lunes, 27 de febrero de 2017

How to practice effectively...for just about anything - Annie Bosler and Don Greene

sábado, 25 de febrero de 2017

Jordan B Peterson relata su vocación por el individuo genuino.

jueves, 23 de febrero de 2017

Alt Right: radiografía de la extrema derecha del futuro



Este movimiento no es una revolución, sino el rostro de un monstruo para el que el término fascista se queda pequeño y desactualizado


MARCOS REGUERA



Un meme original de la Alt Right

ALT RIGHT


22 DE FEBRERO DE 2017


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En el primer mes de su presidencia, Donald J. Trump ha confirmado las expectativas más inquietantes sobre las políticas de regresión social y ataque a las minorías.


Pero, de entre todas las medidas regresivas, hubo una cuyas implicaciones a corto plazo podrá no ser tan dramática, aunque en el largo plazo tendrá consecuencias impredecibles. Me refiero a la decisión presidencial adoptada en la noche del 28 de enero por la cual Steve Bannon, el consejero presidencial para asuntos estratégicos, se convertía en miembro nato del Consejo de Seguridad Nacional (órgano que en los Estados Unidos funciona como consejo de ministros para la gestión de crisis y de la política exterior y de seguridad nacional).


Este ascenso vino acompañado por la destitución de Dan Coast, director de la comunidad de inteligencia nacional, el órgano que agrupa a todas las agencias de inteligencia americanas (entre ellas la CIA, la DIA, el FBI o el NSA), así como de Joseph Dunford, el jefe del Estado Mayor Conjunto (el órgano de dirección del ejército y máxima instancia del Pentágono). En otras palabras, tanto el ejército como los servicios de inteligencia han perdido a sus miembros natos en el órgano más importante de toma de decisiones concerniente a la política imperial de Estados Unidos. Es el mayor golpe para el ejército en toda su historia, y el segundo mayor para la CIA desde que George W. Bush reformase su carácter independiente. Y si hay algo que tanto los servicios secretos como el ejército americano han aprendido con su implicación en la política exterior estadounidense es a eliminar gobiernos que no eran de su agrado. No habremos de perder de vista los movimientos de ambas instituciones.


EL IDEARIO DE LOS SUPREMACISTAS BLANCOS HA DESEMBARCADO EN LA CASA BLANCA CON UNA FUERZA E INFLUENCIA QUE NO TENÍAN DESDE EL PRESIDENTE WOODROW WILSON


La entrada de Bannon en el Consejo de Seguridad Nacional le permite conocer los secretos de Estado más importantes de la política norteamericana así como la posibilidad de influir en las situaciones críticas de la presidencia en tiempo real, participación que antes tenía vedada, pues ninguna persona que no pertenezca al Consejo de Seguridad Nacional o que sea invitada expresamente por el presidente puede siquiera entrar en la sala de operaciones del ala este de la Casa Blanca.


Si a esto le unimos el hecho de que la mayoría de las órdenes ejecutivas ultraderechistas nombradas anteriormente son obra personal del propio Bannon, nos vemos obligados a aceptar que se están cumpliendo las predicciones más pesimistas sobre la enorme influencia del consejero de la Alt Right en la política del presidente Trump. De este modo, el ideario de los supremacistas blancos ha desembarcado en la Casa Blanca con una fuerza e influencia que no tenían desde que el presidente Woodrow Wilson despidió a los trabajadores federales afroamericanos al asumir la presidencia en 1912.


Todas estas cuestiones, sumadas al auge de la extrema derecha en Europa, que podría alcanzar el poder en países clave como Francia, o con el triunfo del discurso xenófobo entre amplias capas de los sectores más desfavorecidos de la población por el impacto de la crisis económica y los problemas de la globalización, nos urge a considerar la aparición de una nueva ideología de extrema derecha que podría llegar a jugar un papel preponderante en un futuro no muy lejano, y que supone una amenaza para la democracia y el respeto a una sociedad pluralista.


¿Es la Alt Right fascista? Orígenes y características generales del movimiento


La Alt Right es un movimiento juvenil que aspira a reformular la extrema derecha desde moldes creados por la izquierda, tanto desde una perspectiva xenófoba como machista, y está compuesta por dos facciones: la facción Radix, centrada en el racialismo y la facción Breitbart, enemiga declarada del feminismo, el islam y del pensamiento políticamente correcto.


¿Son Donald Trump y la Alt Right fascistas/neo fascistas? ¿O representan un nuevo fenómeno de extrema derecha para el cual no tenemos aún términos y referentes? Estas preguntas han sido recurrentes entre los analistas de actualidad y la población en general. Son preguntas legítimas y pertinentes, pero que no debieran obsesionarnos. Lo que subyace a estas preguntas es el miedo fundado a que la barbarie que vivimos en los años treinta y cuarenta del siglo XX pueda repetirse. A este respecto, la frase atribuida a Mark Twain sobre la historia quizá pueda ofrecer algo de perspectiva: “La historia no se repite, pero rima”.



Habrá cuestiones que nos parezcan recurrentes en ambos casos, y esas recurrencias nos tienen que poner en alerta sobre los peligros implícitos que pueden sobrevenir. Pero al igual que los fascismos en su momento excedían una comparación con los reaccionarios europeos del siglo XIX (por las novedades que planteaban, terribles novedades históricas), la Alt Right y Trump deben juzgarse en base a la especificidad histórica en que han aparecido, con todas sus consecuencias. Esto quiere decir que nunca podrán ser lo mismo que el fascismo, lo que no impide considerarlos como una amenaza para toda sociedad que aspire a un régimen de libertad plural.


Por otra parte es necesario aclarar que aunque Trump y la Alt Right hayan desarrollado una relación de simbiosis política, eso no significa que Trump sea un político de la Alt Right. El extremo individualismo egótico del presidente dificulta encasillarle claramente en una ideología formada, aunque de entre todas las tradiciones políticas norteamericanas, a la que más se aproxima tanto por sus declaraciones como generacionalmente es al paleoconservadurismo. Por el momento bastará con comprender que Trump y la Alt Right no son lo mismo, aunque han conseguido un alto grado de complementariedad. Trump ha permitido salir a la Alt Right de la marginalidad, mientras que la Alt Right ha proporcionado a Trump una base social y el movimiento político del que carecía el multimillonario.


TRUMP Y LA ALT RIGHT NO SON LO MISMO, AUNQUE HAN CONSEGUIDO UN ALTO GRADO DE COMPLEMENTARIEDAD


Pero aún subsiste la pregunta sobre qué es la Alt Right. La prensa estadounidense ha creado un relato sobre un movimiento político racista blanco protagonizado por una serie de figuras mediáticas, que pretende iniciar una guerra cultural con las minorías raciales, el feminismo y las mujeres, así como con la izquierda en general. Sin duda esto es lo que caracteriza a la Alt Right. Sin embargo como denunciaba Andrew Anglin, miembro de la Alt Right y uno de los máximos referentes neonazis americanos desde su página The Daily Stormer, esta idea es en buena parte una invención de la prensa (más bien una racionalización). Para crear un relato necesitó convertir un movimiento social en una historia de nombres propios y caras reconocibles, gente a la que se le pueda imputar un plan y unas ideas susceptibles de alimentar un relato.


Y en efecto, una revisión de los orígenes y evolución de la Alt Right confirma la tesis de Anglin, quien se niega a aceptar que la Alt Right no volverá a ser solo el movimiento de base de sus orígenes.


A inicios de la era Obama, mientras los estadounidenses del baby boom de la América profunda se organizaban para crear el Tea Party contra la política del nuevo presidente, los millennials se encontraron con un panorama laboral nada envidiable. A pesar del enfoque algo más heterodoxo de Obama en la gestión de la crisis, una gran proporción de jóvenes vio truncada su entrada al mercado de trabajo, o padeció una mezcla de pluriempleo y trabajo precario que no se correspondía con sus expectativas vitales y el precio que habían tenido que pagar, endeudándose algunos de ellos por decenas de miles de dólares en el sistema universitario estadounidense. Aquellos que ni siquiera tenían formación universitaria se encontraron que el sector industrial había desaparecido y que los trabajos del sector servicios menos cualificados los ocupaban en condiciones de explotación latinos y afroamericanos.


Una generación de jóvenes precarios, muchos de ellos ninis, comenzaron a encontrarse y a converger a través de internet, compartiendo sus frustraciones, experiencias y anhelos, sus odios y reivindicaciones. Para ellos, al contrario que para sus padres y hermanos mayores, el problema no era tanto Obama, sino una sociedad que no ofrecía salidas, y en la que una élite cultural y educativa denunciaba desde los medios de comunicación, las escuelas, institutos y universidades, la situación de vulnerabilidad de mujeres, minorías raciales y sexuales; pero que no tenía ni una palabra para las problemáticas de los varones jóvenes blancos.


LOS JÓVENES COMENZARON A COMPARTIR SUS EXPERIENCIAS Y RABIA CON ALTAS DOSIS DE HUMOR DONDE PREDOMINABA EL MACHISMO, EL RACISMO Y LA HOMOFOBIA


Estos millennials, en parte ninis, en parte precarios, invirtieron mucho tiempo y recibieron estímulos en las redes sociales e internet, y a través de foros como las páginas 4chan, 8chan, /Pol/ o Reddit, entre otras, formaron una subcultura de intercambio de ideas, debates y humor virtual. Ninguna de esta páginas era de extrema derecha (ni políticas en ningún sentido), sino simples foros de internet y páginas donde compartir gifs y memes. De esta manera, y con un cierto “apoliticismo” de origen, estos jóvenes comenzaron a compartir sus experiencias y rabia con altas dosis de humor donde predominaba el machismo, el racismo y la homofobia. El medio principal de protesta era el meme, imágenes encuadradas que suelen estar acompañadas de un breve texto en donde se ironiza sobre cualquier asunto haciendo guiños por lo general a la cultura popular.


Los memes ofrecían un formato muy visual, ágil, desenfadado y ameno de expresar ideas políticamente incorrectas. Algunos comenzaron a hacer circular estas expresiones machistas y racistas en tono jocoso (por trolleo, buscando la provocación para divertirse), otros como síntoma de rebeldía ante lo que detectaban como el discurso institucional políticamente correcto. Y muchos como una forma menos agresiva de promocionar sus ideales políticos excluyentes. Una parte de este último grupo acabaría deviniendo en las actuales figuras mediáticas y líderes de la Alt Right. En lo que todos ellos parecen coincidir es que en estos inicios la mayoría de sus compañeros de la red no eran conscientes de estar participando en el nacimiento de una nueva extrema derecha, sino que todo formaba parte de un ejercicio de provocación y rebeldía, una actividad ociosa que además cumplía la función de servir de terapia colectiva virtual.


EL MOVIMIENTO TENÍA SUS LÍDERES DE OPINIÓN Y REFERENTES, PERO FUE BASTANTE HORIZONTAL Y PARTICIPATIVO EN SU FORMACIÓN Y DESARROLLO


Con el tiempo la parte más lúdica y canalla fue reconducida (nunca ha desaparecido) a debates más explícitamente políticos y sociales. De esta manera fue surgiendo el discurso y la ideología Alt Right a través de los chats y los foros de internet. El movimiento tenía sus líderes de opinión y referentes, pero fue bastante horizontal y participativo en su formación y desarrollo. Cronológicamente coincidió con el fenómeno de Occupy Wall Street en los Estados Unidos, el 15-M en España, y las primaveras árabes; y al igual que en estas experiencias la gente se reunía (virtualmente) para criticar al establishment y pensar una nueva política. Pero, al contrario que en las plazas, la comunidad no buscaba verse las caras, sino que todo se desarrolló entre avatares, motes y nombres falsos. Los líderes actuales tienden a explicar esta búsqueda del anonimato como la consecuencia de la represión que viven a causa de sus ideas. Sea cierto o no, esta dinámica no se puede desvincular de un fenómeno muy común en el mundo de la información y la política digital: la proliferación de la visceralidad política en las redes. Perfiles de gente que aprovechan el anonimato que internet ofrece para defender posiciones agresivas, irrespetuosas o radicales, amparados por la seguridad de su avatar.


