viernes, 11 de febrero de 2011

¿Una batalla entre creadores y usuarios?

Por Lillian Álvarez
Mucho se oye hablar por estos días de propiedad intelectual, de la española Ley Sinde, la francesa Ley Hadopi, del llamado Acuerdo Comercial Anti-falsificación (conocido por ACTA), de las declaraciones de funcionarios, artistas y empresarios, de las protestas de los usuarios acerca de estas disposiciones, sin dudas más restrictivas que las vigentes, en contra del intercambio de “contenidos”, léase música, películas, software, libros, u otras obras “protegidas” por el copyright. Pudiera parecer una batalla entre creadores y usuarios en los que unos trabajan y crean y  otros quieren disponer de esos resultados de forma gratuita. El dilema no es tan sencillo.
En su libro “Cultura libre: Cómo los grandes medios usan la tecnología y las leyes para encerrar la cultura y controlar la creatividad” el norteamericano Lawrence Leassig aporta algunos ejemplos que  nos pueden ayudar a entender qué sucede en la actualidad. Según Leassig, en  1933, después de valiosas investigaciones, a Edwin Howard Armstrong se le otorgaron cuatro patentes por su invención más significativa: la radio FM. Hasta entonces, la radio comercial había sido de amplitud modulada (AM), y Armstrong descubre que podía lograrse una transmisión del  sonido muy superior con mucho menos consumo del transmisor y menos estática. Por aquel tiempo Armstrong trabajaba para la RCA, que  dominaba el mercado de la radio AM y estaba interesada en descubrir un medio para mejorarla. Pero el invento no mejoraba la radio AM, sino que hacía  nacer algo distinto que la superaba y amenazaba su poder, la FM. Sin dudarlo,  la compañía lanzó una campaña para ahogar los resultados de la invención para lo que se valió del  uso de  sus influencias en el gobierno. En 1936, las patentes de Armstrong fueron declaradas  sin valor, la RCA se negó a pagarle sus derechos, y se  interpusieron una serie de litigios. Armstrong fue llevado a la quiebra y posteriormente al suicidio.
Otro ejemplo utilizado por Leassig, tiene que ver con el nacimiento de la industria del cine de Hollywood. A principios del siglo XX, Thomas Edison ostentaba en los Estados Unidos el monopolio como inventor del cine y contaba con la Compañía de Patentes de Películas (MPPC, por sus siglas en inglés), que era sumamente estricta en cuanto a los controles que exigía. La MPPC fijó el mes de  enero de 1909 como fecha límite para el cumplimiento de las licencias. Un mes más tarde,  todos aquellos que se autotitulaban “independientes” protestaron contra el monopolio y siguieron con su negocio sin someterse a las exigencias de Edison. En el verano de ese mismo año, este movimiento se encontraba en su punto álgido y el país experimentaba  una tremenda expansión en el número de cines. Fue entonces cuando la MPPC creó una subsidiaria conocida como Compañía General del Cine, que aplicó tácticas de coacción, confiscó equipos ilegales, suspendió el suministro de productos a los cines que mostraban películas sin licencia y monopolizó de hecho la distribución estadounidense de películas. Hubo una excepción: William Fox, que desafió al monopolio incluso después de que su licencia fuera revocada.
“Se interrumpieron las filmaciones con el robo de la maquinaria, y con frecuencia ocurrían ‘accidentes’ que resultaban en la pérdida de negativos, equipo, edificios y a veces vidas”, según narra Leassig.  Esto condujo a que los independientes huyeran de la costa este hacia California, lejos del alcance de Edison. Allí los cineastas podrían “piratear” sus inventos sin miedo a la ley.
“Por supuesto, California creció rápidamente, y el cumplimiento efectivo de las leyes finalmente se expandió hasta el oeste. Pero como las patentes les concedían a sus dueños un monopolio verdaderamente ‘limitado’ (solo diecisiete años en aquella época), para cuando aparecieron suficientes policías federales las patentes ya habían expirado. Una nueva industria había nacido, en parte a partir de la piratería de la propiedad creativa de Edison.”
Hoy no se trata del surgimiento de la FM, ni de la invención del cine. Estamos en la era de Internet donde los cambios son mayores y más profundos. Los medios tecnológicos nos permiten copias clónicas, intercambios instantáneos, capacidades de almacenamiento nunca soñadas, interconexión en tiempo real.  El ser humano tiene en sus manos  la herramienta más poderosa que ha existido en la historia para crear y difundir la cultura. Se ha dicho que es la hora del creador.
Rotos los esquemas tradicionales basados en un emisor único y millones de receptores pasivos,  autor-espectador, autor-lector se confunden, se mezclan, interactúan. Surgen un número cada vez mayor de creadores que cuelgan sus videos, su música, sus textos, intercambian experiencias creativas, trabajan colectivamente, se comunican con sus seguidores a través de las nuevas tecnologías,  como instrumento de inigualable valor para  crear y difundir su obra. La cultura, como ha sido a lo largo de la historia de la humanidad  se copia, se recicla, se actualiza.
Pero sucede que  al brindar este cúmulo infinito de posibilidades estas herramientas tecnológicas  ponen en crisis, como en los casos narrados por Leassig, el estado de cosas, o sea, los modelos de distribución y  negociación  controlados por unas pocas empresas muy poderosas. Estas empresas  poseen hoy en sus catálogos la mayor parte de las  obras producidas desde inicios del siglo XX  y  se dedican a explotarlas comercialmente a partir de un  modelo basado en el ejercicio de derechos exclusivos sobre las mismas. Al prohibirse la copia, el sistema crea una falsa “escasez” que le garantiza la obtención de las ganancias deseadas.
