivel mundial están muy lejos de ser efectivas, ademas de tener un costo financiero exageradamente alto.

Entre muchos argumentos se critican a los bonos de carbono. Según el autor, se crea un mercado mas en donde no se disminuyen las emisiones totales del planeta, sino que generalmente se negocian cupos que solo ayudan a incrementar transacciones financieras y así desplazar las emisiones de dióxido carbono a otros países. Algo similar a la acción de esconder la basura en el patio del vecino.

También realiza una critica a los modelos seguidos en la producción de energía alternativa, ya que según el y algunos científicos entrevistados, estas formas de producir energía no son tan eficientes como otras que están ya desarrolladas y archivadas desde hace algunas décadas en departamentos de investigación del primer mundo.

El autor organiza una reunión con diversos científicos y un premio nobel de economía. Concluyen que el problema principal del calentamiento global no se solucionará solo con energías alternativas, sino una serie de medidas globales y con el cambio a combustibles limpios, eficientes y baratos.

Proponen seguir una lógica que replantee las soluciones actuales, este punto es el mas importante de todo el documental. Esta no solo debería ser “consumir menos energía y ser ecológicamente sustentable“, sino una donde el combustible que se use mayoritariamente sea diferente. Para eso se necesita que los que tengan la última palabra sean pragmáticos y visionarios pero a la vez consecuentes con el bienestar de la mayoría. Esta lógica no agrada a ciertas esferas políticas y economicas de las potencias mundiales, ya que el poder no dejará en el corto plazo su principal fuente de recursos.

Se propone que la sociedad abandone el miedo al desastre y cataclismo y que se actúe rapidamente a nivel mundial con coherencia científica y social.

Este recomendable documental, a pesar de sus polémicas teorías, es un interesante acercamiento a soluciones alternativas en donde la ciencia y la acción global pueden ayudarnos a controlar el cambio climático.

Lcdo. Xavier Tanner

Ensalada Filosófica. (Blog: ensaladafilosofica.blogspot.com)

@ensaladafilosfi (en twitter)


domingo, 15 de enero de 2012

La fe no mueve montañas pero te hará creer que sí

Por Glenys Álvarez
19 de diciembre de 2011
Cuando nacemos necesitamos creer. No me refiero a creencias en seres sobrenaturales ni locuras mágicas, nuestro cerebro no sabe nada de eso cuando sale del vientre de mamá, hablo de la necesidad de un sistema de confianza que nos impulse a seguir las instrucciones de esas personas que nos reciben en el mundo. Es algo vital para la supervivencia del animal, un fenómeno que ha sido estudiado y observado y que es conocido como impronta. Para mí, es aquí donde comienza la tosca aventura del individuo con la fe.
El fenómeno fue primero documentado en aves. Konrad Lorenz lo popularizó al demostrar que unos gansos criados en incubadoras seguirían como guía al primer objeto en movimiento que reconocieran en esas primeras horas que son definitivas para la impronta. De hecho, existen muchas imágenes del investigador seguido por sus fieles gansos. Pero la impronta no sólo ocurre en aves, es sólo que en ellas el procedimiento es más mecánico y simple. Más aún, otras clases de improntas ocurren en el animal, como la sexual y la genómica, todas implican un tipo de expresión, ya sea conductual o genética, que ocurre en un período de aprendizaje específico o de expresión genética distinta a la básica “mendeliana”. La impronta sexual es, de hecho, muy interesante, con su contraparte el efecto Westermarck; un tema que tocaremos en otra ocasión.

Para muchos, la impronta filial humana inicia en el vientre, cuando el feto comienza a reconocer las voces de sus padres. Una vez el niño nace, la intimidad de alimentarlo y mimarlo, de mirarlo constantemente y atenderlo en esos primeros días, culmina este efecto que enlaza al bebé con sus cuidadores primarios, mamá o papá, un lazo que es cementado por la oxitocina y otros neurotransmisores y hormonas. Es estresante para un bebé que lo separen de la persona con quien ha hecho este lazo, una conducta de ansiedad que también es observada en otros bebés primates. Y es que venimos ‘programados’ para anclarnos en esa confianza y en ella depositamos nuestra seguridad; en ella, de hecho, habita nuestra supervivencia. Por supuesto, el cerebro primate es mucho más complejo que el de las aves. Por encima de esa básica impronta, nuestros bebés inician ciclos de aprendizaje que van más allá de lo encantador. Poseemos, los primates, un asombroso sistema de neuronas espejo que permite imitar y ponernos en los zapatos de los demás, por así decirlo, nos ofrece el uso de la empatía. Aparentemente, gracias a ese sistema de neuronas espejo es posible desarrollar la llamada Teoría de la Mente, esa valiosísima habilidad de adivinar las intenciones del otro.
Bien, permíteme ahora, mi querido lector, dar un salto a otro lugar. Dejemos a los padres y su bebé jugar tranquilos en el jardín y démosle la vuelta a una idea; evolutivamente, ¿qué ventajas ofrece la fe al animal?