Esta lógica de la impunidad ante la reprobación social ha sido un elemento muy importante en el proceso de radicalización del movimiento. Relacionarse a través del avatar proporciona el reconocimiento de los seguidores que puedan surgir y evita el ataque directo hacia la persona real. De esta manera resultó mucho más sencillo para los jóvenes de esas páginas exhibir un discurso políticamente incorrecto y comenzar una escalada de radicalización.


Milo Yiannopoulos (Milo a partir de ahora) es un youtuber provocador y una de las máximas referencias de la Alt Right por la facción Breitbart. Milo propuso en un influyente artículo titulado Guía de la Alt Right para conservadores del establishment una hipótesis muy interesante aunque posiblemente exagerada (como todo en él), según la cual el surgimiento de la Alt Right en la actualidad respondería a los mismos motivos que la rebelión de los jóvenes de mayo del 68: un movimiento contestatario ante una sociedad moralista en donde el horizonte de expectativas de la juventud es insatisfactorio, lo que alienta un levantamiento contra las normas establecidas.


¿Tiene sentido esta hipótesis de Milo? En parte creo que abre una perspectiva interesante para reconsiderar la manera en que hemos construido la cultura social progresista hasta el momento.


RELACIONARSE A TRAVÉS DEL AVATAR PROPORCIONA EL RECONOCIMIENTO DE LOS SEGUIDORES QUE PUEDAN SURGIR Y EVITA EL ATAQUE DIRECTO HACIA LA PERSONA REAL


En las últimas décadas hemos visto surgir y afianzarse movimientos en contra de la discriminación, el racismo, y a favor de los derechos de las mujeres y de la conquista de su legítimo lugar en la sociedad. Estos movimientos han sido y son fundamentales en la construcción de una sociedad mejor. Pero junto a las conquistas necesarias, se ha ido desplegando en algunos casos unas formas y modelos moralistas e intransigentes, transformando parte de un movimiento muy necesario en su radicalidad en una cruzada moral. La consecuencia de esto, en una sociedad que sigue siendo profundamente machista, homófoba y racista (a pesar de las conquistas), ha sido doble: un levantamiento aprovechado por movimientos reaccionarios y la pérdida creciente de la simpatía del gran público, aquellas personas que aprueban el feminismo y el antirracismo por convención y no por convicción (que siguen siendo mayoritarios).


A pesar de que el feminismo, el antirracismo o la tolerancia hacia la diferencia no son aún valores genuinamente hegemónicos en nuestra sociedad, en los medios de comunicación sí predomina una versión convencional y superficial de los mismos que, unida a una actitud cada vez más intransigente y menos dialogante de algunos de los militantes más activos de dichos movimientos, ha generado una oleada de rechazo creciente hacia estas ideas, formándose así un caldo de cultivo propicio para una nueva extrema derecha. Y es en este contexto en el que ha surgido una nueva mentalidad entre muchos jóvenes de una lucha rebelde contra lo que ellos identifican como el pensamiento de lo políticamente correcto. La convención cultural que, a su juicio, enmascara el principal problema social, que es la desaparición de la sociedad blanca y “europea”/americana, su sociedad, la única que creen capaz de ofrecerles un futuro.


Por lo tanto Milo no se equivoca del todo cuando señala que el movimiento de la Alt Right es una respuesta similar a la de los jóvenes de mayo del 68. Unos se rebelaron contra la conservadora sociedad moralista de posguerra, mientras que los otros se rebelaron contra la moralización de la lucha por la justicia social. Ambos se rebelan contra el pensamiento convencional de su momento histórico en nombre de la libertad: en el 68 produciendo una izquierda alternativa, una versión del comunismo antiautoritario; en 2016 una derecha alternativa que, en sus propios términos, dice luchar contra el totalitarismo y la censura de lo políticamente correcto.


NO FUE TRUMP QUIEN RESCATÓ A LA ALT RIGHT DEL ANONIMATO PARA LANZARLOS AL ESTRELLATO, SINO HILLARY CLINTON


El momento clave en la transformación de este movimiento llegó en las elecciones presidenciales de 2016, cuando el candidato republicano y futuro presidente Donald Trump vino a personificar con su discurso irreverente, plagado de racismo, machismo y crítica al establishment todo lo que durante años se había ido gestando en los rincones oscuros de internet. Pero, por una ironía de la historia, no fue Trump quien rescató a la Alt Right del anonimato para lanzarlos al estrellato, sino Hillary Clinton. En un discurso de campaña en la ciudad de Reno (Nevada) el 25 de Agosto de 2016, Clinton sugirió la vinculación de su oponente con los radicales de la Alt Right a través de su entonces nuevo director de campaña Steve Bannon.


El principal ideólogo y referente de la Alt Right y líder de la facción Radix, Richard B. Spencer, cuenta que, en aquel momento, se encontraba en Tokio cuando su correo personal se inundó de peticiones de entrevistas por parte de la prensa para que explicara qué era la Alt Right. En aquel momento el movimiento había dejado de ser un simple conjunto de ciberactivistas y jóvenes irreverentes para convertirse en una opción política de primer orden.


Algunos en la Alt Right, como Bannon desde Breitbart News, Anglin desde Daily Stormer, o Spencer desde Radix, llevaban tiempo ejerciendo un liderazgo simbólico en el movimiento como figuras de referencia y pasaron a convertirse en líderes del movimiento, tanto a su pesar (Anglin), como por su insistencia (Spencer y Milo) o sin su conocimiento pero por sus conexiones con la nueva presidencia de Trump (Bannon). Y con ello llegó el momento mediático: entrevistas y aparición en programas, con giras universitarias y reuniones de celebración por el ascenso de Trump. Los miembros de la Alt Right van surgiendo del anonimato, pero en el movimiento se sigue manteniendo aún la subcultura virtual que permite coordinar una red de seguidores, aún con bastante horizontalidad y poco a poco ir convirtiendo un movimiento de protesta en un movimiento de masas, tarea en la que se encuentran en este momento sus líderes, en especial Richard Spencer.


Desde el momento en que la Alt Right se ha convertido en un fenómeno de audiencias muestra una serie de elementos comunes que unifican a sus miembros.


ALT RIGHT PRESENTA UN ALTO GRADO DE SOFISTICACIÓN INTELECTUAL Y CAPACIDAD DISCURSIVA, ESTO LES VUELVE MUCHO MÁS PELIGROSOS


Si el lector tiene en mente al típico neonazi anda desencaminado. Uno de los mayores éxitos y características de la Alt Right es que han conseguido generar una imagen alejada del mundo skinhead y de su violencia que tanto rechazo causa en la sociedad. En su lugar nos encontramos con intelectuales trajeados y excéntricos celebrities, que ofrecen un discurso bien estructurado de ideas provocadoras y agudos comentarios, todo ello expuesto con grandes dotes comunicativas. En contraste con el lobotómico mundo de la extrema derecha tradicional, la Alt Right presenta un alto grado de sofisticación intelectual y capacidad discursiva, como si en una clase de instituto los estudiantes frikis y empollones desplazasen a los matones como los reyes del patio. Como el lector imaginará, esto les vuelve mucho más peligrosos, pues su capacidad de persuasión y combate discursivo es mucho mayor.


Esto a su vez permite a la Alt Right poder prescindir de la violencia (al menos por el momento), lo que ha provocado una paradójica respuesta por parte de algunos grupos de la izquierda norteamericana, que por el contrario tiene problemas al gestionar su propia violencia. El 20 de enero del 2017 un sujeto embozado asestó un puñetazo a Richard Spencer mientras contestaba a la CNN en una entrevista en la calle. El puñetazo se hizo viral, apareció en periódicos de medio mundo y provocó que incluso figuras de reconocido prestigio, como el filósofo Slavoj Zizek, entrasen a intentar legitimar el ataque a Spencer. Una semana después, Milo tuvo que cancelar un acto en la Universidad de California Berkeley y ser evacuado por la policía cuando una protesta pacífica contra su presencia en el campus devino en un intento de asalto al edificio por parte de encapuchados armados con palos y lanzacohetes caseros. Y mientras la izquierda debate sobre si se puede o no agredir físicamente a la extrema derecha, la Alt Right ha conseguido instrumentalizar estos sucesos para presentar como verosímil la idea de unos pacíficos conservadores atacados por unos violentos izquierdistas y sus cómplices de los medios de comunicación, que mediante su tiranía del pensamiento políticamente correcto oprimen la libertad de expresión de unos, mientras justifican la violencia de los otros.


De esta manera la Alt Right ha conseguido invertir los papeles, haciendo parecer a la izquierda violenta y totalitaria y a ellos como paladines de la libertad. Con ello van consiguiendo poner de su parte a los medios conservadores convencionales y empiezan a levantar simpatías entre conservadores más moderados, o aquellos radicales de derechas más mayores a los que por un hándicap generacional aún no llegaban. El propio Trump ha intervenido amenazando por Twitter a la Universidad de California Berkeley con que, si se repiten estos actos violentos, revisará su financiación pública.


Con esto vemos otra característica de la Alt Right, su uso constante de la provocación pública, que tensa la convivencia mediante su discurso y, cuando aparece la violencia, se refugia en el victimismo, como si el hecho de extender un discurso del odio no tuviera consecuencias.


ALT RIGHT HA CONSEGUIDO INVERTIR LOS PAPELES, HACIENDO PARECER A LA IZQUIERDA VIOLENTA Y TOTALITARIA Y A ELLOS COMO PALADINES DE LA LIBERTAD


Otro elemento muy presente en la Alt Right es el uso prolífico de la ironía y el humor. Vimos que este recurso al humor se encontraba en los mismísimos orígenes de la Alt Right como movimiento de base y que tenía en el uso del meme su principal arma. De un meme surgió precisamente el que ha acabado erigiéndose como símbolo de la Alt Right: la rana Pepe (Pepe the frog). Puede resultar un tanto ridículo que una fea y grimosa caricatura de una rana sea el símbolo de un movimiento de este calibre. Le resta seriedad y credibilidad. Pero eso no es algo que preocupe a los líderes de la Alt Right, pues son conscientes de que la puesta en escena de su discurso es suficiente para dotar de seriedad al movimiento, y con elementos como la rana Pepe o el uso generalizado de los memes restan dureza a su imagen.


En el fondo es un uso calculado de la frivolidad y de la frivolización de los elementos discursivos y las imágenes de la extrema derecha: la rana pepe bebiendo té con un bigote hitleriano, Hillary Clinton con expresiones faciales divertidas o Trump vestido como Napoleón o fusionado con la rana Pepe (y compartido a través de su propia cuenta de Twitter). Todo ello jalonado con frases racistas y machistas, donde los límites entre la broma y la propaganda se difuminan, generando un juego perverso e hipócrita por el cual todo es una broma hasta que se demuestre lo contrario. Pero a la vez, el mensaje llega y cala en la población, y si la recepción es negativa, entonces se alega que en realidad nada iba en serio.


A todo ello se le suma el uso de un argot, un lenguaje especial que sirve para generar una identidad grupal compartida, a la par que se intenta realizar un lavado discursivo de la retórica de extrema derecha tradicional. He aquí unos pocos ejemplos:


-- Human biodiversity (biodiversidad humana) = Desigualdad racial (en el sentido de que existen distintas razas, unas superiores, otras inferiores que no deben mezclarse)


-- Masculinist/Manosphere (Masculinismo) = Defensa de los derechos de los varones (desde el supuesto de que se encuentran oprimidos por el feminismo)


-- Libtard (progre-retrasado) = Progre+retrasado, izquierdista simplón.


-- Cuckservative (cornuservador) = Cuckold es el que observa cómo otro hombre realiza el coito con su esposa. Político profesional conservador que defiende el pensamiento políticamente correcto y ataca a la Alt Right.


-- Normie (convencional) = Persona normal conservadora que sigue los dictados de una sociedad izquierdista por adherirse a lo políticamente correcto. Potencial seguidor de la Alt Right una vez sea liberado del pensamiento políticamente correcto.


Estos son sólo algunos ejemplos del extenso argot que pueblan los chats y los discursos de la Alt Right. Como se puede inferir a partir de algunos de estos términos, ideológicamente la Alt Right comparte un fondo común, erigido sobre el machismo y el racismo, en el que esos dos principios aparecen disfrazados con un lenguaje que se aleja de los lugares comunes del racismo y el machismo convencional. Hay un espíritu de renovación de ambas ideas por medio de la colonización de los marcos discursivos y la retórica de la izquierda postmoderna al servicio de su radical opuesto.


