martes, 26 de mayo de 2020

Camille Paglia: “El sentimentalismo casi victoriano es lo peor del feminismo actual"

Rechazado por siete editoras, Sexual Personae, de Camille Paglia, fue publicada en 1990 por la editorial de la Universidad de Yale y apoyada decisivamente por el crítico Harold Bloom. Con fuerza persuasiva, actitud punk y notable erudición, el ensayo provocó controversia y encontró una recepción hostil entre el medio académico feminista. Hoy vuelve a librerías con la estatura de un polémico clásico contemporáneo.


Hace 30 años, publicó un libro provocador, ambicioso, intelectualmente desafiante. Un ensayo de gran densidad cultural, elocuente en sus argumentos y de una insolencia temeraria para la corrección política de la época. En sus primera páginas, Camille Paglia resaltó las insalvables diferencias biológicas entre hombres y mujeres, así como la eventual deuda del género femenino con la civilización marcadamente masculina: “El lenguaje mismo y la lógica que emplea la mujer moderna para derribar la cultura patriarcal fueron inventados por los hombres”, escribió.

Rechazado por siete editoras, Sexual Personae fue publicada en 1990 por la editorial de la Universidad de Yale y apoyada decisivamente por el crítico Harold Bloom. Con fuerza persuasiva, actitud punk y notable erudición, el ensayo provocó controversia y encontró una recepción hostil entre el medio académico feminista. Hoy vuelve a librerías con la estatura de un polémico clásico contemporáneo.

“En su momento provocó sensación, pero al mismo tiempo recibí varios ataques, porque yo era muy crítica con el feminismo del momento, que me parecía bastante ‘anti-masculino’, con un odio evidente hacia los hombres”, dice Camille Paglia (1947) desde su oficina en la Universidad de las Artes de Filadelfia. “Paradójicamente, hoy la mayoría puede darse cuenta o ver allá afuera de lo que yo estaba hablando en el libro: actualmente está totalmente institucionalizado en los propios estudios universitarios y en cualquier curso que alguien tome sobre géneros, el concepto de masculinidad tóxica. A los estudiantes se les dice que los hombres son brutos y opresores, y que la historia no es otra cosa que la historia de la opresión de las mujeres en manos de los hombres”.

Reeditado por el sello Deusto, el libro presenta un recorrido y un análisis de la cultura occidental a través de la creación artística, la literatura, la sicología y la religión, a partir del diálogo y la tensión entre arte y sexo, naturaleza y civilización. “¿Qué es el sexo? ¿Qué es la naturaleza? Yo considero que el sexo y la naturaleza son dos brutales fuerzas paganas”, escribe en el ensayo.

Feminista poco ortodoxa, formada bajo las corrientes de influencia del sicoanálisis, Camille Paglia cree más en Hobbes que en Rousseau, y más en Sade que en Locke: bajo la capa de civilización y educación, la naturaleza humana es salvaje y violenta .

Paglia asocia al feminismo progresista la misma contradicción que observa en el liberalismo más radical: su condena del orden social como opresivo, en circunstancias que ese orden garantiza la libertad.

“Uno de los reflejos feministas es el desdén por la ‘sociedad patriarcal’, a la que nada bueno puede atribuirse. Pero ha sido la sociedad patriarcal la que me ha liberado como mujer”, escribe. “Dejemos de ser mezquinas con los hombres y reconozcamos abiertamente los tesoros que su tendencia obsesiva ha dado a nuestra cultura”, dice.

“Si la civilización hubiera quedado en manos de mujeres, seguiríamos viviendo en chozas”, afirma.

Desde los mitos griegos a Shakespeare, de Da Vinci a Elvis Presley, y de Oscar Wilde a Madonna, Camille Paglia se sirve de una enorme y heterogénea gama de referencias para examinar el erotismo, la sexualidad y los arquetipos masculinos y femeninos.

“En el libro también me referí a Alfred Hitchcock, cuya obra he defendido a pesar de las interminables acusaciones contra él referidas a su misoginia, sus neurosis o su vida privada, que probablemente era bastante problemática”, dice. “Eso es lo que les pasa a muchas personas y, por cierto, a muchos artistas. Sin embargo, sus películas están entre los más grandes artefactos y legados culturales del último siglo. Eso no se puede negar. Lo peor es que muchos de los que atacan algunas obras de arte en el cine o en la pintura no tienen idea de nada en términos culturales. Todo lo analizan de manera política, lo que me parece un error. Lo siento, pero no todo es político en la vida”, dice.

¿Cuál es su opinión sobre Roman Polanski?

La primera película que vi cuando llegué a la universidad en 1964 fue Cuchillo en el agua, de Roman Polanski. Quedé cautivada por su bello blanco y negro, y en la sociedad cinematográfica que formamos en la universidad vi cada una de sus películas, una después de la otra. Siempre me atrajo su actitud abierta respecto del sexo en sus filmes, que eran bastante más abiertos que lo que se hacía en Hollywood en ese tiempo. Creo que el conjunto de su obra es una de las más importantes en la segunda mitad del siglo XX. Por la misma razón, mi actitud es que uno debe honrar al artista por lo que ha hecho y no debe permitirse censurar su obra por los crímenes que esa persona puede haber cometido. Entiendo que se pueda sentir desprecio por la persona y que se la pueda condenar incluso, pero no entiendo que eso impida apreciar su creación. La historia está llena de ejemplos de artistas emocionalmente perturbados o con comportamientos limítrofes en la ley, en lo permitido, en lo criminal. Esa es la tradición de la vanguardia, sin ir más lejos, en los últimos 200 años, de Charles Baudelaire, Oscar Wilde, André Gide o Jean Genet.

Por esa razón, argumenta, le resulta incomprensible la actitud de feministas que condenan a artistas como Picasso por su trato con las mujeres. “Todo este sentimentalismo casi victoriano, muy similar al que condenó a Oscar Wilde, pero hace 140 años, es lo peor del feminismo actual. Aún más, creo que una de las razones por las que ha disminuido la creatividad en las artes estadounidenses se debe a este tipo de pensamiento que permea a los jóvenes desde la educación secundaria hasta la universidad. Los hace víctimas de una propaganda política y los transforma en clones, sin pensamiento independiente y creativo”, apunta.

¿Qué piensa del movimiento #MeToo?

Oh, Dios mío. Antes que nada tengo que decir que el acoso y la agresión sexual me parecen indignantes. Sin embargo, no por condenar aquello se puede llegar a institucionalizar la injusticia dentro de un movimiento. Suceden cosas como que una mujer afirma que hace 30 años un hombre abusó de ella, y sin pruebas evidentes esto causa daño a la reputación, a la fuente laboral del acusado. Y a él mismo, a fin de cuentas. Lo que digo es que las mujeres no deben aceptar ser abusadas o acusadas cuando las cosas están sucediendo. No después. No le encuentro sentido a esa idea que las mujeres no tienen el poder de defenderse en el momento. Mi madre, por ejemplo, era hija de una pobre familia que venía de los campos de Italia y estoy segura de que jamás habría tolerado la más mínima señal de abuso o acoso de sus empleadores en la fábrica donde trabajaba con su hermana.

Aun así, dice que puede entender a mujeres sin la educación suficiente para defenderse por temor a perder su empleo; no así a profesionales de clases medias y altas. “No me parece que una persona con esa formación sea incapaz de responder verbalmente ante un intento de abuso o acoso. Lo siento, pero es inaceptable para mí. Es sólo una excusa para esconder que tienen ambición por escalar lo más rápido posible y a costa de cualquier cosa en el mundo laboral. Prefieren eso al respeto a sí mismas”.