Imaginemos un escenario: un australopitecino decide ponerse de rodillas y rezar cuando está a punto de ser atacado por un peligroso animal, el homínino padece de un ataque extremo de fe que impedirá que sus genes se reproduzcan. En otro escenario, un neandertal se pone a esperar que los dioses provean con la comida para su familia en vez de ir a cazar. ¿Cuáles son las probabilidades de que sobrevivan? Si aquellos antepasados hubiesen dejado la invención del fuego y la rueda a la fe en sus dioses, hoy nuestros genomas estarían especializados en comer comida cruda y andar.
En otras palabras, es probable que la fe sea una enjuta (http://www.sindioses.org/colGlenys/glenys20090219.html), y que la enseñanza temprana, la presión de grupo, la imposición masiva de creencias en el mundo, la función de unas regiones cerebrales importantes y la variación genómica sean responsables de que cuele tanto en la especie y en sus acciones. Lo curioso es que este fenómeno está basado en numerosas y evidentes fantasías. Fantasías que dependerán de la familia donde nazca el individuo, del lugar donde viva su familia y de la época de su nacimiento.
Otra interesante pregunta se desprende precisamente de su carácter innecesario. Si la fe puede ir en detrimento de la supervivencia del individuo, ¿por qué nace?, ¿cómo surge?, ¿qué cosas la hicieron necesaria?
La ignorancia y la cruel indiferencia de la naturaleza parecen ser respuestas populares. Las condiciones en que los seres humanos nos hemos desarrollado no han sido paradisíacas, los homíninos de antaño vivían desprotegidos; no tenían ningún tipo de ayuda para sobrevivir, sus bebés y miembros del grupo morían sin motivo conocido y sin forma alguna de salvarlos, aquellas tribus nómadas tenían poco conocimiento sobre dónde aferrar su futuro. Tampoco poseían las herramientas para explicar lo desconocido. La erupción de un volcán o las auroras boreales era fenómenos tan extraños para esos primeros bípedos como lo es la energía oscura para nosotros. No debe sorprendernos que asociaran todo aquello con asuntos mágicos e inexplicables; gente inteligente aún lo hace. La muerte, dolorosa, finita e impenetrable, también formó parte del desarrollo de la narrativa sobrenatural. Por eso los primeros dioses y diosas dominaban sobre el clima, la fertilidad, las cosechas, la vida; por eso el Sol y la Luna eran deidades, por eso también vemos cómo las creencias comienzan a ser más complejas a medida que el hombre avanzaba adquiriendo conocimientos. La creación de sociedades complejas produjo narrativas menos ingenuas pero más violentas, y sus creadores comenzaron a darse cuenta que mediante el uso de la fe, era posible manipular a millones.

Está claro que la fe no es la única forma de manipulación que hoy posee el ser humano, pero continúa siendo una de las más poderosas y contundentes. Para un hombre de fe, no hay razonamiento que valga si va en contra de lo que su secta cree. La fe logra silenciar la razón. Y eso es fascinante. Tristemente, no he encontrado experimentos neurológicos que incluyan estudios comparativos con ateos, en la única ocasión que vi algo aproximado no se trataba de un experimento sino más bien un intento de Michael Persinger de despertar el concepto de Dios en el cerebro de Richard Dawkins. Les refrescaré un poco la memoria. Ya hemos cubierto aquí el caso del casco de Persinger, una herramienta que utiliza la generación de débiles campos magnéticos para crear cambios temporales en áreas específicas del cerebro y ver qué sienten las personas. Con el casco manipulando el lóbulo temporal, los voluntarios suelen percibir una presencia y muchos alucinan escuchar lo que para ellos es la “voz de dios”. Dawkins no sintió ninguna presencia (puede ver el video en YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=Y_-txbHNyOY), cabe enfatizar que los resultados de Persinger no han sido corroborados aún de forma independiente aunque él afirma que el 80% de las personas que usan el casco aseguran sentir dicha presencia. Por eso me parece relevante realizar más experimentos que incluyan distintos grupos de ateos; desde los que son criados en familias ateas y continúan siendo ateos, hasta los que fueron criados en una religión para luego descartarlas todas.

En un experimento elaborado por el Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos en Maryland, Estados Unidos, los resultados sugieren que no existe un sistema de creencia o de fe en el cerebro sino que el órgano utiliza distintas áreas de la cognición y las emociones para procesar las diferentes emociones e historias que conforman la religión. “Cuando a los participantes creyentes se les pedía que pensaran en las formas en que Dios interviene en el mundo, regiones en el lóbulo frontal lateral, utilizadas para la empatía hacia otros, se activaban; cuando se les preguntaba sobre la ‘ira de Dios’, zonas que utilizamos para juzgar a otros, como las circunvoluciones temporal media y frontal, se activan; de igual modo, cuando los voluntarios contemplaban aspectos de sus creencias como la idea ‘la resurrección ocurrirá’ y otros fenómenos abstractos, la circunvolución inferior temporal se iluminaba, que es la que usamos para comprender significados metafóricos”, explica Jordan Grafman, profesora de neurología y una de las autoras del estudio. Otros estudios han descubierto que problemas eléctricos en los lóbulos temporales producen alucinaciones pertinentes a la fe; más aún, la epilepsia ha sido relacionada con individuos que suelen ‘padecer’ de fe excesiva; de hecho, tanto traumas como distintas drogas despiertan en muchas personas la disposición para creer ciegamente. Para muchos, la narrativa religiosa ofreció también cohesión y seguridad a los grupos, pavimentando así la necesidad de las creencias en las sociedades; a pesar de que muchas fueron impuestas a punta de espada.