EXISTEN DOS FACCIONES: LA ALT RIGHT PURA, QUE REPRESENTA A LOS RACISTAS MÁS CONVENCIDOS, Y LA FACCIÓN BREITBART, CON UN PERFIL MÁS MEDIÁTICO


Pero para hablar de las ideas de la Alt Right es necesario atender a una distinción que es fundamental y estratégica, y es que, existen, a grandes rasgos, dos facciones en el movimiento que se complementan a la par que se encuentran enfrentadas. La facción Radix, o Alt Right pura, que representa a los racistas más convencidos y cuyo centro de preocupación es la raza; y, por otra parte, la facción Breitbart con un perfil más mediático y mainstream, centrada en las luchas culturales, especialmente un discurso de género a modo de machismo militante.


La distinción entre Alt Right Radix y Alt Right Breitbart es una diferenciación mía elaborada a partir de la constatación de que existe, dentro del movimiento, una identidad diferente hacia la etiqueta Alt Right. Los más radicales, con Spencer a la cabeza se referencian a sí mismos como Alt Right a secas, mientras que los periodistas del periódico Breitbart no aceptan la etiqueta y les ha llegado impuesta por la prensa rival. Tras varios meses ya se ha popularizado llamarlos a todos Alt Right, pero los Radix no aceptan que los Breitbart sean parte del movimiento, pues los ven muy moderados, razón por la que Spencer los llama también Alt Light.


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Richard B. Spencer y la facción Radix o Alt Right pura


La revista Radix Journal es el principal centro de referencia intelectual de la Alt Right. Está dirigido por su fundador, el brillante y polémico Richard B. Spencer, quien se autodefinió durante un tiempo en su cuenta de Twitter como el Karl Marx de la Alt Right. Radix se encuentra a su vez vinculada al National Policy Institute (NPI), un think tank supremacista blanco, dirigido también por Spencer, desde el que se dedica a la renovación ideológica del racismo como principal objetivo.


Spencer es además el inventor del término Alt-Right. Si bien existe una polémica entre él y Paul Gottfried sobre la autoría del término, todo parece indicar que la idea fue de Spencer en su época como editor en Taki’s magazine, con el artículo The conservative write: una crítica a la burbuja intelectual de Nueva York, a los neoconservadores, y en donde se anuncia el porvenir de una nueva derecha, a la que denomina “derecha alternativa”. El concepto de Alt Right, tal y como explica Spencer en su artículo The Napoleon of the current year, publicado en Radix journal, resultó de una contracción pegadiza que él realizó para hacer más atractivo el término. Existe bastante consenso dentro de la Alt Right acerca de la autoría de Spencer sobre la etiqueta, y el artículo citado con anterioridad es posiblemente el manifiesto mejor logrado de la Alt Right, que además explica la conexión del movimiento con el propio Trump.


Pero ¿qué significa Radix? Tal y como explica la revista anteriormente aludida, radix es una palabra latina que significa raíz, y es la base etimológica de la palabra race (raza en inglés), así como de la palabra radical. Y aunque la revista reivindica el sentido original del término radical (ir a la raíz de un asunto), la página sugiere la fusión de los dos términos (raza y radical, o racismo radical). Este juego de palabras en latín entre el radicalismo y la raza define muy bien al propio Spencer. Nacido en Boston, en su niñez vivió en un suburbio acomodado en la ciudad de Dallas (Texas) y fue vecino de George W. Bush. Estudió un grado en literatura inglesa y música en la Universidad de Virginia y un máster en humanidades en la universidad de Chicago, en la que realizó una tesis de máster sobre la música de Richard Wagner en el pensamiento del filósofo Theodor Adorno.


EL MAYOR LOGRO HA SIDO COMPRENDER LA ESTRUCTURA DEL PENSAMIENTO FRANKFURTIANO PARA SUBVERTIRLO Y PONERLO AL SERVICIO DEL PENSAMIENTO REACCIONARIO


Este último punto es importante, pues refleja un elemento que va a estar presente en toda la Alt Right, y en especial entre los Radix. Spencer elaboró su pensamiento, al igual que su involuntario maestro Peter Gottfried, a partir de la lectura de las obras de los filósofos de la Escuela de Frankfurt. Un grupo de marxistas heterodoxos alemanes, que en la segunda mitad del siglo XX realizaron la gran crítica intelectual al nazismo y se erigieron como el máximo referente de los jóvenes del 68 y la nueva izquierda. Lo importante de este detalle es la estrategia que han utilizado los Radix. Han acudido a unos de los máximos críticos de sus referentes políticos (el fascismo), que son a su vez los padres intelectuales de sus enemigos directos (la nueva izquierda). Los filósofos frankfurtianos eran, con diferencia, una de las fuentes más complicadas desde donde generar una ideología neofascista, y sin embargo, el gran logro de gente como Gottfried o como Spencer ha sido comprender la estructura del pensamiento frankfurtiano para subvertirlo y ponerlo al servicio del pensamiento reaccionario.


Algo parecido a lo que una parte de la nueva izquierda hizo con el jurista y pensador filonazi Carl Schmitt, solo que en la Alt Right alcanza hitos programáticos profundos.


Si a partir de la Escuela de Frankfurt y la nueva izquierda se desarrolló un modelo de pensamiento que transitó desde la identidad de clases a las identidades en plural (de raza, género y sexualidad), Spencer y los Radix han hecho de la identidad su gran bandera, metamorfoseando el supremacismo blanco en una nueva idea a la que han llamado identitarianismo (la identidad de los varones blancos supuestamente oprimidos en una sociedad que venera el multiculturalismo y la feminización).


Este identitarianismo está fuertemente influido por un pensamiento nietzscheano en el que la voluntad de poder de los sujetos lleva a una colisión inevitable de las razas. Esto recordará al lector a la teoría del darwinismo social de Herbert Spencer, el padre del racismo ‘científico’ del siglo XIX.


La historia en ocasiones muestra un particular sentido del humor al hacer coincidir en apellido al padre del viejo racismo (pseudo) científico con el nuevo racismo, que se pretende científico. Y si el racismo decimonónico se obsesionó con cuestiones como la frenología y la categorización racial por el aspecto fisionómico, este nuevo racismo también ha encontrado sus propios fetiches justificadores.


Estos nuevos racistas evitan referirse a elementos fisionómicos a la hora de justificar sus ideas. El color de la piel, las formas faciales o la estatura no serían para ellos algo importante (aunque en un sentido profundo sea lo único que vean). Ellos alegan que existen diferencias de inteligencia y culturales que hacen que para las distintas razas sea imposible convivir, y que esto justifica la necesidad de separarlas y crear Etno Estados, naciones racialmente homogéneas en donde no se generen conflictos culturales.


ALEGAN QUE EXISTEN DIFERENCIAS DE INTELIGENCIA Y CULTURALES QUE HACEN QUE PARA LAS DISTINTAS RAZAS SEA IMPOSIBLE CONVIVIR, Y QUE ESTO JUSTIFICA LA NECESIDAD DE SEPARARLAS


Para justificar esta idea se apoyan en estudios neurológicos y psicológicos de una corriente de psicólogos que han popularizado los informes de coeficientes de inteligencias comparados entre distintos grupos raciales en los Estados Unidos. Libros como Race Differences in Intelligence, de Richard Lynn, o The Bell Curve, de Richard J. Herrnstein y Charles Murray, han sido ampliamente utilizados para justificar la existencia “comprobada” de diferencias de inteligencia entre distintas razas. Se han hecho centenares de críticas a estos estudios que no puedo resumir aquí. Todas ellas acaban coincidiendo en que estos estudios utilizan una categoría de inteligencia muy convencional (lógico-matemática) y que hacen un diagnóstico en clave racial para problemas que tienen un origen socioeconómico, de acceso a recursos y deficiencias del sistema escolar público norteamericano, en donde las minorías raciales son la parte más vulnerable.


Junto a esta explicación ‘psicológica’ de diferencia de inteligencias (presente también en el racismo del siglo XIX), encontramos a su vez la idea de que las minorías raciales tienen una cultura distinta a la de los blancos, que en los Estados Unidos aparece como distintas subculturas que reivindican la diferenciación frente a la asimilación en la cultura mayoritaria (y blanca). Esto provoca, según Spencer y el resto de autores, que las minorías raciales no puedan/quieran formar parte de la América genuina, lo que provoca grandes distorsiones en la sociedad por los constantes conflictos entre mayorías y minorías, así como una actitud por parte de las minorías raciales que las debilitan tanto a ellas como al conjunto de la sociedad al instituir una cultura de la reparación. La idea de que la sociedad tiene que indemnizar a las minorías raciales por la opresión que han vivido, y bajo la que siguen encontrándose, y desagraviarlas mediante políticas de discriminación positiva como compensación. Según Spencer, estas políticas vuelven a los miembros de las minorías débiles, dependientes y complacientes. “Parásitos” del resto de la sociedad, que como viven gracias a las facilidades de las subvenciones, entran en un círculo vicioso de dependencia hacia estas de las que no pueden salir, degradándose como individuos y debilitando a la sociedad en su conjunto.


Y como esto es (a juicio de Spencer) un problema estructural de todas las sociedades racialmente mixtas y multiculturales, la única forma de acabar con ello es expulsando a todas las personas racialmente distintas a los blancos de origen europeo del país, generando un país racialmente homogéneo al que denomina Etno Estado.


Un elemento curioso de este delirio racista es que Spencer evita referirse a los blancos como “blancos” (para no sonar racista), y también evita usar el término “americanos”, de manera que no queda del todo claro que sólo se refiera a los estadounidenses blancos. Tanto él como otros miembros de la Alt Right hablan de “europeos” para referirse a la América blanca. Por lo que no es raro encontrar reivindicaciones bastante cómicas entre estos autores de “América para los europeos”, cuando lo que en verdad quieren decir es “América para los blancos”.


Además de Spencer, entre los Radix se encuentran personajes tan diversos como el viejo supremacista blanco Jared Taylor, el editor de la revista Radix, Andrew Joyce, o el gay “masculinista” (machista) Jake Donovan, máximo exponente del tribalismo en la Alt Right. Hay muchos más nombres en la lista, y esta a su vez está compuesta por una diversidad de personas demasiado distintas para poder ser etiquetadas bajo el perfil Radix o Breitbart, por lo que el lector debe entender esto como una primera aproximación más que como una categorización exhaustiva


Steve Bannon, Milo Yiannopoulos y la facción ‘Breitbart’ o ‘Alt Light’


Fue Spencer quien en una entrevista concedida a Mother Jones habló por primera vez de facciones. Se refería de esta manera tanto a sí mismo como a todo el universo de periodistas y celebrities que rodea al periódico digital Breitbart News. Les llamó, “facción Breitbart”, y fue entonces cuando consideré que si existía una facción Breitbart, debía así mismo existir una facción Radix, aunque ellos mismos se identifiquen como la Alt Right sin más adjetivos. En posteriores entrevistas y artículos se ha referido a los Breitbart también como la Alt Light, para expresar la cercanía de ideas de ambos grupos pero también para marcar la diferencia de enfoque e intensidad con respecto a sus propuestas. Por todo ello, tanto él como el resto de los Radix, muestran un abierto desprecio hacia los Breitbart, en especial hacia Milo Yiannopoulos.


ENTRE LOS BREITBART SE ENCUENTRAN EL COMEDIANTE STEVEN CROWDER, EL TERTULIANO BEN SHAPIRO O EL ESCOCÉS GAVIN MCINNES


Por otra parte, las principales figuras cercanas al periódico Breitbart han negado en alguna ocasión ser parte de la Alt Right, pero también es verdad que en todos ellos la Alt Right aparece como un elemento atractivo, como un deseo prohibido que es conveniente rechazar en público pero al que se adora en privado. Todos han reflexionado sobre la Alt Right y la han defendido de los ataques de la izquierda, y esto ha llevado al periodismo progresista estadounidense a vincularlos con este movimiento. Entre los Breitbart se encuentran el comediante Steven Crowder, el tertuliano Ben Shapiro o el escocés Gavin McInnes, el hipster de la Alt Right. Aunque las dos figuras que más han destacado de entre este ecléctico y polémico grupo han sido dos elementos tan dispares como Milo Yiannopoulos y Steve Bannon.