“Para todo se necesitan pruebas -prosigue- y no me parecen bien estas acusaciones que salen de ninguna parte 30 años después. Eso no es democracia. Eso es fascismo al más bajo nivel. No podemos apoyarnos en esta violación rampante los derechos del hombre. ¿Qué clase de feminismo se puede construir basándose en esa clase se injusticias contra los hombres?”, pregunta. “En definitiva, si el movimiento #MeToo actúa de manera plausible y coherente puede ser un aporte. Por el contrario, si se transforma en una mafia, me temo que será un retroceso para las mujeres”.

Camille Paglia cita el caso de Harvey Weisntein, condenado a 23 años por violación y agresión sexual. “Obviamente, el tipo es un abusador, pero al mismo tiempo un idiota. Un gran bebé al que le gusta practicar juegos con sus regalos nuevos. Basta mirarlo a la cara para darse cuenta de eso. En fin, cualquier mujer que cruzó el umbral de la habitación de hotel donde Harvey Weinstein las recibía con bata es una idiota. O si lo vio así antes y decidió ingresar de todas maneras, quiere decir que su carrera tenía más importancia para ella que su respeto a sí misma. Lo siento, pero es así. Y estamos hablando de Harvey Weinstein, el tipo al que Meryl Streep, la gran feminista de Hollywood, llamó ‘Dios’ alguna vez en TV”.

La violencia contra las mujeres aún tiene índices graves, ¿cómo debería abordarse?

Creo que esta es la verdad del problema que tienen que enfrentar hoy las mujeres. Esto es en lo que el feminismo debería estar enfocado, incluyendo, además, los casos de masacres y torturas contra mujeres en varios países. No en esas actrices de Hollywood que hablan de sus problemas con Harvey Weinstein en una suite de hotel. La realidad es otra. Mi libro Sexual personae se hace cargo del problema de la identidad masculina de una manera bastante más honesta. Me refiero al estado de humillación en que el hombre se encuentra en relación a la mujer, especialmente si no tiene trabajo, dinero ni respeto de parte de la sociedad. Todo mi libro tiene que ver con la sensación de inferioridad con que el hombre se siente en relación a la mujer. Por supuesto que la convención es que los hombres tienen el poder y eso es lo que postula el feminismo. Pero eso es sólo en términos políticos. Desde la perspectiva sicológica las cosas son diferentes. La violencia contra las mujeres es un vestigio del hombre cazador y primitivo: aún persiste, está ahí. Siempre estoy previniendo a las mujeres de esta eventual conducta masculina, pero como respuesta lo único que obtengo de ellas: “¡Estás culpando a las víctimas, estás culpando a las víctimas!”.... Hablando de la mentalidad masculina, una de las frases más famosas de Sexual Personae es: “Así como no hay ninguna mujer equivalente a Jack, el destripador, tampoco hay una mujer que se parezca a Mozart”. Esto tiene que ver con que, en mi opinión, la escala de inteligencia de los hombres fluctúa entre los extremos: desde un genio a un absoluto idiota o un psicópata. Al revés, en las mujeres la inteligencia tiende a ser siempre en un grado medio. Pero las mujeres no entienden que un hombre puede llegar a observar el mundo con la mente de un cazador primitivo. En fin, no estamos totalmente civilizados y me parece que el ser humano está aún en evolución. Creo que Sexual Personae entrega un completo cuadro de la cultura y la sicología humanas, aunque mis competidoras feministas que adoran a Michel Foucault estiman que mi obra no tiene valor alguno y no tiene nada que decir.

lunes, 18 de mayo de 2020

El nuevo contrato sexual (I)