Regresemos entonces con nuestro bebé y sus padres. Él aprende de ellos que existe un dios invisible y que se llega a él a través de algo que se llama fe. Durante sus primeros años es introducido a figuras de autoridad, personas que merecen respeto porque tienen comunicación directa con estos dioses y aprende a respetarlos sin pensar por qué; y lo hace muy bien. Sus padres están orgullosos. También es introducido a los rituales religiosos. Las distintas iglesias en el mundo están perfectamente preparadas para proveer con ritos que desencadenan el sentimiento de camaradería, misticismo, esperanza y positivismo que los fieles buscan, así logran que los devotos no se detengan a pensar en los absurdos que pueblan las opiniones de sus dioses. Infrasonidos, tambores, ecos y otros medios son utilizados para suministrar en la persona una intensa experiencia emocional. Muchas tribus usaban y usan drogas alucinógenas para inducir la comunión con los dioses, pero eso ya no se ve bien, las religiones de poder lo ven como algo “primitivo”.

El doctor británico Richard Wiseman, psicólogo de la Universidad de Hertfordshire y experto en investigaciones paranormales, ha realizado varios experimentos sobre los efectos que producen el infrasonido y otros fenómenos, tanto en las iglesias como en las casas ‘embrujadas’ de Inglaterra. Otro experimento controlado y realizado en Londres corroboró los resultados de Wiseman. Una de las investigadoras en el proyecto, la ingeniera y compositora Sarah Angliss, supervisó la construcción de un tubo, como los que utilizan los órganos para producir notas musicales. "Los tubos largos producen notas bajas y algunas mucho más bajas de los 20 Hertz que es la frecuencia que comenzamos a escuchar los seres humanos".
El equipo llevó el tubo a la parte trasera del salón de conciertos e invitaron a 750 personas para que escucharan algunas piezas contemporáneas y en medio de los temas mezclaban el infrasonido. El equipo pidió a la audiencia que escribiera cualquier sentimiento extraño o curioso en cualquier momento del concierto. "Durante la introducción del infrasonido los reportes de experiencias extrañas y sensaciones raras aumentaron en un 22 por ciento. Teníamos personas que decían haber sentido sus muñecas temblar incontrolablemente, otros sintieron un escalofrío recorrerle la columna vertebral, hubo reportes de ansiedad, una terrible pena y un sentimiento extremo de nostalgia", explicó el doctor Richard Lord, científico acústico del Laboratorio Físico Nacional de Inglaterra y otro miembro de la investigación.
"El infrasonido posee un impacto real en las personas; este fenómeno tiene implicaciones en contextos religiosos y explica ciertas sensaciones que hasta ahora parecían derivarse de experiencias paranormales. Pero no todo lo imperceptible por nuestros sentidos procede necesariamente de otro mundo", concluyó Angliss.
La fe es por ello un fenómeno complejo. Es permitida por sistemas cerebrales que usamos primariamente para otras cosas y desencadenada por la familia. La cultura y la época la proveen con matices varios, incluyendo el nivel de agresividad o bienestar que provea la religión al individuo o qué tan presionado se sienta y qué tan susceptible sea a la sugestión para que decida unirse a una secta. Las variaciones genéticas y de experiencias personales hacen posible los grados varios de fanatismo y tolerancia. La presión del grupo también influye en nuestras decisiones; no podemos olvidar que las poderosas religiones son infligidas en los menos conocedores; en muchas ocasiones, estas normas arbitrarias continúan siendo ley; por eso los ateos nos preocupamos por pensar en estos asuntos, estos clubes de fe son industrias productoras de dinero y entre ellos se disputan el capital de los fieles del señor, mientras nos llevan a todos por delante.

Desde Zeus hasta Xenu

Una recua de fantasías

Un señor cuya única posesión era un destartalado motor se encontraba en una protesta del partido comunista muy emocionado con el discurso de su líder. Estuvo aplaudiendo cada una de las decisiones sobre las reparticiones de bienes hasta el momento en que llegaron a su motor y decidían cómo era mejor repartirlo; fue entonces cuando se puso de pie y gritó: ¡esto es un abuso!
Como nunca he sabido contar un chiste, es posible que ni se hayan dado cuenta de que se trataba de un chiste; y aunque el mismo puede ser tomado como una forma capitalista de justificar el derecho a la posesión desmedida mediante un razonamiento relativista, lo he traído a colación para apuntar a eso que llamamos subjetividad; ese mundo interno que separa nuestra experiencia de la de los demás y hace tan difícil que la humanidad arribe a acuerdos que nos beneficien a todos.
Millones de padres en el mundo continúan oprimiendo a mujeres y niños con leyes que sólo favorecen a unos cuantos, sin embargo, son capaces de darles lo mejor a los suyos y sentir una fuerte angustia por alguna injusticia que los toque de cerca. De la misma manera, políticos aprueban leyes que no aplicarían en sus hogares; por lo general, tendemos a manejarnos por el mundo usando más nuestras experiencias y percepciones personales que el conocimiento que tenemos sobre él y eso nos ha traído muchos problemas.
Lo mismo ocurre con la religión y sus fieles. Puedes hablar de las atrocidades o las boberías promovidas por las religiones mientras sean ajenas y lejanas; en otras palabras, es posible criticar las elecciones y estilos de vida de un Testigo de Jehová o un seguidor del fallecido Sai Baba con un católico o evangélico, puedes echar pestes sobre las actitudes inquisitivas de aquellos oscuros siglos del cristianismo con cualquier cristiano; pero una vez comienzas a pisar los mosaicos de su propio y presente altar, la disposición cambia.