Lo característico de esta banda es su fuerte carácter mediático y su tendencia al espectáculo, y una sensibilidad especial a la irrelevancia de la verdad, y hacia la importancia de saber crear un mensaje poderoso, una historia que cautive al público y llame su atención. Entre ellos predomina el recurso a la irreverencia y al humor como medio de presentar sus tesis más controvertidas. La ironía es un arma al servicio de una guerra contra el pensamiento políticamente correcto, en donde toda acción o declaración están justificadas y amparadas bajo el manto de una ilimitada libertad de expresión.


Este recurso a la libertad les ha llevado a definirse como libertarios conservadores (conservative libertarian, lo que podría traducirse también como anarco-capitalistas conservadores). Los archienemigos de esta banda son el movimiento feminista, al que acusan de sabotear la libertad de pensamiento en los EE.UU., así como el Islam, cuya visión supuestamente distinta de la sociedad les convertiría en una amenaza para la libertad en occidente.


Según su visión, el feminismo habría creado una inversión de papeles por el cual los varones se encontrarían en la actualidad subyugados y sin posibilidad de liberarse, ya que ante cualquier intento de revertir la situación son acusados de machistas. Por otra parte, los Breitbart han tomado el discurso neoconservador del politólogo Samuel P. Huntington de El choque de civilizaciones para adoptar una visión xenófoba de la sociedad, donde lo importante (al contrario de los Radix) no sería tanto la raza, sino la cultura y la religión. De esta manera, los Breitbart señalan como una amenaza para la libertad todo lo que no sea occidental y cristiano.


LOS BREITBART SEÑALAN COMO UNA AMENAZA PARA LA LIBERTAD TODO LO QUE NO SEA OCCIDENTAL Y CRISTIANO


Quizás Milo Yiannopoulos sea el ejemplo más exitoso de entre los Breitbart: cuenta con medio millón de seguidores en YouTube, dos millones en Facebook, y una cantidad superior en Twitter (hasta que su cuenta fue cancelada). Milo es un griego emigrado en su niñez a Inglaterra, medio judío por parte de madre y abiertamente gay. Ataviado con chaquetas de lentejuelas, collares de perlas, el pelo teñido de colores fluorescentes y bolsos de alta gama dignos de Rita Barberá. La “marica peligrosa” (“dangerous faggot”, tal y como se hace llamar) lo tiene todo para ser la víctima propicia de la Alt Right y, sin embargo, se ha convertido en su gurú y estrella mediática. Es famoso por conceder entrevistas a medios y protagonizar charlas en universidades con un tono provocador, irónico y cínico. Ha sido el referente que mejor ha sabido captar y personificar el espíritu transgresor e internauta de los orígenes de la Alt Right para transformarlo en un producto televisivo.


Milo cuenta con grandes dotes comunicativas: rapidez en la réplica, un lenguaje incisivo y claridad en los mensajes. Si bien sus ideas no llegan al refinamiento de las de Spencer, es un comunicador provocativo y de gran eficacia. Un maestro de un uso cínico de la ironía como forma de tensar los límites del convencionalismo social y como medio de extender el discurso del odio cuya existencia él niega. Su machismo roza la patología, lo que le permite convertirse en un gay homófobo con sus ataques a las lesbianas. Se trata de un racista no confeso, pues piensa que con acostarse con gente de otras razas una persona deja de ser racista, lo que equivale a la excusa estúpida que muchos homófobos enarbolan cuando, acusados de homófobos, alegan tener amigos gays. Sin embargo, nadie debería minusvalorar la potencialidad política de Milo, por muy extravagante que sea el personaje o las muchas contradicciones que presente. Se trata de la quintaesencia de la extrema derecha posmoderna, una persona capaz de convertir ideas controvertidas en tendencia viral en las redes, una gran habilidad en el debate público y una capacidad visionaria para reformular el lenguaje político en códigos de consumo cultural de las nuevas generaciones.


SE TRATA DE LA QUINTAESENCIA DE LA EXTREMA DERECHA POSMODERNA, UNA PERSONA CAPAZ DE CONVERTIR IDEAS CONTROVERTIDAS EN TENDENCIA VIRAL EN LAS REDES


El mejor ejemplo de esto es un videoclip sobre la construcción del muro de México prometido por Donald Trump al más puro estilo MTV. En él Milo, junto a dos jóvenes atléticos, comienza a construir el muro de Trump, consiguiendo transmitir a los más jóvenes las ideas del nuevo presidente como algo a la moda. Se trata de un ejemplo genuino de la nueva propaganda política del siglo XXI de la que él es un experto.


Si bien Milo es la gran figura de la facción Breitbart, su discurso irreverente ha terminado por pasarle factura a pesar de su popularidad. El maestro de la ironía ha acabado por ser víctima de su última provocación. El hombre que había creado su seña de identidad en el discurso de que existe una censura pública por parte del pensamiento políticamente correcto de la izquierda, ha debido de quedar noqueado al comprobar que la Conservative Political Action Conference, un think tank conservador, le retiraba la invitación para hablar de su autobiografía (un libro titulado Dangerous), cuya publicación ha sido también rescindida por la editorial Simon & Schuster. En el centro del escándalo están unas declaraciones en las que Milo frivoliza sobre el problema de la pederastia, negando que la atracción sexual hacia un niño de 13 años físicamente desarrollado sea pedofilia, y bromeando sobre el abuso que sufrió por parte de un cura católico de niño. Estas declaraciones se encontraban en un vídeo que él mismo había subido a internet pero que había pasado inadvertido, y que fue aireado por un grupo, también conservador, llamado The Reagan Batallion. La fuente del ataque es significativa, pues este grupo está conectado a sectores tradicionales del partido republicano que se opusieron a la candidatura de Trump durante las primarias y las presidenciales, y que se han cobrado su primera cabeza en la Alt Right.


Por otra parte, muchos en la Alt Right, desde la facción Radix y grupos neonazis llevaban tiempo pidiendo la cabeza de Milo. Spencer por considerar que con su estilo frivolizaba la causa de la Alt Right, Anglin por considerar que un gay medio judío no podía ser la principal cara mediática de la Alt Right. En todo caso este ajuste de cuentas dentro de la derecha se suma a la dimisión del antiguo consejero de seguridad nacional de Trump Michael Flynn, mostrando que las trayectorias de estos individuos son tan fulgurantes y breves como los destellos de una tormenta. El golpe más duro para Milo ha venido de todas formas desde su medio editorial, Breitbart News, del que ha tenido que dimitir como editor senior. Dudo que esto suponga el fin de su carrera, pues sigue amasando millones de seguidores en las redes con un discurso con mucha demanda y que mucha gente quiere oír. Probablemente le ocurra como a Jiménez Losantos cuando fue despedido de la COPE por sus demandas judiciales y excesos verbales; será un gran batacazo en su carrera, pero encontrará algún otro rincón oscuro desde el que extender su bilis. Este es en todo caso otra de las muestras de ese extraño sentido del humor que gasta la vida. Irónicamente, el rey de la ironía que denunciaba la censura social de la izquierda acabó cayendo por un ejercicio de censura y sectarismo orquestado por la derecha, hacia la que nunca tuvo una sola palabra crítica. Esto, querido Milo, es la pura definición de lo que es la ironía.


Dentro del grupo Breitbart, Steve Bannon es el referente más importante, porque sirve de nexo de unión entre estos y los Radix. Más abiertamente racista que la mayoría de los Breitbart, pero con la mentalidad comunicativa de su facción de origen. Se ha llegado a comparar a sí mismo con Lenin por el deseo compartido por ambos de acabar con el establishment y el Estado. Quienes deseen un buen resumen biográfico y político de Bannon deberían consultar este perfil de Álvaro Guzmán.


En el año 2012 se hizo con las riendas de Breitbart News, un periódico digital fundado por Andrew Breitbart dos años atrás, con el objetivo de promocionar el sionismo en los Estados Unidos y defender las posiciones más extremistas del Estado de Israel. Andrew Breitbart murió cinco años después de fundar su periódico y Bannon viró la línea editorial, desde el sionismo al supremacismo blanco y el discurso del choque de civilizaciones.


STEVE BANNON ES EL REFERENTE MÁS IMPORTANTE, PORQUE SIRVE DE NEXO DE UNIÓN ENTRE LOS BREITBART Y LOS RADIX


Su empeño editorial le llevó a convertir el periódico en uno de los más importantes centros de referencia de la América conservadora. Esta experiencia editorial, unida a su etapa como productor de cine, le han otorgado una experiencia y visión en la comunicación política que pocos consejeros en Washington demuestran poseer. La estrategia de Bannon es doble y se demuestra en el aluvión de órdenes ejecutivas de las primeras semanas de Trump, de las que Bannon es autor tanto en el texto como en la estrategia comunicativa. La filosofía que subyace a esta iniciativa legislativa extrema es la de llevar intencionalmente el aguante de la sociedad al límite, con el fin de testar cuál es el grado de apoyo de sus incondicionales y de sus críticos, así como para comprobar el grado de movilización de los opositores, el nivel de aquiescencia y apoyo de los admiradores y la tolerancia de los grupos neutrales y de las instituciones. De esta manera se dibuja un umbral de reforma política sobre el que Bannon y Trump pueden trabajar como un margen de acción política.


La estrategia, osada y exitosa, no ha sido gratuita para el gobierno, pues les ha valido la cabeza de Michael Flynn, el consejero de seguridad nacional, aunque en contrapartida ha revelado que los servicios de inteligencia se encuentran enfrentados a la actual administración y poco cooperativos a la hora de compartir su información, lo que les sitúa al borde de cometer sedición. Esto ha llevado a Trump a la inaudita decisión de conformar un equipo en la Casa Blanca que estudie la relación del ejecutivo con los servicios de inteligencia y su posible reforma. Todo esto hace prever que existe un campo abonado para un futuro conflicto del ejecutivo con los servicios de inteligencia y el Pentágono, que hacen sobrevolar con más fuerza la posibilidad de un impeachment contra Trump, si no acciones más agresivas por parte de estas instituciones contra la administración.


Lo que parece claro es que Bannon está amasando un poder que no veíamos en un consejero presidencial desde la época Bush. Lo que está llevando a una división en el ejecutivo entre la facción más ideológica de la Alt Right capitaneada por él, y los republicanos institucionales de Reince Priebus. Tras la dimisión de Flynn, Breitbart News pidió la cabeza de Priebus por haber detenido parte de las órdenes ejecutivas, lo que puede convertirse en la antesala de una crisis de gobierno en donde los moderados sean purgados y la Alt Right termine por tomar el poder. Más allá de que este escenario se materialice, el enfrentamiento ha servido para demostrar que Bannon sigue conservando el control de Breitbart News, plataforma que utiliza como medio informal para condicionar de manera decidida la dirección del gobierno, así como para generar relatos desde los que influir en la opinión pública y mantener el contacto entre el gobierno y sus bases más adeptas.


ALT RIGHT ESTÁ CONFORMANDO UN MOVIMIENTO DE EXTREMA DERECHA DE PROPORCIONES DESCONOCIDAS EN LOS ÚLTIMOS OCHENTA AÑOS


Con esto queda claro que aunque la Alt Right se encuentre formalmente dividida en su élite dirigente y de referencia, en la práctica todos estos grupos y personajes se complementan y están conformando un movimiento de extrema derecha de proporciones desconocidas en los últimos ochenta años. Un seguidor de la Alt Right medio tiende a informarse por Breitbart News y a través de los referentes más ligeros de la facción Breitbart. Los más ideologizados encuentran a su vez en los Radix un núcleo de pensamiento más duro y elaborado desde el que desplegar su racismo, y Bannon les unifica a todos como el hombre de Estado de la Alt Right.


Para todos ellos, Trump es un primer ariete en la toma de las instituciones, pero todos tienen claro que su porvenir se encuentra más allá de Trump y, tanto los intelectuales de Radix, como los showmans de Breitbart, y por supuesto Bannon desde la Casa Blanca trabajan para que Trump sea sólo la primera piedra de un proyecto que tiene por objetivo transformar la sociedad y no sólo tomar el poder.