El Sr R es aparejador y la Sra M es enfermera, llevan 39 años casados y ambos tienen trabajo fijo y una vida cómoda y próspera. Tuvieron dos hijos, un niño, Carlos y una niña, Ana, ambos recibieron una educación similar, fueron al mismo colegio y las mismas oportunidades pero aunque Carlos tiene dos años más que su hermana, llevó desde el principio de la ESO cierto retraso con respecto a ella que fue siempre muy responsable y una buena estudiante.
Por el contrario Carlos comenzó a flojear en los estudios hacia los 14 años, solía suspender, mostrar poco interés por casi nada, en una especie de apatía existencial. Pronto comenzó a meterse en líos y peleas, trapichear con drogas, y buscarse problemas con los demás compañeros y profesores. Parecía no tener interés en nada y se mantenía en los márgenes sociales de sus iguales en edad, sin terminar de encajar en ningún grupo de amigos vinculados bien por aficiones, deportes o actividades. Terminó la educación obligatoria de mala manera aprovechando un aprobado casi general. Luego dejó los estudios por completo.
Hoy Ana es enfermera con 35 años con plaza fija, Carlos vive con sus padres y aunque ha ido consiguiendo algunos subempleos lo cierto es que a sus 37 años no tiene oficio ni beneficio. Pasa su tiempo paseando perros ajenos pues es cierto que tiene cierta empatía con los animales. Tiene un plan para montar algo así como una granja educativa para perros.
Lo cierto es que esta historia no es una rareza sino muy frecuente en nuestro mundo actual. Las niñas parecen haberse adaptado bien a esas exigencias educativas que proceden de un mundo basado en la igualdad, una igualdad que los padres asumen de esta manera: “para que no dependa de nadie en el futuro”, mientras que los niños parecen desorientados y confusos tratando de encontrar algún motivo para estudiar, trabajar o hacer algo útil para la sociedad. Lo cierto es que nadie se pregunta para qué debe estudiar o trabajar un hombre.
Adelantaré algo: los hombres estudiábamos o trabajábamos para poder alimentar y gobernar una familia, de manera que queda bastante obvia la apatía de Carlos, simplemente se ha quedado sin función en la vida.
Y es que la igualdad tiene efectos secundarios.
Geoff Dench fue un sociólogo británico, fallecido en 2018, que se dedicó a estudiar temas como la inmigración, los hombres de clase trabajadora y el feminismo. En este libro, Dench intenta mejorar la comprensión de las relaciones entre hombres mujeres y también de la renegociación del contrato entre ambos sexos que estamos viviendo en nuestros tiempos. Dench presenta una visión de los roles que hombres y mujeres cumplen en la sociedad muy distinta a la del feminismo y creo que merece la pena que sea más conocida. Según Dench, el feminismo está equivocado en su comprensión de este contrato entre hombres y mujeres y de cómo hay que renegociarlo y esto es perjudicial para la sociedad en su conjunto y para las propias mujeres.
La hipótesis de la domesticación.-
Richard Wrangham es un primatólogo británico que enunció una hipótesis evolucionista para explicar el hecho de que los humanos éramos cada vez menos agresivos y dóciles tal y como sugiere Steven Pinker en su libro “Los ángeles que llevamos dentro”. El lector interesado puede leer este post con los argumentos de Wrangham.
“El sindrome de domesticación sería el responsable evolutivo de seleccionar nuevos rasgos en mamíferos, siendo la reducción de la agresión uno de los más apreciables, con la disminución aparejada en los niveles de stress o miedo. Muy significativamente, la domesticación humana selecciona una reducción muy considerable de la violencia “reactiva” (violencia familiar, riñas y altercados dentro del propio grupo, etc) en los machos, pero favorece el aumento de la violencia “proactiva”, que implica la organización de coaliciones agresivas cada vez más sofisticadas entre grupos. En cierto modo esta distinción resuelve una controversia histórica: Rousseau tenía razón en cuanto a la violencia “reactiva”, que es realmente menos natural en el hombre, pero Hobbes estaba en lo cierto en cuanto a la “proactiva”.
Resulta sorprendente que, descendiendo de homínidos “robustos”, todas las poblaciones humanas “modernas”, de África a Australia, hayan experimentado un proceso de gracilización relativamente homogéneo en un tiempo evolutivo tan escaso.
Parece que los humanos modernos no reemplazaron simplemente a los robustos, como sugerían las versiones preliminares de la teoría de la “out of África“, sino que fueron los mismos robustos los que se hicieron gráciles. “Tomado de este post “.
Algo que plantea una interesante paradoja evolutiva. ¿Por qué la selección natural privilegió cerebros pequeños, musculaturas gráciles, rostros aniñados y perdida de la tosquedad facial,  pieles más blancas, gusto por el juego y retardo de la maduración si estos rasgos son desventajosos para la supervivencia? El problema que se plantea a continuación es el siguiente
¿Quién domesticó al sapiens? ¿fueron los extraterrestres, fue un proceso de auto-domesticación y si fue así cual fue la razón?
Obviamente fueron las mujeres las que domesticaron a los hombres. Vale la pena releer “El príncipe y la rana” o “La bella y la bestia”
¿Pero quien domesticó a las mujeres?
Las mujeres no necesitan ser domesticadas pues vienen de serie con “la cruel atadura”, es decir con el lastre de la maternidad.
“En el libro, Dench desarrolla la idea de que el núcleo de la sociedad es femenino y surge de la necesidad de organizar la reproducción de forma eficaz. Las actividades más esenciales de la sociedad son la que tienen que ver con el cuidado de los niños. La maternidad compartida es la base de toda la sociedad humana. Las mujeres son las que tienen los hijos y la mayor responsabilidad por ellos las hace conscientes de que van a necesitar apoyos en el futuro. Las estructuras para apoyarse entre ellas serían probablemente el contrato social original (la aloparentalidad)”.
La monogamia fue el siguiente paso: encontrar a un hombre para compartir las cargas de la crianza y la alimentación y protección de la prole, evidentemente dos son siempre mejor que uno y es por eso que la pareja humana se seleccionó positivamente como una estrategia social estable. La monogamia favoreció a ambos sexos pues los hombres si no son sujetados por obligaciones “patriarcales”, es decir, de ocuparse de personas que dependen de ellos (su mujer e hijos), acaban viviendo vidas muy cortas y brutales.
Los hombres son más asociales que las mujeres y tienen mucha tendencia a lanzarse al monte, es decir, a llevar una vida improductiva: alcohol, juego, porno, videojuegos. Asumir la responsabilidad de una mujer y unos hijos tiene una influencia civilizadora sobre los hombres y Dench recalca a lo largo del libro que trastocar este punto tiene un influencia devastadora para la sociedad. Actualmente estamos viendo un aumento en el número de hombres jóvenes infrasocializados y escasamente empleables, que han optado por una apatía narcisista y que se están quedando en los márgenes de la sociedad mientras las mujeres ocupan los lugares que otrora ocuparon los hombres, medicina, abogacía, y casi todas las profesiones tienen mayoría de mujeres por no hablar de aquellas que precisan de una memorística especial como preparar oposiciones.
La mala noticia es que los hombres son superfluos y es por eso que Carlos no encuentra motivación para hacer nada en la vida sino seguir dependiendo de sus padres mientras mantiene escarceos sexuales continuos cada vez con una pareja bien distinta (one night stand). Pues la igualdad de las mujeres ha terminado por dar a los hombres lo que desean: sexo fácil sin compromisos familiares, algo que es letal para hombres, mujeres y la sociedad en general.
Sin embargo las mujeres ven estas actitudes y comportamientos como egoístas. Pero la condición fundamental de los hombres que les permite ser más egoístas (y que las mujeres no han disfrutado hasta fechas más recientes con la píldora anticonceptiva, etc.) no es un tema de elección moral sino una adaptación biológica. Las mujeres han sido la columna vertebral de las sociedades a lo largo de la historia no porque sean virtuosas. Es al revés. Las mujeres han sido virtuosas porque sus propias necesidades han hecho que tuviera más interés para ellas adjudicar menos importancia a la libertad personal y mayor valor que los hombres al apoyo mutuo y la seguridad. Y esto valores son definidos como virtuosos porque conducen al bienestar colectivo.
Las mujeres prefeministas domesticaron a los hombres haciéndoles más parecidos a ellas, pero el feminismo actual lo que pretende es que sean las mujeres más parecidas a los hombres, dejando a estos sin el rol social y los beneficios de ser un cabeza de familia a cambio de ser su proveedor. De modo que el patriarcado no es la enfermedad sino la solución cultural que benefició a hombres, mujeres y sociedades.
Los hombres hoy se dividen en dos grupos: los adictos al trabajo que tratan de proveer a sus familias a pesar de ya no ser tan necesarios para ellas o bien se niegan a jugar en ese entorno lleno de trampas y hacen como Carlos, simplemente no compiten ni entran en el juego del trabajo y la responsabilidad pues no ven que haya un papel para ellos en la sociedad. Estos son principalmente hombres de clase baja o los llamados incels, ese grupo de hombres que carecen de atractivo suficiente para entrar siquiera en el juego de la “libertad sexual” pues ahí llevan mejores boletos los más solicitados.
Lo que nos devuelve a una organización social ancestral previa a la monogamia y a la instauración del patriarcado como forma de organización social: los hombres proveen a cambio de ser los cabezas de familia.
De manera que Carlos no es un enfermo mental tal y como sus padres me lo presentaron sino un rebelde sexual y social si bien su futuro es tan incierto como el de su hermana pero es seguro que no sea tan próspero ni feliz como el de sus padres. Por otra parte su hermana que es una mujer emancipada, en el sentido que puede cuidar y autoproveerse, lo cierto es que tampoco ha logrado establecer una relación de pareja satisfactoria y presenta una vida errante desde el punto de vista sentimental, claro “ya no hay hombres” dice. Ninguno tiene hijos.
Es necesario pues un nuevo contrato sexual que vaya más allá de nuestras adaptaciones ancestrales pero que las tenga en cuenta, pues no hay peor forma de enfrentar los problemas sino con la falacia de la “tabula rasa”  o “pizarra en blanco” que tanto gusta a la izquierda. No todo es posible y cambiar a la fuerza a los hombres generará una reacción agresiva que ya estamos viendo en algunos ámbitos de nuestra convivencia como por ejemplo la violencia llamada de género.
En el próximo post me ocuparé de cómo gestionar ese cambio del contrato sexual de una forma eficiente y positiva para todos.

domingo, 15 de marzo de 2020

Byung-Chul Han "El Terror de la Positividad" (Entrevista)

Entrevista a Byung-Chul Han, realizada por Vera Tollmann para la revista austriaca Springerin, titulada "El Terror de la Positividad"

Nadie puede decir honestamente que tiene una visión general del alcance de las montañas de datos globales en Internet. Durante los primeros años de Internet, la cultura cibernética seguía viva con ideas futuristas. Hoy, el ambiente en la World Wide Web es mucho más pragmático y obsesionado con el presente. Los usuarios son impulsados ​​por la participación en el mercado, el marketing personal y otras técnicas del yo. El dominio privado, no el político, es público. Un puñado de firmas importantes como Apple, Facebook, Google y Weibo intentan vincular a los clientes con sus sistemas autónomos. ¿Qué siente la comunidad en un mundo digital cercano? Los algoritmos invisibles dirigen los resultados de búsqueda personalizados y generan anuncios. Algunos piratas informáticos bien conectados a la red prevalecen frente a la corriente principal y los derechos de autor.