De hecho, esa actitud la adoptamos hasta cuando vamos a comprar. De acuerdo con Dengfeng Yan y Jaideep Sengupta, ambos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, solemos asumir que los atributos de artículos adquiridos por nuestros amigos a muy bajo precio apuntan a un producto de baja calidad. Nos basamos en el precio a la hora de juzgar la compra; a menos que seamos nosotros los compradores. Nuestras evaluaciones sobre la calidad de productos basados en el precio tienden a ser caracterizadas por la distancia, tanto temporal como psicológica.
Esa subjetividad plaga también el mundo de la religión, no sólo porque existen y han existido tantas, sino porque muchos creyentes deben adoptar un sistema relativista y selectivo que les permite justificar el tránsito paralelo de sus vidas, sus conocimientos y sus creencias. Existen y han existido tantos dioses y religiones que no tiene sentido aceptar una como válida, todas tienen los mismos fallos: proclaman proposiciones extraordinarias sin un ápice de evidencia y permiten interpretaciones ad infinitum de sus ‘escritos sagrados’.
El otro día hice una pregunta sobre la Biblia y mi amigo Hernán Toro me respondió: “¿cuál Biblia? Porque no existe "una" biblia. Hay centenares de versiones todas basadas en distintos manuscritos discordantes entre sí, tanto en detalles como en pasajes de forma.  Para los católicos, la Biblia autorizada "oficial" es la traducción de San Jerónimo, la Vulgata Latina. Para los evangélicos, lo más aceptable es King James, en español la Reina Valera. Esa Reina Valera 1906 es como la de San Jerónimo, pero sin "deuterocanónicos". La traducción es torpe y confiada, incluye unicornios y todo. Elementos que las versiones nuevas pulen".
Como bien lo expresara mi amigo biólogo y colega aquí en Sin Dioses, Ferney Yesyd Rodríguez, “afirmar que una religión puede nacer de hechos falsos no es una exageración. Basta ver cómo José Smith logró convencer a unos pocos, inicialmente en el siglo XIX, que Jesús había venido a América y que había existido toda una historia de unos pueblos llamados lamanitas y nefitas en América. Hoy los seguidores de esta doctrina, los mormones, son 14 millones en el mundo, de los cuales más de un millón vive en México. Una nación en la que nunca José Smith predicó.
Miles de personas son creyentes de la Cienciología, una doctrina creada por un escritor de ciencia ficción, L. Ron Hubbard, quien no obstante ser conocido como escritor de historias irreales, logró encontrar fieles para su religión, que incluye a un emperador intergaláctico llamado Xenu”.
Evidentemente, son todas fantasías; si clamas que una lo es, tienes que aceptar que todas las demás también lo son porque las diferencias que encontraremos están en los nombres y los orígenes de sus demonios, monstruos, seres mágicos y deidades; en su antigüedad, en el número de creyentes y en la cantidad de poder que posean sobre los demás y los gobiernos y, finalmente, en la forma en que la fe de cada uno acomode esas ficciones a su creencia personal.

jueves, 12 de enero de 2012

Energía renovable hippie versus petroleros yuppies.


Según Jaume Margarit, director de Energías Renovables del Instituto de Diversificacion y Ahorro de la Energía (IDAE- España), el coste de la electricidad generada por un particular con  placas fotovoltaicas será menor que la tarifa eléctrica pública que se paga en España. Esta se daría aproximadamente en el 2015.

Esta noticia vaticina un posible cambio de las reglas del juego de uno de los negocios mas grandes a escala planetaria: La producción de energía eléctrica.

Adicionalmente, no hay que olvidar que compañías de alta tecnología están trabajando constantemente en el desarrollo y producción a bajo precio de modernas baterías con capacidad de almacenar más carga y por más tiempo.

Esto indica que en el corto plazo el petróleo está destinado a perder su hegemonía como materia prima para la producción de la energía eléctrica. Aunque este seguirá siendo necesario para la producción de otros productos y derivados.

Esta revolución verde se anunció hace algunas décadas y no es ninguna sorpresa que la generación de energía eléctrica limpia este por convertirse  en un rentable negocio a nivel global.

En el pasado cercano, las tecnologías limpias eran generalmente retratadas en un contexto hippie y utópico, el lobbie petrolero con sus mordaces enunciados tendía a sabotearlo y disminuirlo, pero actualmente ya no lo hacen porque esta tecnología es un negocio rentable. 
Una situación similar ocurrió cuando IBM en los años setentas se mofaba de sus pequeños competidores y sus productos, entre los muchos innovadores (hoy considerados héroes) que tuvieron que soportar estas actitudes estaba el recientemente fallecido cofundador de Apple: Steve Jobs.