La influencia de la Alt Right en Europa y la construcción de una extrema derecha global


El año 2017 puede convertirse en el comienzo de un nuevo proyecto global de la extrema derecha, o en el techo de cristal de sus aspiraciones. La Alt Right americana ha sido pionera en su asalto al poder gracias a su vinculación a Trump, pero en marzo de este año Wilders y el PVV tendrán su prueba de fuego en Holanda, la extrema derecha alemana de la AfD puede asentar posiciones, y lo más importante, en Francia, las elecciones presidenciales de abril y mayo pueden llevar al poder a Marine Le Pen, quien tiene por primera vez la posibilidad real de conquistar la presidencia francesa para FN.


Todos estos movimientos han generado ya contactos formales con la presidencia Trump e informales con la Alt Right. Las páginas Radix y Breitbart News son consultadas y leídas por la extrema derecha europea, que encuentra en ellas ideas novedosas para su discurso político. Los Radix, por otra parte, tienen una larga relación con los intelectuales europeos de la Nouvelle Droite, de Alain de Benoist, en cuyas ideas se basaron en buena parte para conformar su ideario. Muchos de los miembros de los Breitbart, como Milo o McInnes son de hecho europeos y han ayudado a tender puentes entre la Inglaterra pro-Brexit y la Alt Right.


Con estos elementos, podemos atisbar el posible nacimiento de una extrema derecha global. Cada grupo con sus particularismos, en su discurso de defensa de un Estado-nación fuerte, en contra de la globalización, del Islam, y la izquierda cultural; en definitiva, en su programa y empuje común por la construcción de Etno Estados vemos cómo se conforma con paso decidido una nueva extrema derecha que aunque antiglobalizadora, es producto y resultado de la globalización, y tiene un fuerte contenido de globalización. Porque trasciende las particularidades de los Estados para conformarse como un movimiento internacional. Son el viejo topo del que hablaba Marx, esa corriente revolucionaria que avanza inadvertida hasta que irrumpe en el panorama, sólo que este movimiento no es una revolución, sino el rostro de un monstruo que aún nos elude, un movimiento para el que el término fascista se nos queda pequeño y desactualizado.


A PESAR DE SU DISCURSO PROTECCIONISTA, LA ALT RIGHT NO HA OCUPADO EL ESPACIO DE UNA ALTERNATIVA ECONÓMICA Y DE GOBERNANZA ALTERNATIVA A LA DERECHA NEOLIBERAL


¿Conquistarán la Alt Right y sus homólogos europeos las corrientes políticas del año 2017; en el aniversario de la revolución rusa, de la publicación de El Capital, de Marx, y de la reforma protestante? ¿O por el contrario se desinflarán como tantas burbujas políticas que hemos visto desfilar en un tiempo de crisis en donde nada termina por asentarse? El tiempo contestará estas preguntas. El porvenir parece sonreír a la Alt Right, pero no por ello la izquierda ha perdido la última palabra. El carácter profundamente identitario del movimiento ofrece a la Alt Right la clave para crecer y extenderse pero les resta a la hora de conformarse como alternativa de gobierno al neoliberalismo.


A pesar de su discurso proteccionista, la Alt Right no ha ocupado el espacio de una alternativa económica y de gobernanza alternativa a la derecha neoliberal. Este espacio sigue vacío y puede ser aprovechado por la izquierda para imponerse en el medio plazo tanto al neoliberalismo en decadencia como a la Alt Right en ascenso. La izquierda debe demostrar valor en su reformulación y abandonar su identitarianismo para volcarse en la tarea de pensar una alternativa económica y en las lógicas de gobierno. En resumen, debe retomar la idea de enarbolar un programa de transición desde el capitalismo neoliberal a un horizonte de emancipación para el cual aún necesitamos un nombre. Esta es la oportunidad que se abre para la izquierda gracias a la renuncia de la Alt Right de conformarse como una alternativa real al sistema económico en colapso de la economía global. Todos estamos llamados a afrontar este desafío. De lo contrario, allanaremos el camino para la Alt Right.


Marcos Reguera es investigador de la Universidad del País Vasco.