Cada vez más, Internet parece estar regulado como un escritorio digital con archivos adjuntos de películas y TV, grandes almacenes, cafés y una terminal de comunicaciones. Una vez que se ha instalado una red social, las personas se muestran renuentes a comenzar de nuevo con otra. Las personas que desean utilizar la red social más reciente, Google+, deben registrarse con su nombre real; Las empresas quieren consumidores y no activistas de blogs, y menos criaturas de avatar efímeras.


El filósofo Byung-Chul Han ha ideado modelos de explicaciones refrescantes para este cambio de la euforia optimista a los intereses pragmáticos de los usuarios. En su libro de 2006 "Hyperkulturalität« (Hiperculturalidad), Han describe cómo la cultura cambia en las condiciones globales. Los diferentes tiempos y continuidades existen lado a lado en la hipercultura, razón por la cual Han llama a su terreno global un "universo de mosaico". La amabilidad es la base de la hiperculturalidad. »Su misma falta de reglas permite un impacto generalizado. Crea un máximo en solidaridad con un mínimo de interrelación. Donde el horizonte compartido se desenreda en una multiplicidad de identidades e ideas diferentes, engendra una participación singular, un continuo de discontinuidades. Müdigkeitsgesellschaft (La sociedad del cansancio) se publicó este verano pasado, una sorpresa que la sociedad misma analiza. bienvenido como un diagnóstico adecuado. Si bien el juego creativo con identidades ficticias se describió como hipercultura, "Müdigkeitsgesellschaft" es el resultado del "excedente de positividad" de la cansada sociedad. "¡Por eso había tan poca energía! Esta positividad »habita en el espacio libre de negatividad del mismo, donde no hay polarización de amigo contra enemigo, interior versus exterior, o lo personal es lo contrario frente a lo que es extraño.« Aquí se recoge su libro más reciente: »Muere Topologie der Gewalt «(La topología de la violencia) , que trata sobre la transparencia como efecto del proceso económico.


En los foros digitales, fue la netiqueta la que ennobleció el discurso con algunas reglas comúnmente aceptadas; Las redes sociales, por otro lado, intentan prevenir declaraciones negativas de cualquier tipo al proporcionar solo ventanas estrechas para la interacción. No menos de cinco millones de usuarios están a favor de un botón de "no me gusta" en Facebook. En comparación con los 750 millones de miembros, esa es una cifra insignificante. ¿Puede la amistad ser relevante en este contexto? ¿Y qué hay del valor no material de la amistad?


Vera Tollmann: En su libro de 2006 "Hyperkulturalität," caracterizó la hipercultura utilizando términos específicos de Internet, como enlaces y redes. Cuando dices hiperespacio, ¿te refieres a Internet o la hipercultura también es evidente en otros lugares?


Byung-Chul Han: El hiperespacio es un espacio completamente híbrido y promiscuo donde todo se entremezcla y se conecta en red con todo lo demás, un espacio donde se han eliminado los marcadores culturales y territoriales, un espacio marcado por una falta total de distancia. La hiperculturalidad es, por lo tanto, diferente de la interculturalidad y la interculturalidad, que todavía está impregnada de la negatividad de las tensiones culturales, y varía tanto como de la transculturalidad, que aún conserva los marcadores culturales y el alcance espacial. Por supuesto, Internet ciertamente tiene elementos del hiperespacio y acelera la hiperculturación global. La cultura en un sentido clásico desaparece en lo que es, por así decirlo, más cultural que cultura, es decir, en la hipercultura y en la realidad: como Baudrillard lo diría, desaparece en lo que es más real que real, a saber, en la hiperrealidad.


Tollmann: el sociólogo Aras Özgün una vez comparó el predominio de las redes sociales con la modernización de Haussmann en el París del siglo XIX: las redes sociales, según él, son los grandes bulevares de internet. ¿Las redes sociales también conforman la arquitectura de la hipercultura o ve otras formas de organización en la red?


Han: El término »bulevar« proviene de »bolwerc,« ese es un baluarte, originalmente parte de un fuerte fortificado por murallas y trincheras. Los bulevares de París realmente se parecen a estos baluartes. Sin embargo, la red no es un baluarte. Un rizoma sería una metáfora más adecuada para una red. Por otro lado, las redes sociales no son tan abiertas e incontrolables como los rizomas. Forman en su lugar un panóptico electrónico. Internet no es simplemente un espacio que otorga libertad; es en sí mismo un panóptico que permite el control total. Ofrece a todos sus usuarios una mirada voyeurista desde el exterior o una explotación capitalista. Contrariamente al panóptico en una sociedad disciplinaria, sin embargo, el control no se logra mediante el aislamiento sino mediante la interconexión. Los reclusos confinados abren paso a los usuarios gratuitos, o al menos a los usuarios que creen que son gratuitos. Pero ambos están a merced de la mirada panóptica.


Tollmann: ¿Qué noción de libertad significa internet? ¿Es la «libertad de elección», la fórmula neoliberal?


Han: La libertad se manifiesta como una excesiva deslimatación, como una exposición que llega hasta la desnudez pornográfica, como una orgía de comunicación, información y producción. Pero lo interesante es que esta libertad se está convirtiendo en su opuesto original. En La sociedad del cansancio señalé que la libertad se está convirtiendo en la violencia de la autoexplotación. La libertad de deslimatación y desinhibición genera obscenidad. Un mundo sin narración, rituales o escenas es obsceno. Un mundo que ya no necesita una escenografía es pornográfico.


Tollmann: Usted escribe que »la amistad es capaz de la clase de ventanas ‹que abre y conecta a diferentes culturas. "Window" es lo que usted llama el "modo hipertextual de experiencia", "donde todos" refleja al otro o permite que otros se vuelvan aparentes en el yo " Friendship "es un concepto que está sobrecargado en las redes sociales. ¿Dirías que lo que llaman amistad es lo que llamas amistad?


Han: Hace un tiempo, Burger King lanzó su proyecto "Whopper Sacrifice". Si eliminas diez amigos en Facebook, obtienes un Whopper gratis. Los amigos son notificados de que fueron sacrificados por un Whopper. Una amistad en Facebook parece valer tanto como unos pocos gramos de carne molida. El neoliberalismo ha convertido incluso a individuos en microempresarios que solo realizan negocios que prometen ganancias. La amistad no es una excepción: también se espera que sea rentable. Un amigo, según Aristóteles, es un segundo yo. Hoy, un amigo es un producto. Y no puedes idealizar Facebook como un espacio amigable; es, después de todo, un espacio donde se lleva a cabo una intimidación sin escrúpulos. Y desde un punto de vista económico, Facebook es un espacio de explotación.


Tollmann: ¿Qué producto se intercambia entre amigos? ¿Es información o atención? ¿Y cuál sería el beneficio: el capital simbólico?