¿Cómo puede reaccionar la gran industria  ante la pérdida de poder en la esfera de la distribución global de creaciones? Al igual que la RCA asfixió la invención de Armstrong y la Compañía General de Cine persiguió implacablemente a los “independientes” , las grandes corporaciones de la industria cultural y del entretenimiento arremete contra los usuarios y trata de penalizar  el uso de todas las potencialidades de  Internet (el invento mismo), creando barreras legales y tecnológicas cada vez mayores que traten de impedir lo que es un hecho ya incuestionable:  el surgimiento de una nueva era en que creadores y “consumidores”  tienen  ante sí innumerables  opciones y pueden plantearse prescindir de sus servicios.
¿Son los creadores  los afectados por esta crisis del sistema?
Es necesario, primero, hacer una distinción básica: aunque sus voces sean las que alcanzan mayor resonancia mediática, los  creadores no son solamente las pocas estrellas bien pagadas, publicitadas, contratadas y representadas por las multinacionales y sociedades de gestión. Ni siquiera lo son exclusivamente los que  pueden vivir hoy de sus ingresos. Hay un inmenso número de creadores, la mayoría, de los más diversos géneros, que encuentran en el  sistema actual su mayor traba y que viven a la espera de una oportunidad que nunca llega y sólo reciben migajas de los opresivos contratos que les propone la industria como única alternativa.
En las campañas de los medios se nos hacen ver las contradicciones actuales como consecuencia de una masa irresponsable de usuarios usurpadores que quieren despojar a los creadores de lo que es suyo y  hacerlos vivir en la miseria. Cuando de la venta de un disco el autor gana sólo un 7 u 8%  y el intérprete algo similar y lo demás es distribuido entre empresas, editoras y sociedades de gestión, ¿quiénes son los usurpadores y quienes los usurpados?, ¿quiénes,  cuando los contratos de infinitas páginas apenas dejan derecho  al artista para tomarse una foto  sin permiso de su disquera, o cuando un autor no llega nunca a saber a ciencia cierta cuántos ejemplares de su libro fueron vendidos? ¿Por qué cinco o seis empresas deciden qué se oye o se ve en todo el mundo y condena a los demás creadores a no ser nunca conocidos?
Estamos en presencia de una reconocida desigualdad en la relación de fuerzas entre las grandes empresas de la industria del entretenimiento y el poder de negociación de los artistas. Y una cosa son los músicos famosos y otra el artista joven en busca de trabajo, donde las condiciones contractuales con la industria se comportan de una manera  aún mas desequilibrada. Sin dudas, como se ha dicho, el creador se pone del lado equivocado cuando se sitúa al lado de las corporaciones.
Diversos análisis  realizado  por investigadores y  por diferentes universidades del mundo aportan nuevos elementos a la discusión. Se sostiene que durante los primeros cinco años  del siglo XXI  las ventas de discos han disminuido para el 25% de los artistas que más vendían  pero han aumentado para el 75% restante.
¿Están en esta historia entonces, tal y como se nos quieren presentar, de un lado los usuarios usurpadores y del otro los creadores usurpados? Yo respondería: son los cineastas los mayores cinéfilos, son los verdaderos músicos quienes acumulan las mayores y mejores colecciones de música, los escritores los más voraces lectores, ya sean las obras compradas, intercambiadas, regaladas, prestadas. Quien se considere creador y no haya “quemado” una obra de otro autor que tire la primera piedra. El creador es el primer y más ávido “usuario” de la cultura. No son entonces dos partes tan distantes y de intereses tan diferentes.
Los conflictos de hoy que llenan páginas y páginas de prensa plana e Internet (Ley Sinde, Hadopi, ACTA, etc.) aunque parezcan nuevos, son el resultado de la misma contradicción expresada en los ejemplos inicialmente citados : la que se presenta entre el desarrollo tecnológico (que en este caso acerca y democratiza los vínculos entre creadores y consumidores de la cultura)  y las relaciones de propiedad basadas en monopolios de explotación comercial y concentradas en manos de las grandes corporaciones.
El lobby del copyright
Los únicos dos países que poseen un superávit en sus relaciones comerciales en cuanto  a bienes protegidos con copyright son los EEUU y el Reino Unido. Esto quiere decir que exportan mucho más producciones culturales que las que importan. La participación de las industrias del copyright en el PIB de estos países son superiores a muchos otros renglones. Si a esto unimos el conocido papel de la cultura como multiplicador de formas y estilos de vida, colonización de mentes, difusor de los patrones de valores (entre ellos campañas patrioteras, justificación de guerras injustas, etc.) no es extraño poder entender dónde nace y cómo se entreteje el lobby del copyright.
Los hilos nacen  de la International Intellectual Property Alliance (IIPA), asociación que agrupa a la industria estadounidense basada en la propiedad intelectual, que representa nada menos que a 1 900 compañías que producen y distribuyen materiales protegidos por las leyes del derechos de autor a lo largo del mundo, incluidos todos los tipos de software (como los CD de videogame, CD-ROMs y los productos multimedias) películas , programas de televisión y video-home, música, archivos, CD, audiocassettes, libros de texto, publicaciones profesionales y periódicos (electrónicos e impresos), entre otros materiales. Su objetivo es claro: lograr que los intereses estadounidenses “estén protegidos” en todas partes del mundo. Y sabemos cuántos y cuán variados métodos acostumbran los EEUU a utilizar cuando consideran afectados sus intereses.
La IIPA, tiene en su haber algunos logros: simplemente son los responsables de la mayor parte de legislación en propiedad intelectual del mundo. En EEUU son los padres de la Digital Millennium Copyright Act, así como del cumplimiento, año tras año, de la denominada Ley Omnibus de Comercio y Competitividad de 1988. Mediante esta ley el Representante Comercial de EEUU se obliga a hacer un informe anual, el Special 301 Report, o Informe 301, que analiza los países que niegan protección “adecuada y eficaz” a los derechos de propiedad intelectual o acceso “justo y equitativo” al mercado a personas que dependen de la protección a la propiedad intelectual.