AUTOR

Marcos Reguera

miércoles, 22 de febrero de 2017

Una entrevista con Warren Farrell

Por J. Steven Svoboda
Warren Farrell es prácticamente una institución en el movimiento de hombres. Warren comenzó su carrera como un ardiente feminista, escribiendo un libro, El hombre liberado (1974), que en su mayoría se concentró en cómo los hombres pueden apoyar al movimiento de mujeres. Él es el único hombre que ha sido elegido tres veces en el consejo de la Organización Nacional para las Mujeres [NOW, por sus siglas en inglés] en la ciudad de Nueva York.
Warren posteriormente transformó su punto de vista y escribió dos libros más, Por qué los hombres son como son (1986) y el más radical El mito del poder masculino (1993), habiendo sido ambos de gran valor para los hombres y el movimiento de los hombres. El New York Post denominó a Por qué los hombres son como son “el libro más importante que se ha escrito sobre el amor, el sexo y la intimidad”. Warren ha sido miembro de los consejos directivos de la Organización Nacional para el Cambio de los hombres pro-feministas (ahora la Organización Nacional de Hombres contra el Sexismo (NOMAS)) y el Congreso Nacional de Padres e Hijos. Warren está terminando su cuarto libro, Los siete mitos más grandes sobre los hombres, programado para su publicación en 1997. Sigue un exigente calendario de talleres y charlas para dar a conocer sus libros.
El entrevistador, J. Steven Svoboda, es un abogado de 36 años de edad que ha reorganizado su vida laboral para que le permita dedicar la mayor parte de su tiempo a trabajar por los hombres. Está escribiendo un libro, así como artículos de periódicos y cartas sobre asuntos de los hombres, la escritura y la realización de obras de teatro en solitario sobre asuntos de los hombres, haciendo trabajo legal y de derechos humanos en favor de los hombres, y a ayudar a organizar el trabajo del nuevo capítulo de la Coalición Nacional de Hombres Libres del Norte de California.
Steven habló con Warren en la casa de Warren, cerca de San Diego, el 22 de septiembre de 1996. Warren es un anfitrión y un entrevistado humilde y amable. Él ha hecho su camino con un tremendo costo emocional y financiero para sí mismo, como menciona en la entrevista, y sin embargo nunca cae en la autocompasión. Él es un hombre que es fácil de admirar y tener simpatía.
Steven: ¿Cómo desarrollaste este interés apasionado en las cuestiones de los hombres?
Warren: Es una derivación de mi experiencia en los años cincuenta, crecí durante la época de McCarthy, en ese entonces escuchaba una gran cantidad de supuestos en los que América era maravillosa, y el comunismo terrible. No era capaz de entender que en un grupo estuviesen todos los ángeles y en el otro grupo, todos los demonios. Me quedé de alguna forma sorprendido de que cuando denuncié eso, todos asumieran, de inmediato, que era un demonio.
Y luego, en 1956 o 1957, cuando me fui con mi familia a Europa, inmediatamente allá la gente me dijo que mi opinión sobre esta cuestión era 100% correcta. Yo tenía 14 o 15 años entonces. Así que me sentí respaldado al respecto. Registré mentalmente que mis “locas” ideas no eran locuras. A lo largo de mi vida siempre me he sorprendido de que la gente no sabe escuchar a otras personas, que no puede escuchar su mejor intención, que parece tener una enorme necesidad de demonizar.
Así, cuando el movimiento de mujeres surgió en los años sesenta, me sorprendió una vez más que todo el mundo las convertía en quemadoras de sostenes, y no eran capaces de entender las cosas buenas que estaban diciendo estas muejres. Y muy pronto, decidí que estaba tan interesado en eso que cambié el tema de mi tesis doctoral y la escribí sobre el potencial político del movimiento de mujeres, por su capacidad para efectuar un cambio en las actitudes y comportamientos hacia las mujeres. Cuando empecé a hacer eso, también entendí que escribir una tesis es un poco como masturbarte, lo que escribes no se le comunica a nadie. Así que decidí escribir un libro. La oportunidad surgió cuando escribí un artículo para la convención de la American Political Science Association que fue descubierto por el New York Times. Me pidieron que lo tradujese de lenguaje académico (la jerga intelectual) a inglés. Casi al mismo tiempo, fui elegido por la Junta de Directores de la Organización Nacional de la Mujer en Nueva York. Empecé a ser reconocido en los años setenta, soy el único hombre en los Estados Unidos que ha sido elegido tres veces en la junta de NOW en Nueva York.
Todo iba bien hasta que a mediados de los años setenta, NOW se expresó en contra de la custodia compartida. Yo no podía creer que quienes se consideraban pioneros en la lucha por la igualdad dijeran que las mujeres deben tener el poder de decisión en cuanto a tener o no hijos– que los niños no tuvieran los mismos derechos de tener un padre que una madre.
Steven: Como un ex-ardiente feminista, ¿cuál es tu visión actual del feminismo?
Warren: Defiendo al 100% de las posiciones del feminismo que empoderan a las mujeres y me opongo al 100% de las posiciones que hacen de la victimización un arte. Cuando veo estadísticas en las que los hombres ganan un dólar por cada 59 centavos que ganan las mujeres –o 76 centavos– estadísticas que son totalmente falsas y extremadamente engañosas, o estadísticas que dicen que los hombres golpean más las mujeres que las mujeres a los hombres, entonces les explico a las feministas por qué no dicen la verdad, pero ellas ni siquiera me quieren escuchar, bueno, me recuerda a lo que Mark Twain solía decir: “La miseria ama la compañía, pero odia la competencia”. Esta frase define al movimiento feminista. Les encanta la compañía de personas que se identifican con sus víctimas, pero se olvidan de mencionar, por ejemplo, las quince principales causas de muerte de los hombres, o que combatir el cáncer de próstata es un proyecto financiado con siete veces menos dinero que combatir el cáncer de mama, para el mismo nivel de muertes, simplemente pierden los estribos.
Steven: ¿Hay situaciones en las que es difícil entender si la posición feminista apoya la igualdad o simplemente apoya las reivindicaciones de las mujeres?
Warren: No muy a menudo. Casi siempre logro descifrarlo con una prueba simple, invertir los papeles. El truco que se tiene que hacer es intercambiar macho/hembra y que encajen lo suficientemente bien para poder hacer una verdadera inversión de roles. Por ejemplo, el equivalente de que una mujer es tratada como un objeto sexual es un hombre tratado como un objeto de éxito. Así, un hombre no puede decir: “Si una mujer en el trabajo me toca el culo yo diría ‘gracias’, ¿por qué dice ella que te demandará?”. El equivalente es una mujer que toma dinero de un hombre, ya que va a cenar esperando que él pague.
Steven: Se ha dicho que el movimiento de los hombres es la única revolución en la historia hecha por una clase supuestamente privilegiada. ¿Cómo podemos luchar contra esta percepción?
Warren: En cierto modo, el libro ‘El mito del poder masculino’ son 500 páginas para desacreditar el mito de los hombres como una clase privilegiada. Una de las secciones, por ejemplo, considera a los hombres como “nigger”: enumerando todas las situaciones en las que los hombres son tratados como ciudadanos de segunda. Así, por ejemplo, los ejércitos los suelen constituir los más desfavorecidos. Imagina decirle a las mujeres, que debido a que 1.2 millones de hombres estadounidenses murieron en la guerra, vamos a crear un plan de acción afirmativa hasta que mueran en la guerra 1.2 millones de mujeres antes de pedir a otros hombres inscribirse en el ejército. Y que todos los que hasta entonces se inscriban en el ejército sean mujeres. Tendremos a mujeres que mueren en la guerra mientras que los hombres se quedan en casa y cuidan de los niños. La mayoría de las mujeres no dirían: “Oh, esto es maravilloso, tengo el privilegio femenino”. El problema de los hombres es que hemos aprendido a llamar ‘poder’ a lo que cualquier otro grupo llamaría impotencia, como recibir medallas por morir o ganar dinero que alguien gasta mientras morimos antes que cualquier otro grupo.
¿Qué pasa si enviamos a las niñas a los nueve años a jugar en el campo de fútbol americano y les decimos que van a tomar este pequeño trozo de piel de cerdo y se van a hacer contusiones, lesiones de médula, roturas de nariz, lesiones de rótula, que tendrán secuelas toda su vida, y que si corren con la piel de cerdo cien metros por el campo, los chicos las querrán más?
Steven: ¿Qué tal crear una acción afirmativa [affirmative action] que apoye el que haya más maestros [hombres] en las escuelas primarias, por ejemplo, para que los niños obtengan los modelos de comportamiento positivo que no necesariamente están recibiendo? Es algo que tendría sentido, ¿no crees?
Warren: Es una idea que tiene un perfecto sentido. Y no es sólo eso, es algo que deja perfectamente claro la manera sesgada de nuestro concepto de una acción afirmativa. No es una acción afirmativa cuando se trata de ayudar a las personas nivelar el campo de juego; lo es cuando se trata de proteger a la mujer y a ciertas minorías, pero cuando se trata de proteger las zonas en las que los hombres son la minoría. Uno puede pensar que, dado que el 85% de los niños que se crían en hogares unifamiliares son educacdos por mujeres, cerca del 85% de los maestros de escuela primaria deberían ser hombres, para equilibrar la feminización que los niños y niñas reciben. Estamos en un periodo muy peligroso. En EUA y en la mayoría de los países industrializados, los hombres son considerados por las feministas igual que los judíos eran considerados en un principio por los nazis. La comparación es abrumadoramente espantosa.
Steven: Usted ha mencionado a este respecto que tanto hombres como judíos fueron acusados de tener todo el poder y ser los creadores de todos los males, y que por ello se permitía tratarlos mal. ¿Cómo podemos hablar de analogías como éstas sin perder totalmente a la gente?
Warren: Tenemos que llegar al extremo de la muerte, porque estás hablando de personas aniquiladas porque eran judíos, y yo estoy hablando de un millón de hombres que fueron a la muerte porque eran varones, eso es el servicio obligatorio en el ejército, es importante para las personas saber que estamos hablando de formas de matar a un grupo de personas porque pertenecen a ese grupo, que la muerte de un judío no es más valiosa o menos valiosa que la muerte de un varón. Yo soy judío.
Steven: ¿Qué pasa con los deportes? ¿Crees que hay una justificación para tener separación por género en los deportes?
Warren: En el deporte profesional, se puede argumentar que hombres y mujeres estén separados, pero no puede argumentar que hombres y mujeres se separen y se les pague por igual. Nadie dice, “Ha habido muy pocos judíos en la NBA, así que vamos a crear una NBA sólo para los varones judíos, y que se les pague por igual, de lo contrario se muestra la discriminación contra los judíos”. Nadie diría eso de los blancos en la NBA. Porque los blancos y los judíos son suficientemente justos para decir: “Espera un minuto. Lo que cuenta es la calidad”. Las feministas han confundido la oportunidad con el resultado.
Cien veces más importante que lo que ocurre a nivel profesional es lo que sucede en nuestro sistema escolar con los deportes. No creo que nada que sea más discriminatorio contra las mujeres de hoy que el hecho de que en ninguna parte del mundo exista un modelo de rol femenino en los deportes de equipo. A las niñas se les priva de los modelos de equipo deportivo. No están siendo privadas de los modelos de deporte individual. Pero el valor de los deportes de equipo es muy diferente y casi todo el mundo lo sabe. Las feministas dicen a menudo: “los hombres están tan preocupados por la competencia, mirad su preocupación por los deportes competitivos”. Es totalmente incorrecto. En los deportes de equipo los hombres se centran en el equilibrio entre el logro individual y el rendimiento del equipo haciendo énfasis en el rendimiento del equipo. No se puede hacer nada en un deporte de equipo que ponga al individuo antes que el equipo, y si lo haces, el equipo te condena al ostracismo.
El segundo objetivo de los deportes de equipo que casi siempre se olvida es la capacidad de separar el tema de la amistad. Me deslizo hasta la segunda base, tú me marcas. Yo digo que estoy seguro, tú me dices que estoy fuera. Digo que tú estás ciego, tú me dices que estoy ciego. Más tarde te diré, “¿Steven, quiere salir a tomar algo?” Y al día siguiente, te estaré lanzando la bola, estaremos cooperando, y juntos estaremos compitiendo con alguien. No nos quedará rencor, sólo dependerá del equipo en el que estemos. Si dos abogados discuten y se insultan en un tribunal y salen y juegan al golf o tenis juntos, las mujeres lo ven y piensan “¿Cómo? Tú estabas atacando únicamente sus pruebas. Él es la defensa de un criminal. Tú eres el ángel “. Y nosotros entendemos que no existen ni ángeles ni delincuentes. Hay líneas de color gris en todo.
Los hombres son, a menudo, mucho menos vengativos que las mujeres, porque son rechazados constantemente todos los días. Aprender a manejar el rechazo es parte de la vida de cada hombre mil veces al año y comienza a aprender la regla básica, que es que si usted se destaca será un rey de los jonrones, pero también será un rey de ponches. Babe Ruth fue las dos cosas a la vez y la mayoría de los hombres con éxito lo son.
Steven: Es una analogía muy interesante la que dibuja entre los hombres cuando son rechazados y los hombres que practican deportes de equipo y adquieren la idea de que pueden competir con alguien y luego ir a tomar una copa con él. ¿Dónde ve usted esa diferencia en la sociedad?
Warren: Creo que ocurre igual que en los deportes de equipo en lo que se refiere a asumir riesgos y rechazo. La buena noticia para los hombres es que aprendemos a manejar el rechazo mucho mejor que las mujeres. La mala noticia es que pagamos un precio por ello, que es el ocultamiento de nuestra sensibilidad y de nuestros sentimientos. Tenemos una costra sobre nuestras áreas rechazadas y pensamos que tenemos que tener éxito, porque sabemos que el éxito es la mejor medicina preventiva contra el cáncer del rechazo femenino, contra el cáncer de nuestra desaprobación como padres, e incluso contra el cáncer de nuestros hijos que piensan que eres maravilloso.
Steven: Lamentablemente, no contra el cáncer que nos mata antes.
Warren: Muy a menudo, no.
Steven: ¿Cree que podría haber diferencias en nuestros roles de evolución en comparación con las mujeres, que podrían haber hecho una diferencia en nuestra actitud hacia el deporte competitivo, o crees que tiene más que ver con la socialización?
Warren: No, claramente tiene que ver con nuestras funciones en la evolución. De hecho, la socialización nos da las herramientas para completar nuestras funciones evolutivas. Estos son nuestros bloques de construcción. La razón para que tú practicaras actividades como las corridas de toros y por la que existían los gladiadores es que se decía a los hombres que serían alabados si aprendían a poner en riesgo su vida y, aun así, actuar. Y aquellos que tenían éxito eran los mejores protectores, así que lo que se tenía que conseguir era que los hombres lo llamasen ‘tener poder’ aunque sufrieran una conmoción cerebral o una lesión en la médula espinal. Así se socializarían para ser desechables. Y la razón de que el subtítulo de ‘El mito del poder masculino’ sea ‘Por qué los hombres son el sexo desechable’ es porque todo en ese libro es una refutación a la creencia de que los hombres tienen el privilegio. En lugar de privilegio es una recompensa por el sacrificio, una recompensa por ser desechable. Si estaban dispuestos a sacrificarse, eran unos héroes. La palabra griega para el héroe era “Serow”, de donde obtenemos nuestra palabra siervo, esclavo y protector. Todo etimológicamente viene de la palabra héroe. Esto resume en una palabra toda la historia de la masculinidad.