Las energías renovables abren un gran abanico de posibilidades para la inversión y salida de la crisis financiera-productiva de occidente, donde actualmente, es muy difícil competir contra países asiáticos que producen casi todo, pero a un costo ecológico alto. Aunque es de notar que estos países ya producen estos equipos.

Este tipo de tecnologías ofrecen ventajas competitivas necesarias para apoyar un nuevo modelo de desarrollo, algo impostergable para un mundo al borde del colapso ecológico y financiero.


Lcdo. Xavier Tanner

Ensalada Filosófica. (Blog: ensaladafilosofica.blogspot.com)


domingo, 8 de enero de 2012

Países desarrollados en vías de subdesarrollo.

Una parte importante de la sociedad de la Unión Europea y los Estados Unidos parece estar caminando inevitablemente hacia el subdesarrollo.
Este duro paso no se dio de la noche a la mañana y al parecer comenzó cuando se dio un cambio de lógica en el modelo que debía impulsar el progreso de las naciones. Para esto, recordemos que a mediados del siglo veinte muchas naciones del norte lograron los mas altos niveles de desarrollo humano en las sociedad occidental y para alcanzar este fin las estrategias fueron variadas, pero destacan el exitoso Plan Marshall en Europa y una coherente doctrina social y económica conocida como el "New Deal“ aplicada por el presidente Franklin D. Roosevelt. No está de más mencionar que los frutos de estos visionarios planes se cosecharon décadas después de su implementación.
Hoy en día, cosechamos lo que se sembró y se siguió sembrando en el pasado y el fruto de esta siembra tiene un sabor tóxico. ¿La semilla de este fruto?: La filosofía económica neoliberal que se empezó a implementar en la era posterior a la caída del muro de Berlín.
Esta filosofía económica promueve entre sus otros grandes enunciados una mezcla de liberación de la economía financiera y un mercado libre sin límites aparentes.
Al inicio de esa era, muchas de estas recetas parecieron funcionar y es indudable que esto generó un gran impulso en estas sociedades, pero su efecto a el largo plazo, estaba aún por verse. Entre sus éxitos a corto plazo podemos nombrar: crecimiento acelerado del producto interno bruto de los países, incremento de la inversión, creación de empleo, acceso masivo al crédito , etc. Pero mientras esto sucedía, se comenzó a trasladar la manufactura y producción hacia otros países y la economía de producción se vio fuertemente terciarizada. Despertaban los gigantes asiáticos y empezaba el desempleo masivo en occidente.
En los países desarrollados esta situación pudo sostenerse durante algunos años, ya que entre otras estrategias algunos países lograron sostener su economía de forma ficticia gracias a un mercado financiero especulativo y fácil acceso al crédito de bajo interés.
Se esperaba entonces que, como había sucedido en el pasado, el acceso al crédito de bajo interés lograra reactivar la economía real, pero ya era muy tarde. Muchos países asiáticos habían alcanzado el umbral tecnológico-productivo y no era negocio invertir en infraestructura en países que producirían el mismo bien a un mayor precio. Por lo general, era mejor negocio invertir en países subdesarrollados y en mecanismos no productivos que permitían mayor ganancia a corto plazo. Un buen ejemplo de esta situación fue el descontrolado mercado financiero e inmobiliario de España y Estados Unidos y la recolocación del mercado laboral norteamericano en países de Asia.
Después de esta situación, nos encontramos con una gran incógnita: ¿Salvarán a estos países en crisis mas recetas bancaria y financieras neoliberales? Para la mayoría de las personas esto es algo poco probable.
Ante esto, las mencionadas sociedades tienen de contestar una importante interrogante: ¿Como podrá renacer el bienestar y el desarrollo por medio de los recortes fiscales y las recetas de tecnócratas del Fondo Monetario Internacional, la Reserva Federal o el Banco Central Europeo?
La respuesta es sencilla: A corto plazo no habrá casi desarrollo de las sociedades que cayeron en esta receta. El decrecimiento económico a corto plazo es el destino casi inevitable. Hay que considerar que en estas sociedades los lobbies corporativos y financieros ejercen una presión política considerable
El conocido economista Paul Krugman escribe sobre esta situación en su articulo del New York Times “Keynes tenia razón“(1). En el que queda demostrado históricamente y hasta la saciedad que: "La expansión (de los mercados), no la recesión, es el momento idóneo para la austeridad fiscal". (John Maynard Keynes en 1937).
Pero los países hoy en crisis cayeron en el error de reducir la austeridad fiscal en el momento de la expansión. Los banqueros preveían el desenlace: Las masas tendrían que pagar su irresponsable fiesta.  A los recortes fiscales hoy se les llaman “ajustes técnicos”, un calificativo fuera de contexto.
A pesar de esta situación hay algo de esperanza. Países progresistas como Islandia han logrado en el ultimo año un considerable crecimiento poniendo la casa en orden y creando leyes donde se hace hincapié en la responsabilidad posterior que deben tener los banqueros y políticos, es decir si estos crean una política de estado fallida y después asumen que el pueblo las pagará, ellos recibirán multas y en algunos casos sus bienes personales podría ser confiscados. El Brasil de Lula da Silva legisló una política progresista en materia económica y este país con su presidenta actual, Dilma Rousseff continúa cosechando un considerable desarrollo humano. También otros países de Sudamérica, los cuales experimentaron con estos recortes fiscales sin ningún éxito en la década de los ochentas y noventas, actualmente aplican a recetas más soberanas y con esto y otras medidas han logrado interesantes incrementos en el desarrollo humano.
El desarrollo en Occidente, observado desde un punto de vista coherente con los tiempos que vivimos, no es solo el éxito de los mercados financieros, es un conjunto de niveles alcanzados y mantenidos donde se mezclan todos los participantes de una sociedad. En este se miden valores menos cuantificables como la felicidad, la salud física y mental, el mantenimiento del medio ambiente, la creación de oportunidades laborales dignas, el desarrollo de las infinitas potencialidades humanas, la creación una base social, ambiental y económica que garantice el presente y el futuro de las generaciones, entre muchos otros factores.
La solución a la crisis occidental se puede encontrar en la historia, en una nueva moral, en la responsabilidad social compartida, en la ciencia y tecnología así como en una visión de progreso acorde a la cantidad de humanos que vivimos en el planeta tierra. La economía real y financiera debe ser replanteada de una forma mucho menos centralista y mercantilista; y esto podría formar parte de una estrategia que se podría utilizar después de esta fiesta financiera Europea- Estadounidense. Cabe recalcar que las nuevas ideas y formas de articular la sociedad no pueden seguir representadas por gobernantes conservadores con un poder financiero gigantesco (creado gracias a las sociedades) y un estatus moral cuestionable.
La historia y sus lecciones son evidentes.
Si revisamos los medios de comunicación observaremos noticias acerca de los indignados del Mundo Occidental. Estos indignados suelen ser adultos jóvenes en su mayoría profesionales y sin oportunidades, esperando y presionando para que reaccione una generación con filosofías de progreso fosilizadas.
Ante esto recordemos una frase de los indignados que puede aplicarse a la compleja situación actual: “Si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir“.
Lcdo. Xavier Tanner
Ensalada Filosófica. (Blog: ensaladafilosofica.blogspot.com)
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jueves, 5 de enero de 2012