A través de estas llamadas  Priority Watch List y Watch List el Representante Comercial advierte y orienta a los distintos países qué deben hacer para “mejorar”, la protección  de los intereses económicos estadounidenses. A cada país se le define su actuar y se le exige desde   programas educativos hasta la aprobación de nuevas y más severas leyes, con independencia de sus propias necesidades educativas, culturales e incluso económicas. De no cumplirse tales indicaciones, estos países pueden ser objeto de sanciones económicas. Para decirlo de forma más sencilla, mediante este  procedimiento  la industria basada en la propiedad intelectual define en qué países necesita  que se modifiquen las leyes en esta materia y el Gobierno de Estados Unidos  se encarga de que esto se cumpla.
Basta con echar un vistazo a los cables de Wikileaks dados a conocer recientemente, donde se informa desde la Embajada de Madrid, todos los pasos articulados por el gobierno de los EEUU para presionar al gobierno español y lograr la aprobación de la llamada Ley Sinde, impopular al disponer el cierre de sitios web  con enlaces a contenidos protegidos por copyright sin decisión judicial previa. Están circulando informaciones que revelan las presiones ejercidas por EEUU sobre otros países tales como Francia, Suecia y otros para el logro de legislaciones similares. Sin hablar de las realizadas a naciones del Tercer Mundo.
En el plano internacional, IIPA está involucrada también en  la aplicación de los Acuerdos TRIPS o ADPIC (Aspectos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio), en la imposición de acápites de propiedad intelectual en los Acuerdos de Libre Comercio, en  la fracasada ALCA  y es el motor impulsor del  Acuerdo Anti-falsificación (ACTA), negociado de forma fraudulenta, a espaldas de todos los interesados y que los EEUU están  intentando imponer  a escala global por encima de intereses nacionales.
En todas estas normas  el enorme potencial de Internet  se ve limitado por restricciones legales impuestas por los denominados derechos de propiedad intelectual  en beneficio de los  denominados titulares  de derechos (ya en muy pocas ocasiones, los autores)  y los Estados adquieren obligaciones precisas en la protección de estos, aun en detrimento de las posibilidades de acceso de sus ciudadanos a la cultura.
Se imponen nuevos modelos
Pero lo peor de todo es que este sistema de restricción de derechos,   tal y como está establecido en la mayoría de los sistemas normativos de los diferentes países  (supuestamente para beneficio de los creadores), está diseñado de manera  que actúa de forma automática, o sea, que cada vez que un creador termina su obra la somete invariablemente  a limitaciones en su  circulación.
En la era de la Información en la que la atracción de la mirada de un usuario es lo más deseado y perseguido dado el inmenso torrente de todo tipo de contenidos que circulan en el ciberespacio ¿Es sensato restringir la realización  de copias?   ¿Acaso no alcanzará un mayor impacto aquel contenido que se encuentre visible y disponible en mayor cantidad de sitios web? ¿Restringir no será el objetivo  de quienes lucran con la  falsa escasés y quieren perpetuarla?
Es cada vez más conocido en nuestros días la proliferación de las llamadas licencias Copyleft (en oposición al termino copyright) y las  licencias Creative Commons, cuya idea principal consiste en posibilitar un modelo legal (ayudado por herramientas informáticas) para  facilitar la distribución y el uso de contenidos.
Existen diferentes tipos de  licencias Creative Commons, por las cuales el autor otorga diferentes libertades tales como la de  citar su obra, reproducirla, crear obras derivadas, ofrecerla públicamente y la posibilidad de mantener también, según desee,  diferentes restricciones, como no permitir el uso comercial o no permitir su transformación. Mediante el  uso de estas licencias  los creadores (músicos, escritores, diseñadores, programadores, entre otros) autorizan la utilización  de sus obras en términos más permisivos de lo que la ley presupone, algo más a tono con las nuevas realidades.
Que la obra creativa se aleje del concepto obra-mercancía, valorado solo por sus repercusiones económicas  implica un salto hacia adelante. Compartir ficheros no desanima a los creadores, por el contrario,  la circulación libre de muchas obras  ha supuesto una mayor difusión y un aumento de beneficios a los creadores procedentes de otras actividades, como las actuaciones en directo. Es absolutamente  falso que cada descarga de un archivo musical equivalga a una venta física no realizada.
Los autores, como todos, tienen el derecho de vivir de su trabajo y en Internet tienen  mil fórmulas para ello, existentes y aún por explorar. En la música, cada día aparecen nuevas iniciativas y se multiplica el número de artistas, incluso ya de éxito, que abandonan su compañía discográfica para controlar directamente la producción de sus obras. También se exploran fórmulas de autoedición y otras vías de difusión. Distribuir gratuitamente una obra no significa que los autores no cobren por su trabajo. Al contrario, está probado que al aumentar el número de seguidores, los ingresos por otras actividades asociadas a sus creaciones también aumentan. Tampoco quiere decir que estas prácticas no puedan coexistir con modelos de pago construidos sobre bases más justas que beneficien a creadores y usuarios. Lo que a nuestro juicio debemos tener claro es de qué lado están los intereses de los creadores y de la cultura y donde los de una industria (a veces presentada con maquillaje de desarrollo tecnológico)  que quiere perpetuar modelos que solo a ella le benefician, y que cierra las puertas a lo que ya es una irrealidad indetenible.