Steven: Si bien se ha dicho que los hombres oprimen a las mujeres pero los hombres son oprimidos por la sociedad, yo personalmente estoy convencido de que no hay ninguna diferencia. ¿Qué te parece?
Warren: Los hombres no oprimen a las mujeres más que las mujeres oprimen a los hombres. El concepto de hombre dominante y mujer oprimida es ridículo. Es un invento del movimiento feminista. Lo cierto es que ambos sexos tienen funciones que pueden ser considerados legítimamente opresivas, pero esos papeles no son los papeles diseñados por hombres o mujeres, fueron diseñados por necesidad biológica y de supervivencia. La supervivencia fue el opresor. Y para sobrevivir, no enseñaron a la gente a centrarse en los derechos, se les enseñó a centrarse en las responsabilidades, a centrarse en las obligaciones, por eso nuestros abuelos al escuchar este debate se disgustarían con nosotros. Tenemos una nación de víctimas en lugar de una nación de empresarios, porque estamos centrados en competir para ser una mejor víctima.
La biología de la mujer en un mundo centrado en la supervivencia fue la crianza de los hijos y eso dejó la función social de los hombres para conseguir el dinero para apoyar la función biológica de la mujer. Y no ha sido hasta que las sociedades industrializadas han tenido suficientes ingresos para ayudar al paso de la sociedad de lo que yo llamo la etapa 1, que está centrada en la supervivencia, a la Etapa 2, que se centra en el equilibrio entre la supervivencia y la auto-realización, cuando se pudo producir personas capaces de centrarse en los derechos y oportunidades que tenían.
Pero los hombres no lo tenían todo planeado, ni tienen un sistema de normas destinadas a oprimir a las mujeres. Se podría argumentar que las mujeres enseñaron a los hombres a desempeñar el papel de chófer en la vida, que las mujeres se sentaron en el asiento trasero como madres y nos dijeron que nos colocáramos en el asiento delantero con uniformes para conducir, y descubrimos la mejor manera de llegar al destino sin preguntar direcciones y que la mujer sólo nos despedía si no lo hacíamos bien, y nos mantenía en el empleo si lo hacíamos bien. Se podría argumentar que las mujeres hicieron a los hombres adictos a su sexualidad, y que entonces retiraron el sexo hasta que les proporcionásemos una fuente de ingresos. Se podría argumentar que las mujeres encontraron una forma de lavado de cerebro a los muchachos para ganar dinero, que las mujeres gastan para tener mejores casas mientras nosotros vivimos en las minas y las obras de construcción y nos suicidamos. Podrías decir eso, pero sería una masculinización incorrecta basada en la demonización de la función de la mujer. La verdad es que ninguno de los sexos tenía el poder. Ambos sexos tenían papeles. En lugar de criar a los niños, el papel de los hombres era ganar dinero. Cuando tienes un papel, tienes una obligación, no tienes ‘poder’. El poder es la capacidad de controlar tu propia vida.
Steven: Entonces, ¿cómo se puede llevar a cabo un diálogo sobre los derechos de los hombres en una sociedad que está tan centrada en la victimización?
Warren: En primer lugar debemos centrarnos en la igualdad y decir que tenemos una 14ª Enmienda, que dice que es una violación de la Constitución proteger a un grupo –un sexo, una raza– más que a otro. Se comienza con algo tan simple como por qué registramos en el ejército a chicos de dieciocho años de edad. Puedes hacer preguntas como esas. Luego se analizan algunas de las cuestiones esenciales como, ¿por qué ocurre que los jueces conceden la custodia el 90-95% de las veces a la mujer. Es esto igualdad de protección para los hombres que la quieren? Después haces preguntas como, ¿por qué si se supone que nuestros impuestos están siendo gastados en salud para mujeres y hombres de forma igualitaria es que en 1920 los hombres morían un año antes que las mujeres y ahora nos estamos muriendo siete años antes? ¿No deberíamos poner dinero en la salud de hombres y mujeres con el fin de que los hombres y las mujeres murieran casi por igual?
Comenzamos diciendo que el sistema escolar se ha centrado en ayudar a las niñas en matemáticas, ya que sus resultados eran peores en matemáticas que antes. Ahora lo están haciendo casi tan bien en matemáticas como los niños. Eso es fantástico. Ahora, ¿por qué no estamos haciendo lo mismo para los niños con la lectura, con la tasa de deserción escolar, con el trastorno de déficit de atención, con el uso de drogas como el Ritalin? ¿Por qué tenemos un sistema escolar centrado en la mujer y dirigido por mujeres en el nivel particular de escuela primaria?
¿Por qué es que tenemos píldoras anticonceptivas para las mujeres y no para los hombres? ¿Puedes imaginar lo que las feministas estarían haciendo si tuviéramos una píldora anticonceptiva para el varón, y no para la mujer? Y si los hombres les dijesen: “No hay ninguna diferencia. Si te digo que estoy tomando la píldora, es que estoy tomando la píldora, y puedes confiar en mí”. Ellas le responderían: “Debes estar bromeando”. Sin embargo, se espera que los hombres, cuando una mujer dice “confía en mí”, confíen en ella a pesar de que se puede decir que se está tomando la píldora y no estar haciéndolo; y cuando ella descubre que está embarazada, ella puede decírnoslo o no; puede abortar o no; ella puede criar al niño sola durante 18 años a menudo en muchos Estados, y decírnoslo retroactivamente de modo que seamos retroactivamente responsables de la manutención del niño.
Así que hemos pasado de una época en la que la biología de la mujer fue el destino de las mujeres a una época en la que la biología de los hombres es el destino de los hombres.
Steven: Algunos de los modos en que hablas de estos temas suenan de mucho sentido común. ¿Tenemos algún punto ciego en relación con las cuestiones de género? Y si es así, ¿por qué sería?
Warren: El punto ciego es nuestra biología, que nos enseñó a proteger a las mujeres y a sacrificarnos a nosotros mismos si tenemos que hacerlo. Hombres y mujeres hemos sido entrenados biológica y socialmente para considerar la vida de la mujer como más sagrada. La razón de esto es que las mujeres eran las portadoras de los niños y que siempre se podría perder un hombre, en tanto hubiera unos pocos hombres que podían fecundar a muchas mujeres, pero sólo se podrían producir muchos niños en tanto las mujeres fueran protectoras de sus hijos, y los hombres jugaran su papel de competir unos contra otros para ser el gran protector. Hemos tenido que entrenarnos para ser desechables y las mujeres, generación tras generación, han elegido a los hombres que eran el oficial y el caballero, no el objetor de conciencia. El objetor de conciencia es la persona que se valora a sí misma demasiado como para ser capaz de morir en la guerra. Cuarenta estudios que se han hecho demuestran que las mujeres golpean a los hombres y los hombres a las mujeres por igual. Nadie está dispuesto a mirarlos, y mucho menos a creerlos, incluso si la mitad de los estudios fueron realizados por mujeres y la mayoría de ellas eran feministas. Aun así no importa lo que digas, es muy difícil penetrar esa mentalidad.
Steve: Últimamente le he escuchando hablar de derechos idénticos a diferencia de la igualdad de derechos, la idea de la igualdad de derechos, como acabas de mencionar, se transformó en la desigualdad de derechos con la idea de poner remedio a las desigualdades del pasado. ¿Qué opinas de esta distinción?
Warren: La forma de probar si se está siendo justo es hacerse preguntas como: “¿Si tenemos acción afirmativa para ayudar a las mujeres en las áreas en las que en el pasado han sido objeto de discriminación, tenemos acción afirmativa para ayudar a los hombres en las áreas en las que no han tenido la misma oportunidad?” ¿Vamos a conceder becas para que los niños sean maestros de escuela primaria? Lo mismo con los auxiliares de vuelo. Lo mismo con los meseros.
Lo mismo con las prostitutas. ¿Por qué no estamos dando a los hombres la oportunidad de ser prostitutas y que ganen la misma cantidad de dinero que las mujeres? Estoy siendo un poco irónico en el tema de las prostitutas, pero no completamente, porque está incluido en otras cuestiones más profundas. En el nivel de maestro de escuela primaria, es absolutamente crucial. ¿Estamos dando a los padres una formación especial para ser padres, más allá de los permisos de paternidad, que son iguales a las permisos de maternidad? Pero, ¿por qué no les damos a los hombres el doble de dinero para los permisos de paternidad? ¿Hacemos un programa de pareja para los hombres donde una empresa aporte una cierta cantidad y el gobierno aporte una cantidad igual para que los hombres tomen cursos sobre las relaciones y la familia, que serían deducibles de impuestos? Y podría seguir y seguir.
Nadie realmente cree en la igualdad de todos modos. Por ejemplo, si realmente se creyera en la igualdad habría que pagar de dos a tres veces más por cada casa. Porque si realmente creyéramos en la igualdad de resultados podríamos decir que el cincuenta por ciento de las personas que construyan nuestras casas tendrían que ser mujeres. ¿Sabes el coste razonable que supondría conseguir que una mujer sacrificase su vida en la misma medida en que los trabajadores de la construcción lo hacen? Todos los días mueren trabajadores de la construcción en los Estados Unidos. Se necesitarían normas de seguridad mucho más estrictas. Las vigas serían prácticamente de vidrio para que las mujeres no se hicieran daño. Habría que pagar mucho más a las mujeres durante el resto de su vida, por lo que los costes se dispararían. Y probablemente pagaríamos por una vivienda casi el doble de lo que pagamos ahora, sobre todo en la construcción de rascacielos.
Steven: ¿Podemos difundir las cuestiones de los de los hombres igual que las cuestiones de las mujeres?
Warren: Las cuestiones de las mujeres son en algún grado cuestiones de los hombres, y las cuestiones de los hombres son cuestiones de las mujeres en algún grado, porque cuando uno u otro sexo gana unilateralmente, ambos sexos pierden. Cuando ves mujeres maltratadas y no ves hombres maltratados, llegas a la conclusión de que únicamente las mujeres son maltratadas por los hombres, como resultado del privilegio y el poder masculinos. Y entonces no ves que la persona que comete el maltrato está expresando una experiencia momentánea de poder para compensar la falta de poder que está experimentando. Es por eso por lo que las personas pobres golpean más que las personas educadas.
Una vez tuve una relación con una terapeuta mujer que me dijo: “Yo sé que no eres un tipo violento, pero cada vez que comienzo una relación con un hombre dejo claro desde el principio que no importa el tiempo que hallamos estado juntos, si alguna vez me golpea, voy a dejar la relación”. Y yo dije: “Eso es muy triste para mí. Es improbable que alguna vez te golpease. Pero me entristece sin fin que podamos construir un matrimonio de treinta años con mucho amor y niños, etc, y que si algo ocurriera un día y yo te golpease, tú me dejaras sin tener en cuenta todo lo que hemos construido juntos”. Y ella dijo: “Bueno, ¿por qué te molesta? Ya lo sabes. Así no lo harás”. Y le dije: “Porque yo podría conseguir que me pegases en la próximas 48 horas, a pesar de que sabes de antemano que lo haré, y puedo hacerlo sin tocarte”. Y ella dijo: “Eso no es verdad”. Y le dije: “Un dólar”. Y ella dijo: “OK”.
Así que tuvimos un dólar apostado sobre si yo podría conseguir que ella me pegase en 48 horas. Durante las primeras 24 horas lo intenté una vez y ella se dio cuenta. Ya en la 46ª hora me puse irrazonable con ella verbalmente, lo que significa que ella diría algo y yo me pondría a distorsionar lo que ella dijera, entonces ella trataría de aclararlo y yo la alteraría de nuevo y después la atacaría con base en la distorsión. Yo sabía qué botones apretar en ese momento de nuestra relación y lo hice tan bien que se volvió y me dio una bofetada. Le dije: “Un dólar, por favor”. Y ella dijo: “¡Oh, eres un bastardo”, y casi me golpea de nuevo. Fue muy divertido. Ella me ha dicho unas cuantas veces que es una de las mejores cosas que he hecho por ella. Realmente le ayudó en la terapia a trabajar con más eficacia ante la aparición de la impotencia que el maltrato verbal puede crear, lo que hace del maltrato físico un resultado mucho más probable.
Steven: Hablemos de tus libros. Tu primer libro fue profeminista, pero no habla de las cuestiones de los hombres como tal. El mito del poder masculino es, probablemente, más radical que Por qué los hombres son como son. ¿Su próximo libro continuará con esta progresión de hablar en nombre de los hombres?
Warren: Seguirá de ese modo, sí, y abordará las siete cuestiones que son peor malinterpretadas, las más aceptadas, las que están causando el mayor daño, como la creencia de que los hombres ganan más dinero que las mujeres por el mismo trabajo, la creencia de que los hombres golpean más a las mujeres que las mujeres a los hombres y, básicamente, dejará al lector que los lee sin poder argumentar en contra de los hechos.
Steven: Muchos hombres en el movimiento de hombres sienten que hay motivos para el optimismo, que el cambio real está por venir. Cada vez más, hombres y mujeres parecen estar alejándose de los mayores excesos del feminismo de los 70 y 80. Sin embargo, el ritmo del cambio puede parecer muy lento a veces. ¿En cuánto tiempo crees que podremos avanzar hacia la verdadera igualdad?
Warren: Un tiempo muy largo, porque si me estuvieras preguntando si podemos esperar que los hombres cambien tan rápidamente y avancen tanto en los próximos veinticinco años como las mujeres lo ha hecho en los últimos veinticinco años, la respuesta es que no. Y la razón es que para las mujeres denunciar no es un cambio evolutivo. Para los hombres denunciar es un cambio evolutivo. Que las mujeres pidan a los hombres que las protejan y, por tanto, usen al gobierno como un marido sustituto cuando no reciben la protección de los hombres, es evolutivamente muy natural. Que los hombres digan “necesito protección, ayudadme” no es natural.
Steven: ¿Hubo alguna diferencia en la reacción feminista a Por qué los hombres son como con respecto a El mito del poder masculino?
Warren: SÍ. El mito del poder masculino trata mucho más las cuestiones políticas, las cuestiones jurídicas, el acoso sexual, la violación en las citas, las mujeres que matan, y esas cuestiones están mucho más interconectadas con los programas del feminismo. Por qué los hombres son como son fue ignorado por las feministas. Con El mito del poder masculino las feministas se me opusieron activamente.
Steven: ¿Podrías contarme un poco sobre eso?
Warren: Con El mito del poder masculino, NOW [National Organization for Women] y hombres feministas como Michael Kimmel, llamaron a programas de televisión en los Estados Unidos y Canadá, y por lo que sé, por información que me filtraron los productores, dijeron cosas como éstas: “Warren Farrell recomienda la violación y el incesto y mandará al feminismo veinte años atrás, y si producen un programa con él, no esperen que les recomendemos libros de feministas en el futuro”.