Brasil y la pobreza.


"
El expresidente de Brasil contó durante su visita a Colombia detalles de la política social que hoy es ejemplo en el mundo. Le recomendó a Colombia no dejar en manos de intermediarios la administración de los recursos públicos.
A Luiz Inácio Lula da Silva no se le olvida que lo que hizo el primer día de su gestión como presidente de Brasil fue reunir a todos sus ministros, subirlos a un avión y llevarlos a los lugares más pobres del país. Quería que el presidente del Banco Central o su ministro de Hacienda “vieran a ese país que no se queja, que no hace manifestaciones, pero que está ahí, que es real y verdadero. Eso quizá haya ayudado a cambiar las cosas”. 
Da Silva conocía muy bien esos sectores. Salió de una de esas zonas donde es común que los niños vayan a la cama sin comer o pasen un domingo sin almuerzo. “Conocí el pan por primera vez a los 7 años –recordó el exmandatario–. Hasta esa edad, el café que me tomaba por la mañana era con harina de yuca. Sé que es la desesperación de una madre que está delante de un fogón sin gas y sin lo más elemental para hacer una comida para sus hijos”.

Durante su visita al país, el expresidente de Brasil 
compartió no sólo su historia de vida, sino los resultados de su política social que sacó a 28’000.000 de brasileros de la pobreza y que redujo drástricamente los niveles de desnutrición y desescolarización de los niños y jóvenes de su país.
Brasil es una de las diez economías más importantes del mundo, pero para Lula esto de poco ayuda si no hay democracia ni políticas de distribución del crecimiento para evitar que el dinero siga en manos de pocos “y el pueblo siga pobre y desnutrido”.

“Cuando empecé mi gobierno, el 
10 por ciento de la población más rica cogía la mitad del dinero del país y le dejaban a los más pobres apenas el 10 por ciento”, recordó el exmandatario quien logró cambiar estas cifras aumentando el salario mínimo en un 62 por ciento en cinco años, aún con voces en contra que le advertían que lo único que lograría era el crecimiento de la inflación.
“Y la inflación no aumentó”, dice ahora con satisfacción. Esta sola decisión sacó a millones de brasileros de la pobreza. Es más, asegura que con la crisis del 2008 Brasil salió adelante gracias a esta población. “El consumo creció siete veces más, sobre todo en los sectores populares. Los pobres comenzaron a ser tratados como ciudadanos”.

Para Luiz Inácio Lula da Silva hubo varias estrategias clave para lograr los resultados. 
Una fue bancarizar la población pobre: en un año 45’000.000 de brasileros tenían cuentas bancarias activas, y esto ayudó a hacer viable la segunda estrategia: no dejarles a intermediarios la administración ni la entrega de estos recursos públicos.