Han: "Amigos" serían clientes y nuevos amigos serían nuevos clientes. Fortalecen la sensación narcisista del ego. El internet es un espacio donde ante todo te encuentras a ti mismo. La otra persona se ha ido. La depresión es una enfermedad del yo narcisista que se ha establecido a la deriva de las relaciones, que ha perdido todo el sentido de lo que es diferente. El espacio virtual es un infierno de igualdad.


Tollmann: Si nos fijamos en "Hyperkulturalität" hoy: ¿fue su visión del futuro demasiado optimista? ¿Y deberíamos considerar a La sociedad del cansancio «, publicado cinco años después, como un análisis aleccionador actual de este futuro?


Han: El libro »Hyperkulturalität« termina con un signo de interrogación, o más bien, una cita de Handke: »Si siente el dolor del umbral, no es un turista y es posible una transición.« El libro La sociedad del cansancio también termina con un capítulo sobre "Versuch über die Müdigkeit" de Handke (Ensayo sobre el cansancio). Pero es cierto: la apariencia que subyace a "Hyperkulturalität" es intencionalmente ingenua.


Tollmann: ¿Es la hipercultura un prerrequisito para la sociedad del cansancio? ¿Es lo que desencadenó lo que ha analizado como un "excedente de positividad"?


Han: La hipercultura es una cultura sin umbrales. Hoy, realmente ya no sentimos el »dolor de los umbrales.« La movilidad total y la promiscuidad incluso permiten que la »transición« en un sentido enfático desaparezca. La sociedad actual rompe cualquier negatividad. El umbral es un tipo de negatividad. Cuando se desglosan todos los umbrales, diferenciaciones y límites, el resultado es una proliferación general y la obesidad de los circuitos, una hiperinformación, una hipercomunicación y una hiperproducción. El "Müdigkeitsgesellschaft" lleva la última frase a "Hyperkulturalität" un paso más allá, pero con una nueva imagen.



Tollmann: En Facebook, solo es posible mostrar que está de acuerdo con algo, haciendo clic en el botón "me gusta", que no tiene contrapartida negativa. ¿Cómo afecta esta falta de negatividad y crítica a la sociedad y cómo se comunica?


Han: donde existe algo totalmente diferente, el shock o la ira no son solo una posibilidad: se convierten en una necesidad. La sociedad actual está dominada por un excedente de positividad, incluso en el propio hogar afectivo. Parece que los sentimientos negativos son un impedimento para acelerar el proceso. Se puede esperar lo máximo en aceleración cuando las mismas respuestas a la misma. La negatividad se ralentiza y evita una reacción en cadena de igualdad.


Tollmann: »El Lejano Oriente tiene una relación muy› natural con redes técnicas. ¿Qué quiere decir con eso? ¿Está la relación de Occidente con la red "técnica" separada?


Han: El Lejano Oriente no tiene una cultura de identidad que la gente pueda sentir amenazada por el trabajo en red. Hay muchas más redes: toma, por ejemplo, juegos en línea. Parece que los asiáticos se sienten más cómodos en internet que los europeos. Hay mucho menos críticas sobre la cultura de internet. Quizás la noción budista de reencarnación implica una interconexión general de los seres vivos. El filósofo chino Laozi dice: el hábil viajero no deja huellas. Viajar en el espacio virtual podría corresponder a este ideal ...


Tollmann: Pero los usuarios dejan rastros: sus datos. Se está discutiendo bastante acerca de cuánta influencia tienen los usuarios sobre cómo se utilizan estos datos. Es difícil imaginar lo que podría venir después de los anuncios específicos del usuario.


Han: »El hábil viajero no deja rastros« Es cierto. Los usuarios dejan rastros. Se convierten en internos en el panóptico electrónico. Lo interesante es que te sientes libre en el panóptico.


Tollmann: Usted escribe: »El proceso de globalización, acelerado por las nuevas tecnologías, crea una distancia al espacio cultural. La cercanía que se crea a su vez produce una abundancia, un conjunto de prácticas de vida cultural y formas de expresión. «¿La hiperculturalidad supera las diferencias entre Occidente y Oriente porque Occidente debe deconstruir sus idiosincrasias culturales como la narración, la persona y la identidad a través de la hiperculturalidad? ?


Han: el hiperespacio cultural no tiene un oeste o un este. De hecho, la hiperculturalidad proclama la desaparición del espacio y el tiempo. Hoy vivimos en el aquí y ahora. Mientras tanto, incluso la distancia que aparecía en el antiguo lema de Microsoft "¿A dónde quieres ir hoy?" Está desapareciendo. Vivimos en tiempos de una falta completa de intervalos espaciales o temporales, tiempos sin distancia y sin discreción.


Tollmann: En La sociedad del Cansancio se refiere a Bartleby de Melville como un modelo de conducta arcaico para la oposición a la sociedad disciplinaria. En la sociedad orientada a los logros de hoy, que ha llevado al individuo al punto en que se explota a sí mismo, "prefiero no" ya no funciona como una fórmula para el rechazo. ¿Significa eso que ya no puede haber una forma efectiva de rechazo?


Han: De hecho, el rechazo solo es posible en relación con una coerción externa que puedo rechazar. La explotación del yo es mucho más fatal que la explotación desde el exterior, porque está vinculada a un sentimiento de libertad. Al mismo tiempo, es más eficiente y productivo que la explotación desde el exterior, porque al elegir, te explotas hasta que te derrumbas. Ese parece ser el engaño del sistema. Hoy en día, no tenemos un gobernante o soberano a quien podamos oponernos diciendo que no. Estamos sujetos a una compulsión sistémica, a un poder sistémico que fuerza, incluso atrae, al sujeto que logra explotarse. El "Empört Euch" (enojarse) de Stéphane Hessel solo no ayuda mucho en este sentido. El engaño inherente al sistema es que hace que desaparezca aquello contra lo que uno podría rebelarse. Es muy difícil levantarse en armas si cada perpetrador y víctima es, al mismo tiempo, el explotador y el explotado.


Tollmann: ¿No sería la razón para estar indignado la pérdida del interés no rentable como un rasgo clave de la amistad? ¿O las relaciones sociales completamente nuevas evolucionarán junto con las formas de vida digitales?



Han: La sociología y las ciencias culturales tienen la importante tarea de describir las nuevas formas de relaciones que han evolucionado gracias a los medios digitales. La falta total de distancia producida por los medios digitales, por ejemplo, permite el surgimiento de una nueva forma de amor que puede que ya no sea amor, un amor que carece de toda distancia, todo anhelo, todas las barreras, un amor que no conoce historia o fatalidad Un amor que ya no despliega poderes líricos. El exceso de positividad crea un no compromiso total, vínculos sin ningún contacto real ... En realidad, el amor es un fenómeno de negatividad. Tal vez eso sea lo mejor ... Uno no debería comparar las diferentes formas de relaciones y enfrentarlas entre sí. En lugar de amor, ahora tenemos el botón "me gusta", que carece de toda fatalidad.


Tollmann: Al final de La sociedad del Cansancio se refiere a formas positivas de cansancio. Según Handke, el cansancio fundamental permite la "inactividad serena." Usted ve este estado como excluido de la sociedad activa. Al mismo tiempo, usted dice que el cansancio hace que una »sociedad imaginable no necesite ni afiliación ni relación.« Handke usa un bodegón holandés para ilustrar este estado. ¿Dónde ves estas formas de sociedad hoy?