martes, 8 de febrero de 2011

Esa calamidad que llaman sistema


Opinión: José Luis de Zárraga
El sistema no se discute, este es el principio básico de las políticas económicas. El sistema capitalista, fundado en el mercado libre, no está en cuestión. No debe ponerse en cuestión porque -dicen- es el único sistema que funciona. Quienes lo ponen en cuestión deliran, viven en un mundo imaginario. Es innegable que no es perfecto, porque periódicamente entra en crisis; pero las crisis son transitorias y, cuando el sistema las supera, funciona establemente, con racionalidad y con eficiencia, y beneficia a todos.
Nada de esto es cierto. Los mercados libres, fundamento teórico del sistema capitalista, no existen ni han existido nunca. El sistema es inestable y muy ineficiente. Es irracional. Su balance social, en conjunto, ofrece más pérdidas que beneficios; y casi todas las pérdidas, en un lado, el de la mayoría, y los beneficios, en otro.
La autorregulación y el equilibrio del mercado, en el que se funda la supuesta eficiencia del sistema, no es una abstracción conceptual legítima, sino un embaucamiento sofisticado. Todos los modelos de los economistas liberales se basan en presuposiciones muy irreales respecto al comportamiento de los individuos y los agentes económicos. Dicen que eso no importa, si los modelos construidos a partir de esas presuposiciones teóricas permiten explicar y anticipar los fenómenos del mercado. Los modelos serían acertados, no porque las presuposiciones sean realistas, sino porque aciertan cuando se aplican a la realidad económica.
Este razonamiento tiene un pequeño fallo: que no se verifica en la realidad. Los modelos económicos liberales -y sus presuposiciones irrealistas- corren detrás de la realidad; cuando esta se detiene, la alcanzan; cuando esta se mueve, el modelo la pierde de vista.
El capitalismo ha impuesto la creencia de que no hay alternativa posible 
El capitalismo real -esta economía capitalista en la que vivimos- ni siquiera es un sistema coherente, sino un ensamblaje oportunista de elementos heterogéneos: para que funcione requiere inevitablemente mecanismos que niegan sus fundamentos y los ponen en suspenso. Es una construcción política -es decir, de poder social- que persigue el objetivo de maximización de los beneficios privados de una clase, poniendo en obra para ello todos los recursos de la sociedad, los recursos de todos.
No hay mercados libres, ni los mercados se autorregulan, ni son eficientes asignando recursos. Lo que hay son reglas que, en el ámbito económico, permiten a unos pocos hacer lo que más les convenga e inhiben la eficacia de cualquier cosa que pudiera evitarlo, incluidos los propios mecanismos del mercado. Reglas que son decisiones políticas, impuestas internacionalmente y asumidas por los gobernantes. Las décadas que precedieron a la crisis y sus tres años ofrecen todos los ejemplos que se desee de ello. Krugman, Stiglitz y otros economistas que no son la voz de su amo lo han contado con detalle en libros y artículos.
En la realidad, el sistema capitalista es una calamidad. Una calamidad para todos los países -aunque más para unos, los dominados, que para otros, los dominantes- y para la inmensa mayoría de la población. Es una calamidad para nuestro mundo, cuyos recursos naturales esquilma y cuyas condiciones de supervivencia compromete, sin que importe su impacto futuro. Es una calamidad para el desarrollo científico y cultural, cada vez más determinado por el criterio del lucro privado que pueda generar. Es una calamidad, en fin, para el propio desarrollo económico, sometido a una lógica que lo lleva, a trancas y barrancas, por caminos y con dinámicas que nada tienen que ver con objetivos sociales ni con la mejor satisfacción de nuestras necesidades, las de todos.
Hay que recuperar la primacía de la política sobre la economía: la democracia real