“
No creo que deba existir la figura del intermediario, porque la mitad de la plata se queda con él. En Brasil las personas que reciben beneficios del gobierno no tienen contacto con intermediarios. Reciben una tarjeta magnética con la que puede ir al banco y sacar el dinero. Eso es sagrado”, recalcó el expresidente.
Y una tercera estrategia que garantiza el éxito es tener registros de calidad y hacer seguimiento a los programas y beneficiarios. Equipos del gobierno viajaron a lugares remotos en donde encontraron habitantes que ni siquiera tenían actas de nacimiento; eran ciudadanos que no existían. Ellos son hoy beneficiarios del programa bolsa familia, que entrega tarjetas a las mujeres del hogar para que cuenten con el dinero para la alimentación y la educación de su familia.
“Son 13 millones de tarjetas. Las personas van al banco y no les deben favores a alcaldes ni a gobernadores ni al presidente. Me decían que estaba desperdiciando el dinero, que estaba creando vagabundos que no trabajaban. Había personas que criticaban que los pobres compraran lápices o zapatos para los niños y no comida. Eso es fácil decirlo para alguien que los tiene, pero no para los que nunca lo han tenido. Quienes nunca han pasado hambre ni necesidades no saben qué son 80 dólares en manos de una madre de familia”.
Combatir el hambre fue una prioridad del gobierno de Lula da Silva, al punto de crear un ministerio dedicado exclusivamente para esta tarea. En seis años la desnutrición de Brasil se redujo un 73 por ciento y la mortalidad infantil en un 45 por ciento.
La política es ejemplo en el mundo. Esta apuesta incluye restaurantes populares, programas de lactancia materna, promoción de la agricultura familiar, distribución de alimentos a los más pobres, la entrega de microcréditos y fomento de la economía local a través de la compra al pequeño productor para abastecer los programas de alimentación del gobierno, entre otros.

“
La garantía para la buena alimentación de la población debería ser la prioridad de todos los hombres públicos y de los ciudadanos de buena voluntad. No es normal –dijo– que un gobernante del mundo no ponga la lucha contra el hambre como una prioridad de sus presupuestos, así como en sus políticas”.
La generación de millones de empleos formales para padres de familia buscó reducir el trabajo infantil y por el contrario, llevar a estos niños y jóvenes a las 214 escuelas de educación básica nuevas, así como a las 14 universidades federales construidas durante su periodo. Hoy hijos de albañiles estudian carreras como medicina en estas universidades.

Estos resultados, aseguró, son una muestra de que “
no hay nada más barato que invertir en los pobres” y deja atrás la teoría de que hay que esperar al desarrollo para ser inclusivos. En el caso de Brasil, la inclusión llevó al desarrollo. “Los ricos también se benefician cuando los pobres dejan de serlo”, dijo.

“
Hasta le pagamos la deuda el Fondo Monetario Internacional. Después de dos años de gobierno le devolvimos 16.000 millones de dólares que le debíamos. Hoy el FMI nos debe 14.000 millones de dólares que les prestamos para ayudar a la crisis de los países ricos”.

miércoles, 4 de enero de 2012

Bertrand Russell: A nuestros descendientes

En la década del 60, la BBC grabó una entrevista para el programa Face to Facecon el filósofo inglés Bertrand Russell, icono del pacifismo. Medio siglo después, las redes sociales en Internet rescatan del olvido este mensaje de amor al ser humano y a las ciencias.
A continuación la transcripción de las palabras de Russell y el video:
Una última pregunta: supongamos profesor Russell… que esta grabación sea vista por nuestros descendientes, como los Manuscritos del Mar Muerto, en un período de cientos de años. ¿Qué piensa usted que valdría la pena decirle a esa generación sobre la vida que usted vivió y las lecciones que usted de ella aprendió?
Me gustaría ver dos cosas: una intelectual y una moral.
Lo intelectual que me gustaría decirles es esto: cuando estés estudiando cualquier tema o considerando cualquier filosofía, pregúntate a ti mismo únicamente: ¿cuáles son los hechos? ¿y cuál es la verdad que los hechos sostienen? Nunca te dejes desviar, ya sea por lo que tú deseas creer o por lo que crees que te traería beneficio si así fuese creído. Observa únicamente e indudablemente cuáles son los hechos. Eso es lo intelectual que quisiera decir.
Lo moral que quisiera decirles es muy simple. Debo decir: El amor es sabio, el odio es estúpido. En este mundo, que cada vez se vuelve más y más estrechamente interconectado, tenemos que aprender a tolerarnos unos a los otros, tenemos que aprender a aceptar el hecho de que alguien dirá cosas que no nos gustarán. Solamente podemos vivir juntos de esa manera. Si vamos a vivir juntos, y no a morir juntos, debemos aprender un poco de caridad y un poco de tolerancia, que es absolutamente vital para la continuación de la vida humana en este planeta.