Han: La cita de Handke a la que me refiero dice: "Tengo una imagen para› todo en uno ‹: aquellos del siglo XVII, en su mayor parte holandeses, bodegones florales, en los que un escarabajo, un caracol, una abeja o un La mariposa se sienta fiel a la vida en las flores, y aunque ninguno de ellos puede sospechar la presencia de los demás, están todos juntos en este momento, mi momento. " Lo que tengo en mente es una sociedad utópica, una sociedad de amistad que Se puede hacer sin parientes o una afiliación común. Esta amabilidad sólo despierta ante el otro, el extraño. Cuanto más grande es la diferencia para el yo, más amabilidad se otorga al otro. La amabilidad hacia lo mismo no es posible.

domingo, 9 de febrero de 2020

Una exvegana contra el mito vegetariano: “La agricultura ha destruido el planeta y la cultura humana

Una exvegana contra el mito vegetariano: “La agricultura ha destruido el planeta y la cultura humana”

Después de seguir una dieta vegana durante 20 años la salud de Lierre Keith “colapsó catastróficamente”. Fue este problema de salud lo que la llevó a investigar sobre cuál era realmente el motivo para no comer ningún producto de origen animal. Y llegó a la conclusión de que todo lo que daba por cierto no tenía sentido, ni a nivel ecológico ni político.
En El Mito Vegetariano (Capitán Swing), un ensayo que está levantando polémica allá donde se edita, Keith, que actualmente edita la revista feminista Rain and Thunderlee la cartilla a la práctica totalidad de la Humanidad pues, en resumen, asegura que llevamos cargándonos el planeta desde hace 10.000 años, cuando inventamos la agricultura. Y dejar de comer animales no va a hacer más que empeorar el problema, pues ni es bueno para la salud, ni para el Medio Ambiente. No es bueno, siquiera, para el conjunto de los animales.
En realidad, el discurso de Keith no es novedoso, y aunque ella ha logrado atarlo de forma encomiable el escenario que pinta es tan incómodo que preferimos ignorarlo. Su postura es radical –por esencial no por extrema–, pero te hace replantearte muchas cuestiones. Y no ha merecido la pena eliminar una sola frase de la conversación que hemos mantenido.
No sé si eres consciente de que tu libro no complacerá a nadie.
Sí, soy muy consciente de que este libro enfada a la gente, pero también ayuda a las personas que son veganas y vegetarianas que ya saben que la dieta les está perjudicando, no entienden por qué no funciona y están muy confundidos porque su mundo se está viniendo abajo.
En el libro planteas un punto esencial en todo el debate sobre el veganismo, y es que la vida es imposible sin la muerte, pero ¿es posible una muerte sin sufrimiento? ¿Es posible comer carne y preocuparse por el bienestar de los animales al mismo tiempo?
Siempre enfatizo que la ética vegetariana no está en cuestión. Los valores que subyacen al vegetarianismo (justicia, compasión, sostenibilidad) son los únicos valores que nos llevarán al mundo que necesitamos. Los valores no son el problema. El problema es la información que tenemos.
Mito Vegetariano
Existe una gran negación cultural sobre la naturaleza de la agricultura. La agricultura es lo más destructivo que las personas han hecho en el planeta. Tenemos que entender qué es la agricultura. La agricultura es una guerra contra el planeta. En términos muy brutales, tomas un pedazo de tierra, limpias todo lo que está vivo en él, y me refiero [que eliminas] hasta las bacterias, y luego lo siembras para uso humano. Es una limpieza biótica. Y esto permite que la población humana crezca en proporciones gigantescas, porque en lugar de compartir esa tierra con millones de otras criaturas, solo crecen humanos en ella. Además del hecho de que has desplazado permanentemente a un inmenso número de especies –y cuando digo desplazado, realmente hablamos de extinción–, el otro gran problema es que estamos destruyendo la capa superior del suelo. Y el suelo es la base de la vida; al menos la vida de la tierra. Le debemos toda nuestra existencia a 15 centímetros de tierra vegetal y al hecho de que llueve. Así que ahora mismo, deberías sentir un escalofrío de horror. Porque a excepción de las cuarenta y seis últimas tribus restantes de cazadores-recolectores, la raza humana se ha hecho dependiente de una actividad que está matando al planeta. Esto se debe a que el 80% de las calorías de los alimentos que se usan para apoyar a la población humana actual provienen de la agricultura, de esos monocultivos anuales. Somos dependientes por completo de la destrucción de nuestro planeta. Doscientas especies se están extinguiendo todos los días. El 98 por ciento de los antiguos bosques y el 99 por ciento de los pastizales del mundo desaparecieron, destruidos por la agricultura. Comer una dieta vegana no es sostenible o amable con los animales. La pregunta no es: ¿qué está muerto en mi plato? La pregunta es: ¿qué ha muerto por tener comida en mi plato? En el caso de los alimentos agrícolas, la respuesta es todo.
No hay una opción libre de muerte. Para que algo viva, algo más tiene que morir
No hay una opción libre de muerte. Para que algo viva, algo más tiene que morir. La única opción que tenemos es realizar los sacrificios mal o bien. A todas las criaturas les debemos nuestro humilde agradecimiento: las plantas, los animales, el fitoplancton, la bacteria. Todos hacen nuestras vidas posibles. Tenemos el deber de asegurarnos de proteger la red de la vida, y cuando matamos directamente, hacerlo de forma que otros seres sufran lo menos posible.
Mucha gente que compra carne ecológica cree que esto evita el sufrimiento de los animales, pero ¿no es una especie de autoengaño?
Hay dos cosas por las que debemos preocuparnos. Una es la vida del animal. ¿Ha podido expresar su naturaleza completa? En otras palabras, ¿es feliz? La segunda es la muerte del animal. ¿Es la muerte lo más rápida e indolora posible? Ambas condiciones se pueden cumplir. Las vacas en pastoreo en una manada natural que cuidan a sus crías hasta que son destetadas naturalmente, por ejemplo. Pollos que tienen una gran cantidad de bosques y prados, y que pueden actuar de acuerdo con su naturaleza. Es muy posible atender completamente las necesidades de los animales. Lo que no es posible es producir alimentos que no impliquen animales muertos. Ahí es donde nos engañamos a nosotros mismos. Y no solo individuos muertos, sino especies enteras y comunidades bióticas enteras: esa es la naturaleza de la agricultura. Es irónico que la gente piense que una dieta vegana es la más pacífica cuando en realidad se basa en la actividad humana más letal.
Campo
Tu libro ataca en gran medida a la agricultura y es posible que, como señalan muchos antropólogos, el estilo de vida sedentario nos haya llevado a trabajar más y a vivir en una sociedad más injusta, pero ¿podríamos vivir de manera diferente hoy en día?
La agricultura ha destruido el planeta y también ha destruido la cultura humana. Es el comienzo del militarismo y el comienzo de la esclavitud. En los lugares donde comenzó la agricultura, la sociedad humana ha seguido siempre el mismo patrón. Lo llamamos civilización o, por usar una definición realmente básica, “la vida en las ciudades”. La agricultura es lo que hace posible la civilización. Una pista: cuando digo civilización, no es que sea algo bueno. Son personas que viven en asentamientos lo suficientemente grandes como para requerir la importación de recursos. Por definición, han sobrepasado su base terrestre.
La agricultura es esencialmente una guerra contra el mundo natural y es intrínsecamente destructiva