No nos engañemos. Digamos que tenemos que tragar esto mientras no podamos evitarlo. Pero no creamos que es lo único que se puede hacer, que así son las cosas, y que es lo mejor para todos. Los lúgubres clérigos de la economía -los que aparecen investidos de autoridad y objetividad científica, dictando a políticos y gobiernos lo que deben hacer- están desnudos de ciencia e hinchados de ideología. No son más que proveedores de vaselina teórica para hacer pasar los dictados que los capitales financieros internacionales transmiten con la voz de los mercados.
Durante las últimas dos décadas se ha impuesto la idea de que no hay alternativa al sistema económico capitalista. Quienes no asuman esa idea parecerán ignorantes que desconocen la realidad o delirantes que viven fuera de ella. Se permite pensar dentro del sistema, en reformarlo -aunque eso sí que es una fantasía-, pero no fuera de él o contra él. La primera y fundamental batalla que el sistema -quienes se benefician de él- ha ganado no se ha librado en elecciones o mercados, sino en las conciencias. Es su hegemonía ideológica lo que fortalece al sistema capitalista en las crisis, cuando corre peligro: la creencia, que ha logrado imponer de forma generalizada, en que no hay alternativa ni posible ni deseable, que está loco quien piense otra cosa.
Sin embargo, oponerse al sistema y cambiarlo es cuestión de supervivencia. El terreno para ello no puede ser la economía, sino la política y la ideología. En el plano económico sólo cabe defenderse, una estrategia de resistencia, indispensable pero que nunca cambiará el sistema. En el plano ideológico, hay que quebrar la hegemonía que hace verlo todo -problemas y soluciones- con la mirada del capital financiero, que es hoy la mirada del sistema capitalista sin más. En el plano político hay que recuperar la primacía de la política sobre la economía, es decir, recuperar la democracia real. ¿Perspectivas utópicas? Perspectivas, sin más. Las únicas para quienes no creen en cuentos de hadas.

viernes, 4 de febrero de 2011

TRIÁNGULO DEL AMOR


Las relaciones de pareja en 3a y 4a dimensiones

COMPARANDO LAS RELACIONES EN 3ª y 4ª DIMENSIÓN
basado en la canalización de Lyssa Royal Holt “Relaciones de 4ª Densidad”y en el resumen de Iasoshttp://iasos.com/metaphys/3d-4d/)

Éste es un esquema donde se comparan el funcionamiento y las diferencias entre las relaciones de pareja de 3a dimensión y las de 4ta dimensión:

3-D: Aquí explico la forma en como las relaciones funcionan en la 3ª dimensión. La idea de la separación es la que rige las relaciones de 3ª, aunque no significa que esto sea bueno o malo, simplemente ha sido necesaria para vivir la experiencia material de la 3ª dimensión.

4-D: Aquí explico la forma cómo las relaciones funcionan en 4ª dimensión. A medida que se aproxima la 4ª dimensión a nuestra conciencia, urge un cambio en la forma de relacionamos ya que no nos sirven los viejos esquemas de interacción. En la 4ª, la integración y la reintegración rigen las relaciones.

PRINCIPIOS EN LOS QUE SE BASA CADA NIVEL:

3-D: SEPARACIÓN
La separación es sólo una ilusión. Nos sentimos separados de la Esencia Divina o Dios. Separación de los otros. Separación de la naturaleza. Separación de aspectos del propio yo, no reconocidos.
4-D:INTEGRACIÓN- REINTEGRACIÓN
Todo y todos estamos realmente conectados.
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3-D: SECRETO
Este es un tema importante en la sociedad. El secreto es: retener información de mi pareja o de mi mism@. Con el secreto mi pareja nunca llega a saber quien soy realmente. Me mantiene separado de una gran parte de mi mism@.
4-D: HONESTIDAD + APERTURA 
Honestidad total con mi pareja. Con honestidad, mi pareja puede saber quien soy realmente. Honestidad significa ser 100% quien realmente soy. No retengo comentarios, ni información sólo para no herir a mi pareja o controlar la relación. Yo no puedo saber o predecir realmente lo que puede herir a otro o como puede el otro reaccionar a mi honestidad. De tal manera que debo dejar de asumir responsabilidades por las emociones, crecimiento y reacciones de la otra persona en respuesta a mi comunicación honesta y no manipulativa.
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3-D:MONOGAMIA BASADA EN EL MIEDO
Por medio de la relación monógama, me “separo” de la vulnerabilidad de tener que enfrentar otras relaciones. De esta manera me siento “segur@” (separad@)
4-D: RELACIONES POR ELECCIÓN
Esto significa que si estás en relaciones de Monogamia, Poligamia o infidelidad es por una elección consciente. No existe lo correcto o incorrecto en los tipos de relaciones, todos son inherentemente neutros. Es aceptable escoger cualquier tipo de relación. Si escoges la monogamia, no significa que esperas que tu pareja escoja también la monogamia.
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3-D: AMOR CON CONDICIONES
El amor condicional significa que tú amas a alguien sólo si cumple unas condiciones y necesidades por tí impuestas. Esta es la antigua forma del amor romántico de 3ª dimensión. Yo te amo sólo si llenas mis necesidades y expectativas. Y yo te retiro mi amor si tu no me satisfaces.
4-D: AMOR INCONDICIONAL
Es una forma nueva de amor sin condiciones, que acepta al otro tal cual es. Incluso si no satisfaces mis necesidades y expectativas, igual te amo. Te amo por lo que eres sin tratar de cambiarte. Es fluir con el momento, el presente.
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3-D: COMPROMISO
Necesito comprometerme para evadir mi miedo a tener que enfrentar otras relaciones. Compromiso es una ilusión de 3ª dimensión. El compromiso no asegura mi seguridad. El compromiso sólo me hace pensar o sentir que estoy seguro.
4-D: ESTAR EN EL PRESENTE
Comprometerme me saca del presente. Yo permanezco en el presente y no necesito comprometerme, porque confío en el futuro.
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3-D: EXPECTATIVAS
Generalmente se llega a la relación con ideas preconcebidas de lo que debe ser la persona y la relación. Asi que si estas no cuadran con esas ideas que tengo, trato de que cambie hacia ese ideal. Yo quiero y trato que mi pareja llene mis expectativas y necesidades. Uso a mi pareja para satisfacer mis necesidades.
4-D: SIN EXPECTATIVAS
Permito que la vida me enseñe día a día cómo relacionarme y descubro en cada momento las características de mi pareja. Confío y no tengo expectativas con respecto a mi pareja. Disfruto de mi pareja sin expectativas.
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3-D: MANIPULACIÓN
Yo uso manipulaciones obvias u ocultas para conseguir satisfacer mis necesidades y así protegerme de mis propios miedos. Yo sólo veo a mi pareja como a la persona que necesito que sea, no como la persona que realmente es.
4-D: PERMISIVIDAD
Dejo que mi pareja sea quien necesite ser. Solo así puedo saber quien és realmente la otra persona. Me enriquezco con la autenticidad de mi pareja.
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3-D: NECESIDAD DE CONTROLAR
Es una falta de confianza de que todo lo que pase sea para el mayor bien. Por lo tanto necesito controlar, forzar y darle forma a la relación, para que sea de la forma que yo deseo, porque no confío que la relación por si misma será lo que necesito.Yo siento que mi pareja me “pertenece”.
4D: CONFIANZA ABSOLUTA
Es más un estado que un propósito, es no necesitar controlar, es dejar ser en confianza. Yo confío que todo lo que pasa es para mi mayor bien, por lo tanto no tengo deseo o necesidad de controlar a mi pareja.
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3-D: DEPENDENCIA
Es una creencia que necesita de lo externo y del otro para ser feliz. Yo dependo y necesito alguien fuera de mí para ser feliz.
4-D: AUTOSUFICIENCIA
No necesito de lo externo para ser feliz. Yo reconozco que yo y sólo yo soy el/la creador/a de mi propia realidad. Por lo tanto, sólo yo soy el/la generador/a de mi propia felicidad.
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3-D: RELACIÓN precede a CRECIMIENTO PERSONAL
4-D: CRECIMIENTO PERSONAL precede a RELACIÓN
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3-D: UNA PERSONA NO PUEDE AMAR PLENAMENTE A MÁS DE UNA PERSONA.
Las relaciones de 3ªD enfatizan la dualidad. Si mi pareja empieza a amar también a otra persona, eso significa que me ama menos a mí (esto es una ilusión). No es bueno que mi pareja pase MENOS TIEMPO conmigo.
4-D:UNA PERSONA PUEDE AMAR A MÁS DE UNA PERSONA A LA VEZ.
En 4ªD se enfatiza la multiplicidad. No importa cuantas personas ame mi pareja, esto no disminuye para nada y de ninguna manera el amor que siente por mí. No importa cuantas personas ame yo, esto no disminuye para nada y de ninguna manera el amor que siento por mi pareja. Si mi pareja pasa MENOS TIEMPO conmigo está bien. Si yo realmente me amo incondicionalmente, entonces el tiempo que paso conmigo es igual en valor al tiempo que paso con mi pareja. Me amo tanto como amo a mi pareja. Por lo tanto está bien tanto si paso más como si paso menos tiempo con mi pareja.
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3-D:DOLOR
Siempre hay dolor cuando funciono con los”condicionamientos” de pareja de 3ªD.
4-D:ALEGRÍA, PLACER, ÉXTASIS
Nunca hay dolor, solo alegría, placer y éxtasis cuando funcionamos con relaciones desde el “conocimiento” de 4ªD.
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3-D: TERMINAR UNA RELACION crea DOLOR Y PÉRDIDA.
4-D: TERMINAR UNA RELACIÓN NO crea DOLOR Y PÉRDIDA. 
Al darnos cuenta de que esta relación no nos sirve más, escogemos terminarla armoniosamente. Reconocemos que la relación está yendo en direcciones diferentes y permitimos que termine, sin malos sentimientos. Solo con Amor a un@ mism@ y al otro.
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3-D: MIEDO A LA SOLEDAD. 
La soledad, así como la separación, son ilusiones de 3ª dimensión. Sentirse separado y aislado.
4-D: SENTIR CONEXIÓN CON OTRAS PERSONAS SIGNIFICATIVAS
Si mi pareja esta lejos (en espacio) o incluso si no la he visto por mucho (en tiempo), me sigo sintiendo muy conectado a ella. Ya que la separación es una ilusión, estar unidos en conexión es la realidad. 
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3-D: RABIA HACIA EL OTRO
Tengo rabia contra mi pareja por no llenar mis necesidades.
4-D: RESPONSABILIDAD HACIA MÍ MISMO
Si tengo rabia sería contra mí por crear una realidad que no prefiero.
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3-D: VICTIMA
“Víctimas y Victimistas” Yo hiero a otras personas algunas veces. Me siento herid@ algunas veces por los comentarios y acciones de otras personas. “Víctimas y Victimistas” es otra ilusión. No existen las víctimas , ya que cada uno crea su realidad con lo que hace y con lo que acepta.
4-D: YO CREO MI PROPIA REALIDAD
Auto-Responsable, Auto-control. Yo creo mi propia realidad y esto incluye la reacción de otras personas sobre mis acciones. Nunca puedo ser herido por otra persona. Nunca puedo herir a otra persona. Solo soy responsable por mis reacciones hacia los comentarios o acciones de otras personas.
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3-D: SENTIRME RESPONSABLE POR LOS SENTIMIENTOS DE MI PAREJA
Mi pareja quiere resolver sus necesidades externas conmigo, pero las necesidades de alguien nunca pueden ser cubiertas por otra persona, así que mi pareja se molesta conmigo porque no lleno sus necesidades.
4-D: SER RESPONSABLE
Por aquello que le quiero DAR a mi pareja y a nuestra RELACIÓN. Soy pur@ en la intención que tengo con la relación. Soy 100% autentic@. Realmente soy yo mism@ con mi pareja. Soy responsable en mi integridad por lo que quiero dar a la relación