PAUL KRUGMAN: Keynes tenía razón

"La expansión, no la recesión, es el momento idóneo para la austeridad fiscal". Eso declaraba John Maynard Keynes en 1937, cuando Franklin Delano Roosevelt estaba a punto de darle la razón, al intentar equilibrar el presupuesto demasiado pronto y sumir la economía estadounidense -que había ido recuperándose a ritmo constante hasta ese momento- en una profunda recesión. Recortar el gasto público cuando la economía está deprimida deprime la economía todavía más; la austeridad debe esperar hasta que se haya puesto en marcha una fuerte recuperación.
Por desgracia, a finales de 2010 y principios del 2011, los políticos y legisladores en gran parte del mundo occidental creían que eran más listos, que debíamos centrarnos en los déficits, no en los puestos de trabajo, a pesar de que nuestras economías apenas habían empezado a recuperarse de la recesión que siguió a la crisis financiera. Y por actuar de acuerdo con esa creencia antikeynesiana, acabaron dándole la razón a Keynes una vez más.
Lógicamente, al reivindicar la economía keynesiana choco con la opinión general. En Washington, en concreto, la mayoría considera que el fracaso del paquete de estímulos de Obama para impulsar el empleo ha demostrado que el gasto público no puede crear puestos de trabajo. Pero aquellos de nosotros que hicimos cálculos, nos percatamos, ya desde el primer momento, de que la Ley de Recuperación y Reinversión de 2009 (más de un tercio de la cual, por cierto, adquirió la relativamente ineficaz forma de recortes de impuestos) se quedaba demasiado corta teniendo en cuenta la gravedad de la recesión. Y también predijimos la violenta reacción política a la que dio lugar.
De modo que la verdadera prueba para la economía keynesiana no ha provenido de los tibios esfuerzos del Gobierno federal estadounidense para estimular la economía, que se vieron en buen parte contrarrestados por los recortes a escala estatal y local. En lugar de eso, ha venido de naciones europeas como Grecia e Irlanda que se han visto obligadas a imponer una austeridad fiscal atroz como condición para recibir préstamos de emergencia, y han sufrido recesiones económicas equiparables a la Depresión, con un descenso del PIB real en ambos países de más del 10%.
Según la ideología que domina gran parte de nuestra retórica política, esto no debía pasar. En marzo de 2011, el personal republicano del Comité Económico Conjunto del Congreso publicó un informe titulado Gasta menos, debe menos, desarrolla la economía. Se burlaban de las preocupaciones de que un recorte del gasto en tiempos de una recesión empeoraría la recesión, y sostenían que los recortes del gasto mejorarían la confianza del consumidor y de las empresas, y que ello podría perfectamente inducir un crecimiento más rápido, en vez de ralentizarlo.
Deberían haber sido más listos, incluso en aquel entonces: los supuestos ejemplos históricos de "austeridad expansionista" que empleaban para justificar su razonamiento ya habían sido rigurosamente desacreditados. Y también estaba el vergonzoso hecho de que mucha gente de la derecha ya había declarado prematuramente, a mediados de 2010, que la de Irlanda era una historia de éxito que demostraba las virtudes de los recortes del gasto, solo para ver cómo se agravaba la recesión irlandesa y se evaporaba cualquier confianza que los inversores pudieran haber sentido.
Por cierto que, aunque parezca mentira, este año ha vuelto a suceder lo mismo. Muchos proclamaron que Irlanda había superado el bache, y demostrado que la austeridad funciona (y luego llegaron las cifras, y eran tan deprimentes como antes).
Pero la insistencia en recortar inmediatamente el gasto siguió dominando el panorama político, con efectos malignos para la economía estadounidense. Es verdad que no hubo ninguna medida de austeridad nueva digna de mención a escala federal, pero sí hubo mucha austeridad "pasiva" a medida que el estímulo de Obama fue perdiendo fuerza y los Gobiernos estatales y locales con problemas de liquidez siguieron con los recortes.
Claro que, se podría argumentar que Grecia e Irlanda no tenían elección en cuanto a imponer la austeridad, o, en cualquier caso, ninguna opción aparte de suspender los pagos de su deuda y abandonar el euro. Pero otra lección que nos ha enseñado 2011 es que Estados Unidos tenía y sigue teniendo elección; puede que Washington esté obsesionado con el déficit, pero los mercados financieros están, en todo caso, indicándonos que deberíamos endeudarnos más.
Una vez más, se suponía que esto no debía pasar. Iniciamos 2011 con advertencias funestas sobre una crisis de la deuda al estilo griego que se produciría en cuanto la Reserva Federal dejara de comprar bonos, o las agencias de calificación pusieran fin a nuestra categoría de Triple A, o el superfabuloso comité no consiguiera alcanzar un acuerdo, o algo. Pero la Reserva Federal finalizó su programa de adquisición de bonos en junio; Standard & Poor's rebajó a Estados Unidos en agosto; el supercomité alcanzó un punto muerto en noviembre; y los costes de los préstamos de Estados Unidos no han parado de disminuir. De hecho, a estas alturas, los bonos estadounidenses protegidos de la inflación pagan un interés negativo. Los inversores están dispuestos a pagar a Estados Unidos para que les guarde su dinero.
La conclusión es que 2011 ha sido un año en el que nuestra élite política se obsesionó con los déficits a corto plazo que de hecho no son un problema y, de paso, empeoró el verdadero problema: una economía deprimida y un desempleo masivo.
La buena noticia, por decirlo así, es que el presidente Barack Obama por fin ha vuelto a luchar contra la austeridad prematura, y parece estar ganando la batalla política. Y es posible que uno de estos años acabemos siguiendo el consejo de Keynes, que sigue siendo tan válido hoy como lo era hace 75 años.
Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y premio Nobel 2008. © 2011 New York Times Service Traducción de News Clips.