El patrón de la civilización es un centro de poder inflado rodeado de colonias conquistadas, desde donde el centro extrae lo que quiere. Las sociedades agrícolas terminan militarizadas, y siempre lo hacen, por tres razones.
Primero, la agricultura crea un excedente, y el excedente necesita ser protegido. Si se puede almacenar, puede ser robado.
El segundo es el imperialismo. La agricultura es esencialmente una guerra contra el mundo natural y es intrínsecamente destructiva. Eventualmente los agricultores necesitan más tierra, más mantillo y más recursos. La gente no renuncia voluntariamente a su tierra, su agua, su capa vegetal o sus árboles. Entonces, hay toda una clase de personas cuyo trabajo es la guerra, cuyo trabajo es tomar tierras y recursos a la fuerza: la agricultura lo hace posible y también lo hace inevitable.
No solo podemos vivir de forma diferente, tenemos que hacerlo si queremos sobrevivir
Y el número tres: la esclavitud. Algunos de esos recursos son otros seres humanos. La agricultura también es un trabajo agotador. Los cazadores-recolectores solo trabajan unas 17 horas a la semana. Para los agricultores, nunca termina. Para que cualquiera tenga ocio, necesitan esclavos. Hemos perdido la memoria cultural de esto porque hemos estado usando combustible fósil en su lugar. Pero si la energía utilizada por el estadounidense promedio tuviera que ser producida por humanos, necesitaríamos cada uno 300 esclavos. 300. Y, por supuesto, una vez que tengas un gran número de la población en esclavitud, necesitas a alguien para mantenerlos así. Por lo tanto, soldados. Este es un ciclo en el que hemos estado viviendo durante diez mil años.
Para el año 1800, las tres cuartas partes de las personas en este planeta vivían en condiciones de esclavitud, contrato o servidumbre. Así que una y otra vez tienes este ciclo: donde el centro de poder se eleva tienen que salir y obtener más recursos, eventualmente se agotan y luego hay un colapso de la población. Entonces todo vuelve a empezar.
La civilización que conocemos se ha vuelto global debido a los combustibles fósiles. La inevitable caída será catastrófica. Y estamos derribando todo el planeta con nosotros. Me preguntas si podríamos vivir de manera diferente hoy. No solo podemos, tenemos que hacerlo si queremos sobrevivir.
Pastor
En tu libro explicas que el pastoreo es la forma más sostenible de ganadería, pero ¿nos permitiría comer a todos? ¿No generaría otros problemas?
Hay 6 mil millones de personas que están aquí solo debido a los combustibles fósiles. Este no es un plan con futuro. El petróleo se va a acabar. Nada de lo que hacemos es sostenible en nuestros números actuales. No hay forma de que el tipo de reparación que necesita el planeta proporcione alimentos a todos los que están aquí: sobrepasamos su capacidad el primer día que los humanos asumieron la agricultura. Muchos de los argumentos políticos para el vegetarianismo se centran en esta idea de que una dieta vegetariana podría alimentar al mundo. Queremos un mundo justo donde se alimente a todos los niños. Pero nuestra especie sobrepasó su límite hace diez mil años y no se puede hacer. “Los hechos no son derogados por la negativa a enfrentarlos”, escribió Catton. Nosotros –la raza humana– vamos a tener que enfrentar este hecho si tenemos alguna esperanza de trazar el camino hacia la verdadera sostenibilidad sin pisotear los derechos humanos y preservando el orden cívico. La alternativa son escenarios sombríos y desagradables de inanición masiva, plagas, conflictos raciales y tribales, misoginia, fundamentalismo y colapso acelerado del ecosistema.
Si dejamos de tomar lo que no es nuestro, entonces los bosques y las praderas, los humedales y los ríos, regresarían
La verdadera pregunta es: ¿qué métodos de producción de alimentos construyen la capa superior del suelo mientras se usa solo el sol y la lluvia? Porque nada más es sostenible. Usando esos métodos, y solo esos métodos, ¿cuántos humanos puede soportar el planeta? Porque el día en que produzcamos a uno más de nosotros es el día en que debemos avergonzarnos a nosotros mismos como especie. Y ese día sucedió hace 10.000 años.
Necesitamos hablar sobre la población humana. La gente tiene miedo de este tema, pero no es necesario. Treinta y tres países ya tienen un crecimiento poblacional estable o negativo. Se puede hacer. ¿Y cuál es la acción número uno que podemos tomar para reducir la tasa de natalidad? Enseñar a una niña a leer. Eso es. Cuando las niñas y las mujeres tienen incluso más poder sobre sus vidas, eligen tener menos hijos.
Deberíamos preocuparnos por esto de todos modos, porque nos importan los derechos humanos, y las niñas cuentan como humanas. Pero resulta que asegurarse de que las niñas cuenten es la única forma de avanzar. No estamos hablando de las personas contra el planeta. Son las personas más el planeta.
Se podría hacer. No hay obstáculo físico en el camino. No tenemos que violar las leyes de la física o la química. En el transcurso de dos o tres generaciones, podríamos apoyar los derechos humanos para reducir nuestros números a algo sostenible mientras reparamos lo que hemos destruido. Si nos alejamos del camino, si dejamos de tomar lo que no es nuestro, entonces los bosques y las praderas, los humedales y los ríos, regresarían. Porque la vida quiere vivir. Ferozmente, quiere vivir.
Tierra Seca
¿Qué piensas de la agricultura ecológica? Como sabes, también existe mucha controversia sobre su utilidad para proteger el medio ambiente y muchos lo consideran menos eficiente, de hecho, que la agricultura convencional.
Bueno, no creo que la agricultura ecológica frente a la química sea realmente el problema. Creo que la agricultura es el problema ya sea ecológica o no.
El veganismo generalmente tiene un fuerte contenido político, pero ¿es realmente posible luchar contra el capitalismo al dejar de comer animales?
No, comer una dieta vegana solo empeorará el problema. Los vegetarianos creen que si todos comiéramos una dieta basada en plantas habría suficiente comida para todos, no tienen conciencia de que la agricultura es la destrucción del mundo. Tampoco entienden que la cantidad de grano que se produce en este momento solo puede ser alcanzada gracias a una reducción tanto del suelo como del combustible fósil. Cuando comes cereales estás comiendo petróleo en rama. Eso ha sido cierto desde la década de 1950, desde la llamada revolución verde.
El cereal no se produce para las vacas de carne, es un excedente que se usa de esa manera porque el precio del grano es muy bajo
El argumento es que todo el grano que se destina a alimentar a las vacas debe ir a alimentar a las personas. Es un argumento simple y puedo entender su atractivo. Lo creí por años. Pero no tiene nada que ver con la realidad. Iowa no está cultivando maíz para que se pueda alimentar a los animales. Los vegetarianos políticos entienden esto al revés: el cereal no se produce para las vacas de carne, es un excedente que se usa de esa manera porque el precio del grano es muy bajo. Y ha sido llevado a un precio tan bajo por las seis corporaciones que esencialmente controlan el suministro mundial de alimentos.
Necesitamos entender esto. Cargill es la tercera empresa privada más grande del planeta. Cargill y Continental representan cada uno el 25 por ciento del comercio de cereales: eso es la mitad entre ellos. Cinco compañías controlan el 75 por ciento del maíz; cuatro poseen el 80 por ciento del procesamiento global de soja.