ENTREVISTA A CLAUDIO NARANJO-LA EDUCACIÓN QUE TENEMOS ROBA A LOS JÓVENES LA CONCIENCIA, EL TIEMPO Y LA VIDA - Por Alberto D. Fraile Oliver


    Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo.
    Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen.
    Claudio Naranjo dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

- ¿Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?
    La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación.         Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.
    La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.
    El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.

¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?
    La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.

¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?
    Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual.         Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.
    La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.
    Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos.     El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.

A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?
    Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.
    Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.
    La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.
La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?
    Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo…         Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.

Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.
    Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora. Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.
    La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.

¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?
    Yo diría que cada vez más aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.

Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?
    En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora. A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.

Sin fines de lucro - Cristian Palazzi


"Se están produciendo cambios drásticos en aquello que las sociedades democráticas enseñan a sus jóvenes, pero se trata de cambios que aún no se sometieron a un análisis profundo. Sedientos de dinero, los estados nacionales y sus sistemas de educación están descartando sin advertirlo ciertas aptitudes que son necesarias para mantener viva a la democracia. Si esta tendencia se prolonga, las naciones de todo el mundo en breve producirán generaciones enteras de máquinas utilitarias, en lugar de ciudadanos cabales con la capacidad de pensar por sí mismos, poseer una mirada crítica sobre las tradiciones y comprender la importancia de los logros y sufrimientos ajenos. El futuro de la democracia a escala mundial pende de un hilo".
Estas apocalípticas palabras, pertenecen al último libro de Marta C. Nussbaum publicado por Katz editores: Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Originalmente publicado por la Universidad de Princeton, el libro trata como su título indica acerca de la peligrosa tendencia por parte de los gobiernos nacionales a descuidar dentro del panorama de estudios esas materias que por su contenido y metodología no son fácilmente aplicables a los intereses del mercado.
En este sentido Nussbaum afirma que hay dos clases de educación: la educación para el crecimiento económico y la educación para el desarrollo humano, pero en el fondo de esta división habita una idea que viene gestándose desde hace mucho tiempo: la substitución de la racionalidad integral por la racionalidad instrumental. Heidegger y su crítica de la técnica, Adorno y Horkheimer y su crítica a la Ilustración, Gadamer y su recuperación de las ciencias del espíritu, Benjamin, Apel, todos estos autores dedicaron toda su vida al mismo problema: la substitución de los fines por los medios, y la consiguiente pérdida de humanidad que ello conlleva.
En palabras de Nussbaum, las humanidades responderían a una clase de racionalidad que no se mide por su rentabilidad en términos económicos, sino por su "capacidad de desarrollar un pensamiento crítico; la capacidad de trascender las lealtades nacionales y de afrontar los problemas internacionales como "ciudadanos del mundo"; y por último, la capacidad de imaginar con compasión las dificultades del prójimo". Las humanidades en este sentido apelan, como la misma palabra indica, a la humanitas, un concepto que puede reseguirse, cómo mínimo, hasta los tiempos en los que Sócrates obligaba a todo aquel que se le presentaba a no dar los argumentos por validos por el mero interés o por la mera opinión que suscitaban. De lo contrario, se trata de hacer ver cómo detrás del saber existe una dimensión que conecta con aquellos sentimientos más profundos que nos caracterizan como especie.
La tesis de Nussbaum es que los partidarios de la educación como crecimiento económico tienen miedo de las humanidades pues éstas promueven el cultivo y desarrollo de un tipo de comprensión, la comprensión crítica y reflexiva, que no puede pasar por alto las desigualdades y las diferencias, fenómenos que chocan frontalmente con la tendencia homogeneizadora del mercado. La vida, la salud, la integridad, la libertad política, la participación, la dignidad inalienable, son todos ellos aspectos de la educación humanista, una educación que apuesta por forjar ciudadanos informados, capaces de pensar más allá del consumismo y del status quo.
Pero no son únicamente los mercados los enemigos de las humanidades, también el nacionalismo lo es. Según Nussbaum el nacionalismo empaña toda forma de solidaridad, apostando por una clara división entre amigos y enemigos, entre aquellos que son como nosotros y aquellos que no. Algo que recuerda en parte a uno de sus artículos más famosos: „los límites del patriotismo‰, donde claramente se expresa una fuerte defensa de los valores cosmopolitas.
A partir de algunos ejemplos, principalmente el programa pedagógico de Rabindranath Tagore y la mayéutica socrática, este libro nos ofrece algunas de las claves que deberían integrar toda educación humanista: una teoría consistente de los sentimientos morales. Hay que aprender a dominar el narcisismo que habita dentro de nosotros o la repulsión hacia aquellos que sentimos diferentes. También cabe formar a los alumnos en las prácticas de la argumentación, "ya que esta actitud crítica revela la estructura de la posición que adopta cada uno, al tiempo que exhibe los preconceptos compartidos y los puntos de intersección que pueden ayudar a los ciudadanos a avanzar a una conclusión en común". Una tercera característica es precisamente ese saber cosmopolita que catapultó a la autora al epicentro del foro filosófico mundial. Pensar en clave cosmopolita nos permite aprender más de nosotros mismos, avanzar resolviendo problemas que requieren cooperación internacional, reconocer obligaciones morales con el resto del mundo que de otra manera pasarían desapercibidas y finalmente nos obliga a elaborar argumentos sólidos y coherentes basados en las distinciones que estamos dispuestos a defender. En definitiva, la promoción de una educación cívica enfocada hacia el mundo entero, primer paso para una verdadera globalización de la democracia.

miércoles, 2 de febrero de 2011

¿Las relaciones y el sistema monetario?







Toda nuestra cultura está basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercam­bio mutuamente favorable. La felicidad del hombre moderno consiste en la excitación de contemplar las vidrieras de los ne­gocios, y en comprar todo lo que pueda, ya sea al contado o a plazos. El hombre (o la mujer) considera a la gente en una forma similar. Una mujer o un hombre atractivos son los pre­mios que se quiere conseguir. "Atractivo" significa habitual­mente un buen conjunto de cualidades que son populares y por las cuales hay demanda en el mercado de la personalidad. Las características específicas que hacen atractiva a una persona dependen de la moda de la época, tanto física como mental­mente.

A fines del siglo XIX y comienzos de éste, un hombre debía ser agresivo y ambicioso (hoy tiene que ser sociable y tolerante) para resultar atractivo. De cualquier manera, la sensación de enamorarse sólo se desarrolla con respecto a las mercaderías humanas que están dentro de nuestras posibilidades de intercambio. Quiero hacer un buen negocio; el objeto debe ser deseable desde el punto de vista de su valor social y, al mismo tiempo, debo resultarle de­seable, teniendo en cuenta mis valores y potencialidades mani­fiestas y ocultas. De ese modo, dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado, dentro de los límites impuestos por sus propios valores de intercambio.
En una cultura en la que preva­lece la orientación mercantil y en la que el éxito material cons­tituye el valor predominante, no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema de intercambio que gobierna el mercado de bienes y de trabajo.



¿Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno "tropieza" si tiene suerte?(...) No se trata de que la gente piense que el amor carece de importancia. En realidad, todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor.


¿Sucede acaso que sólo se consideran dignas de ser apren­didas las cosas que pueden proporcionarnos dinero o prestigio, y que el amor, que "sólo" beneficia al alma, pero que no pro­porciona ventajas en el sentido moderno, sea un lujo por el cual no tenemos derecho a gastar muchas energías?


El primer paso a dar es tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería o el arte de la medicina o la ingeniería.

                                                
                        Erich Fromm - El Arte de Amar

martes, 1 de febrero de 2011

Estudio confirma la tesis de que los seres humanos aprenden durmiendo

EFE- Berlin

Un estudio de la norteña Universidad alemana de Lübeck, dirigido por el catedrático Jan B rn, ha conseguido confirmar la vieja hipótesis de que los seres humanos aprenden mientras duermen.

Según el estudio, en el que participaron 191 voluntarios, durante el sueño el cerebro humano almacena en el hipocampo los conocimientos adquiridos durante el día,  lo que le permite recordarlos a largo plazo.

Los participantes en el estudio tuvieron que aprender de memoria 40 pares de palabras y, en otro experimento, retener la posición de objetos y animales y determinados cuadros.

Luego, una parte del grupo se fue a dormir y la otra no. Los investigadores anunciaron seguidamente a la mitad del grupo que se fue a dormir que serían sometidos a un test en 10 horas.

Al final todos los participantes fueron sometidos al test y, como se esperaba, aquellos que habían dormido obtuvieron mejores resultados, según informó la Universidad de Lübeck, en la costa del mar Báltico.

Además, los resultados de aquellos que durmieron y fueron advertidos de que serían sometidos a un test fueron mejores que los que aquellos que habían dormido pero no sabían que harían una prueba.

"Ello nos lleva a concluir que el cerebro hace una distinción entre conocimientos importantes y conocimientos sin importancia para lo que necesita una especie de marcador", dijo Jan B rn al presentar el estudio.

Ese marcador puede ser, según B rn, la concentración consciente en lo recientemente aprendido pero también un estímulo emocional o un interés especial en el tema.

"Por eso puede tener sentido aprender nuevas palabras en otro idioma antes de irse a dormir y decirse a si mismo que es importante retenerlas", agregó el catedrático.

El estudio es parte de un proyecto cuyo siguiente paso será determinar cuáles son las estructuras cerebrales responsables de ese efecto detectado en los experimentos realizados.