Reducen los precios por debajo de los costos de producción y los mantienen allí. Tienen un monopolio. Hicieron que el gobierno federal, los contribuyentes de los Estados Unidos, compensaran la diferencia. Los granjeros en los Estados Unidos están atrapados en esta horrible cinta de correr. Con el precio por los suelos tienen que producir más y más y más solo para no perder el control del agua. Todavía no pueden recuperar sus costos de producción debido al monopolio de los cárteles de cereales. El Gobierno dará un puntapié justo para mantener a los agricultores en el negocio. Y luego, al año siguiente, la misma historia es peor, ya que el precio es aún menor debido al excedente del año pasado. Eso es lo que está pasando en el Estados Enidos rural. Eso y muchos suicidios.
Cargill
Teniendo una economía capitalista alguien descubrió que teniendo el maíz de repente tan barato, se podía alimentar a animales confinados y producir carne realmente barata. No importaba qué se les hiciera a los animales o al medioambiente.
El cereal estadounidense está causando hambruna en todo el mundo
Las vacas no están destinadas a comer maíz. Las mata. Unos pocos meses en una unidad de engorde es todo lo que pueden aguantar. Están diseñadas para la celulosa, para comer hierba, no maíz. La ganadería industrial comenzó en la década de 1950, no existía antes porque no tenía sentido económico. Lo que impulsó la ganadería industrial fue la revolución verde. Había una montaña de cereal excedente y no había lugar donde colocarla. Necesitamos detener la ganadería industrial. Cualquiera con pulso, no importa su conciencia, debería estar de acuerdo. Pero no impedirá que un solo agricultor deje de producir maíz en exceso. Hemos entendido esto al revés durante 30 años. Esta parte del mito vegetariano no tiene relación con la realidad.
Y creo que la razón es porque ninguno de nosotros pertenece al mundo rural. La realidad de los agricultores tiene tanto que ver con nuestras vidas como el lado oscuro de la luna. Pero tenemos que entender lo que el poder corporativo le ha hecho a nuestra comida, nuestra salud, nuestra economía, nuestro gobierno y nuestro planeta. La otra cosa que debemos entender es que el cereal estadounidense está causando hambruna en todo el mundo. No está ayudando. La agricultura industrial crea esos rendimientos industriales. Esos superávits son luego arrojados a los países pobres, destruyendo sus economías de subsistencia locales, expulsando a los agricultores de sus tierras y convirtiéndolas en la miseria urbana. Puede parecer contradictorio, pero el último lugar para poner comida barata es cerca de personas con hambre crónica. El grano estadounidense está causando inanición, no aliviándola.
Cereal
Si te importa el hambre en el mundo y compras una hamburguesa de soja, estás dando dinero exactamente a las personas que son en gran parte responsables del problema
Según Oxfam, “los exportadores pueden ofrecer excedentes de los EEUU a la venta a precios de alrededor de la mitad del costo de producción; destruyendo la agricultura local y creando un mercado cautivo en el proceso. Este ciclo de control corporativo, sobreoferta y dumping conduce a la destrucción de las economías locales de subsistencia. “Socava los medios de subsistencia del 70 por ciento de las personas más pobres del mundo”.
Esto no es una solución al hambre en el mundo. De hecho, condena a las naciones pobres a participar en una economía de mercado donde tienen que producir materias primas, como madera y metales, o bienes de consumo baratos como zapatillas de deporte o chips de ordenador para las naciones ricas. Con los centavos que reciben a cambio, luego tienen que comprar comida de las mismas naciones ricas. Este es un arreglo destructivo, inhumano y opresivo. Tengo que creer que los vegetarianos a los que le preocupa la política no lo han pensado bien.
Quiero que comprendamos esto porque si te importa el hambre en el mundo y compras una hamburguesa de soja, estás dando dinero exactamente a las personas que son en gran parte responsables del problema.
Vegano
En el libro dices que ser vegana te ha causado grandes problemas de salud. Muchos nutricionistas argumentan, sin embargo, que es posible seguir una dieta vegetariana saludable y, por supuesto, los veganos piensan que es más saludable no comer carne. ¿Puede ser realmente peligroso?
Sí, es peligroso. Hay bebés que han muerto porque sus padres veganos se negaron a escuchar la ciencia. Esto es muy serio.
Lo primero que sucede cuando las personas se dedican a la agricultura es que se encogen quince centímetros y se les caen los dientes
Las dietas vegetarianas tienen dos problemas: uno de exceso y otro de deficiencia. Estas dietas contienen demasiados carbohidratos y demasiados ácidos grasos Omega-6. El cuerpo humano nunca estuvo hecho para manejar tanta cantidad de azúcar, y los Omega-6 producen inflamación en todo el cuerpo. Esos dos problemas son en gran parte responsables de los problemas de salud asociados universalmente con los pueblos agrícolas. Tenemos un concepto para esto: las Enfermedades de la Civilización. Cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades autoinmunes, toda la cohorte de condiciones degenerativas y crónicas que asumimos que son normales. Estas enfermedades son desconocidas entre las poblaciones de cazadores-recolectores, tanto históricas como actuales. Un arqueólogo puede ver a simple vista si un hueso es de un granjero o un cazador. Los huesos del cazador son largos, fuertes y libres de enfermedades. Los huesos del agricultor son cortos, frágiles y plagados de enfermedades. Lo primero que sucede cuando las personas se dedican a la agricultura es que se encogen quince centímetros y se les caen los dientes. Esto es universal.
Para los agricultores, los carbohidratos del grano reemplazan los productos de origen animal. Las deficiencias que resultan son numerosas: proteínas, grasas, vitaminas liposolubles como las vitaminas A y D, las vitaminas B, el hierro hemo. Todos estos nutrientes son esenciales para la reparación y el mantenimiento del cuerpo humano.
Pueblo
En España tenemos un gran problema de despoblación rural. Tres cuartas partes del territorio están enormemente deshabitadas y la población se concentra en las grandes ciudades. Esto hace, por supuesto, más difícil seguir una dieta de proximidad. ¿Ayudaría la recuperación de las áreas rurales a alcanzar los objetivos de los que hablas en el libro?
Es un componente importante seguro. Las economías locales pueden revivirse ofreciendo alimentos que dan vida a los humanos. Al buscar y apoyar granjas basadas en pastos, podemos ayudar a sanar el planeta en cada comunidad. El dinero gastado en esas granjas es crucial para revitalizar las economías locales.
Siendo realistas, ¿siempre es posible saber de dónde viene la comida? ¿Podemos realmente generar nuestra propia comida?
Todo es posible. En las últimas dos generaciones, el control corporativo del suministro de alimentos ha forzado la migración masiva a las ciudades. La población rural ha perdido el control de la tierra y ha tenido que abandonar su modo de vida. Hay profundas injusticias aquí. Podemos revertir eso. Pero la gente tiene que entender los mecanismos que han creado esta situación. Muchas personas están despertando. Donde vivo, en los EEUU, hay un próspero movimiento de alimentación local que comprende los temas entrelazados de la nutrición humana, las economías locales, el bienestar animal y el calentamiento global. ¡Con suerte, podemos correr la voz! Saber que tu comida está reparando tu cuerpo, el suelo, la comunidad biótica y las conexiones entre humanos es algo maravilloso. La gente está hambrienta de este conocimiento y del mundo mejor que nos espera.