Hice dos artículos que fueron aceptados en Modern Maturity, una de las revistas de mayor tirada en los EE.UU. Después de que fueran aceptados, editados y pagados, una investigadora feminista se opuso a ellos y Modern Maturity suprimió ambos artículos. En lugares como el New York Times en el que yo había publicado todo lo que había escrito cuando era feminista, desde que he cuestionado al feminismo nada de lo que he escrito ha sido publicado. Cuando estaba haciendo el show de Donahue como feminista, salí al aire en siete ocasiones. Una vez que cuestioné el feminismo, nunca más fui invitado.
Steven: ¿Qué pruebas tienes de que supuestamente estabas promoviendo el incesto o la violación? ¿Existe alguna evidencia de eso?
Warren: Ninguna en absoluto, excepto que he mencionado las dos palabras. Lo del incesto fue algo muy ridículo, porque precisamente yo hacía una analogía en la que consideraba el sexo en el lugar de trabajo incestuoso. Yo decía que cuando los colegas de la misma empresa tienen relaciones sexuales es como cuando la gente de la misma familia tiene relaciones sexuales. Tomaron mis palabras y dijeron que estaba recomendando el incesto. Realmente me sorprendió que los productores no leyesen por sí mismos lo que decía. Sobre la violación, estaba mostrando por qué son exageradas las estadísticas de violación, y diciendo que la violación en las citas es algo mucho más complejo que la manera en que las feministas lo habían retratado, como una opresión de los hombres a las mujeres.
Steven: Parece que los parámetros de debate intelectual colegial normal están totalmente proscritos con ciertas ideas feministas..
Warren: Sí, absolutamente.
Steven: A menudo pienso que el movimiento de hombres debería tener derecho a la misma clase de latitud que muchos de nosotros le hemos dado al movimiento de mujeres. En otras palabras, debemos tener el derecho a que nuestra Mary Daly y Andrea Dworkin se vayan por la borda, y a crear un espacio para los Gloria Steinem y Betty Friedan. Si tuvieras que colocarte en algún lugar del espectro como escritor y activista de los hombres, ¿dónde lo harías?
Warren: Quisiera agregar un par de cosas a esa descripción de las feministas. Gloria Steinem está hoy en día en el lado de Andrea Dworkin, Catherine MacKinnon y Mary Daly. Se identifica mucho más con eso que con la ideología de Betty Friedan. Gloria Steinem es muy anti-hombres en su vocabulario, incluso a pesar de que es un ser humano maravilloso. Lo contrario es el caso de Betty Friedan, que es un ser humano terrible pero es una persona muy reflexiva que entiende que los hombres tienen problemas de transición también. La otra persona en ese campo radical que a menudo se omite es Valerie Solanas, que escribió el libro Sociedad para la castración de los hombres: Manifiesto SCUM. Y su importancia es mucha en el sentido de que ella es la persona que le disparó Andy Warhol y es la persona de la que están escribiendo biografías, y que se celebra. Para la biografía de la película de Andy Warhol, ella fue entrevistada como uno de los expertos en Andy Warhol, después de haberle disparado y terminado con su vida útil. Así que esta es la celebración de una asesina de hombres. No sólo fue Andy Warhol, trató de matar a un par de hombres más.
¿Dónde me pongo en esta escala? Espero que yo sea un pensador más original de lo que Betty Friedan ha llegado a ser, pero como mínimo me veo más como alguien que pone ideas que aún no están listas para ser escuchadas, ideas que la gente no está segura de si son revolucionarias o simplemente de sentido común. Lo triste es que son ambas cosas, revolucionarias y de sentido común. Lo que hago al escribir es tratar de decir cosas que son muy radicales, tan radicales como puedan ser adecuadamente respaldadas. Lo que intento hacer en mi escritura es decir exactamente lo que hay que decir, sin tabúes, excepto con algunos tabúes en el ámbito de la sexualidad, que supera lo que la mayoría puede manejar, y decirlo sin embargo con amor, compasión y con la consideración de las mujeres, que es igual a mi consideración de los hombres. Espero que mi personalidad sea más como la de Gloria y mi pensamiento sea más como el de Betty.
Steven: Me parece que cuando hablo de los problemas de los hombres, aparte de la compañía de las mujeres, entienden a menudo de lo que estoy hablando. ¿En qué medida crees que los hombres que no temen la reacción de las mujeres pueden comprender y reconocer nuestra opresión, nuestros problemas?
Warren: En la medida en que exista un hombre que no tenga miedo a la reacción de una mujer, puede comprender nuestros problemas muy bien. Pero encontrar a un hombre que no tema la reacción de una mujer es como encontrar una aguja en un pajar. Los únicos hombres que no temen las reacciones de las mujeres son hombres que no han nacido o que están muertos. (Risas)
A menudo, el varón heterosexual está muy, muy desconectado de sus propias habilidades para conseguir el apoyo de otros hombres, y por tanto muy a menudo apuesta todas sus emociones a las mujeres. El resultado de eso es que para que él se calle todo lo que se tienes que hacer es empezar a apartarse de él.
Steven: Suena como si creyeses que hay una lucha entre la homofobia y el sexismo anti-masculino.
Warren: Los hombres homosexuales tienen diferentes razones de no enfrentarse a estas cuestiones, la principal de las cuales es que la atmósfera política de la comunidad gay es de izquierda, y se ha comprado la idea de que los hombres son los opresores y las mujeres son las oprimidas. Los hombres homosexuales se han identificado con el modelo de opresores y oprimidos, como dos grupos opuestos. Y como las leyes son vistas como algo escrito, en su mayoría, por varones heterosexuales, ven al varón heterosexual como el opresor. Además, el varón homosexual no ha tenido la experiencia vital de que una mujer puede conseguir cualquier cosa que ella quiera de un hombre si es atractiva y sonríe y coquetea apropiadamente.
Steven: ¿Existe alguna conexión que puedas ver entre nuestro, a mi juicio, mayor miedo a la homosexualidad masculina que a la femenina y el sexismo anti-masculino?
Warren: Nuestra principal razón para temer que los hombres tengan sexo con hombres es que realmente se tuvo que construir un rol social más férreo para mantener a los hombres en su lugar que para mantener a las mujeres en su lugar. La función biológica de la mujer de tener hijos era natural. Pero el hecho de que un acto de sexo heterosexual podría tener como consecuencia dieciocho años de responsabilidad, mientras que un acto de sexo entre hombres tiene cero años de responsabilidad, hizo de la heterosexualidad un negocio bastante malo. Y así, la homosexualidad masculina, en la medida en que fue permitida, socavaría la mentalidad de la obligación incuestionable. Como señalo en El mito del poder masculino, incluso la Biblia está mucho más preocupada por cuestiones de la inmortalidad que por cuestiones morales.
Steven: A menudo el que defiende los derechos de los hombres queda retratado como anti-mujer. Si te pregunto si estás a favor de quitarle derechos a una mujer para dárselos a los hombres, ¿cuál es tu respuesta?
Warren: No conozco casi ningún caso en el haya que quitarle algo a las mujeres para dárselo a los hombres. Si trabajas en la creación de un refugio para el hombres maltratados, reconociendo que los hombres sufren maltrato con tanta frecuencia como las mujeres, no le estás quitando nada a las mujeres, estás comenzando a ayudar a los hombres y a trabajar en una solución totalmente diferente para el maltrato, y esta llega a ser una solución que enseña a la gente a escuchar a los demás de manera efectiva en las relaciones de amor, en lugar de distorsionar lo que la otra persona dice y establecer las condiciones para la agresión.
Las feministas dicen que todo el maltrato que tiene lugar es culpa de un hombre, porque vivimos en un patriarcado, en un sistema de dominado por los hombres, de modo que cualquier cosa que el hombre haga es una consecuencia de su poder y cualquier cosa que haga una mujer es una consecuencia de su impotencia. Este modelo impide tener un modelo de sistema que diga que si se les enseña a todos los actores del sistema una mejor manera de comunicarse con más amor y apoyo, entonces habrá menos maltrato, y eso es lo que nos importa. La solución feminista actual produce situaciones en la que pierden todos, cuando en realidad lo que deberíamos estar buscando son situaciones ventajosas para los todos.
Steven: El argumento al que me enfrento a veces se basa en que hay una cantidad fija de dinero para luchar contra los problemas de cualquiera de los dos géneros. Y entonces el argumento es, ¿estás proponiendo quitárselo a las mujeres para dar más a los hombres?
Warren: La razón por la que es ridículo es que si vas a aproximarte a un problema con un escenario en el que ambos pierden, vas a crear un problema más y más grande. Sin embargo, cuando te acercas a un problema con un escenario en el que ambos ganan, consigues que el problema sea más y más pequeño. Así que lo ideal es no tener dinero alguno que vaya a estos problemas porque ya no tendremos un problema. La medida de cuánto estamos haciendo para ayudar a la sociedad no es la cantidad de dinero que gastamos, la medida es cuánto reducimos el problema. Y nosotros reducimos casi todos los problemas entre hombres y mujeres a través del trabajo con ambos, con los hombres y las mujeres. Eso por lo general significa hacer que ambos sexos asuman la responsabilidad.
Steven: Sobre otro tema candente, la violación, me intrigan tus comentarios sobre el alistamiento a filas sólo de los hombres y los requerimientos para el combate que equivalen a la violación legal de los hombres. También hablas de falsas acusaciones de violación como constituyentes de una forma de violación. La violación es un tema tan explosivo, y es un tema que las mujeres parecen hacer suyo, a pesar del hecho que puede que haya más hombres violados que mujeres si se consideran las violaciones en prisión. ¿Se puede utilizar este tipo de lenguaje explosivo y salirse con la suya?
Warren: Creo que es importante que lo hagamos, aunque no te puedes salir con la tuya desde el principio. Al principio la gente te dice: (simulando indignación) “¿Qué? ¿Cómo puedes…?”.
Pero yo me aproximo a ello diciendo: veamos qué hace de la violación un problema tan duro para las mujeres. Si estoy trabajando en un taller, hacemos en el pizarrón la lista de todas las cosas que hacen de la violación un tema difícil: como la humillación, la sensación de invasión, sentimiento de disrupción, la sensación que nadie te creerá, sentir que eres una desgracia, el sentimiento de que nada es sagrado.
Y por eso pido a los participantes: imagina que eres un pilar de respeto en la comunidad y alguien te acusa falsamente de abusar de niños. Esto es lo que vas a sentir: “Nadie me cree”. Vas a sentirte totalmente humillado. Sin saber a dónde ir, con un sentimiento de disrupción. Hasta la gente que te quiere va a pensar que eres un maldito.
Las personas violadas no tienen a todo el mundo alrededor de ellos pensando que ellos son horribles y malditos. Sospecharán, en el peor de los casos que tengan un poco que ver con la violación, pero nunca van a pensar que ellos son horribles, gente terrible. Sin embargo, esos hombres falsamente acusados de violación o de abusar sexualmente de los niños a menudo son eliminados de una forma tal que a menudo se suicidan. La cantidad de mujeres que, después de ser violadas, se suicidan es considerablemente inferior a la tasa de suicidio entre las personas que son falsamente acusadas.
Steven: Yo hago personalmente una analogía entre la violación y la circuncisión, porque me parece algo de lo que uno es consciente y que eres expuesto a esto todos los días de tu vida. Me pregunto si sabes por qué se sigue haciendo hoy en día, después de toda la documentación que ha salido diciendo que es una pérdida para los hombres. ¿Por qué está todavía en marcha?
Warren: Por la misma razón que he mencionado para explicar la protección. Nuestro papel como hombres fue el de estar preparados para ser capaces de experimentar dolor y llamar al dolor gloria. No sólo en el fútbol, sino que cuando James DeMeo hizo estudios transculturales de los que hablo en El mito del poder masculino, una de sus conclusiones fue que cuanto más se estaba preparando guerreros una sociedad, más tarde en la vida y más cruel era la circuncisión, y menos probable era que se utilizara anestesia. En algunas sociedades el hombre no sólo debía experimentar que su pene fuera cortado a los doce años o así, sino que debía cortáselo él mismo, y si él estaba en la transición a la hombría, que era un rito de iniciación, él no debía hacer una mueca mientras se cortaba.
Así que esa es la circuncisión llevada al extremo. El propósito era preparar a un hombre para ser capaz de manejar el dolor en la zona en la que estaba en esencia la masculinidad. Manejar el dolor e incluso sonreír a través de él, era la esencia de la masculinidad. Y eso en mi opinión es la la máxima estupidez.
Steven: Vamos a hablar un poco acerca de los “movimientos de los hombres”. Los movimientos de hombres mítico-poéticos y los masculinistas a menudo me parecen muy distintos, con pocas coincidencias temáticas o personales en términos de las personas que participan en ellos. ¿Son en realidad dos movimientos separados o pueden reforzarse mutuamente?
Warren: Bueno, básicamente son dos movimientos separados en su forma actual pero no son en realidad dos movimientos separados y no deberían serlo, ambos pueden ayudarse mutuamente. En la mayoría de las cuestiones de los hombres, la gente debería involucrarse más en las dimensiones introspectivas que son alentadas por los movimientos mítico-poéticos, particularmente llegando a estar en contacto con lo que yo llamo sus dos F, sus padres [fathers] y sus sentimientos [feelings]. Ese movimiento evoluciona de forma natural dentro del movimiento de los derechos de los padres.
Cuando un hombre es capaz de conectar con sus sentimientos, es capaz de cuidar más. Cuando se es capaz de conectar con el padre que estaba ausente, se puede poner más cuidado y se puede reconocer la importancia de ser un buen padre, ambas cosas. Cuando te preocupas por ser un buen padre, comienzas a preocuparte más por tus propios hijos y por el tipo de padre que eres. Y eso nos lleva a la preocupación por los derechos que tienes de no perder la conexión parental con tus hijos, y antes de que te des cuenta de ello estás dentro del movimiento de los derechos de los padres.
Steven: ¿Qué piensas de Promise Keepers?
Warren: Bueno, hay buena noticia y mala noticia. La buena noticia es que es el mayor grupo de hombres en el país que se anima a hablar sobre sus sentimientos, a reunirse en grupos, a hablar sobre la familia, a hablar sobre las relaciones, y todo eso es bueno bueno bueno bueno bueno. Y la mala noticia es que casi todos los Promise Keepers son cristianos o cristianos renacidos que creen que Dios quiso que los hombres fueran billeteras y las mujeres fueran criadoras y protectoras de los hijos.
Si las mujeres cuidan a los hijos y los hombres ganan dinero, se produce una contradicción de los resultados. Les estamos diciendo a los hombres que se involucren más con su familia, pero luego les decimos que ganen todo el dinero para su familia, lo que los aleja de ella. Y el hombre se convierte en una máquina de ganar el pan. Así que el problema de los Promise Keepers es que crean lo que yo llamo en El mito del poder masculino “la tragedia de los hombres o el Catch-22 de los hombres”: cuanto más afectivamente se cumple el mandato de Dios de proveer a la familia, demostrando su amor por su familia mediante la provisión, tanto más lejos se está de la familia que se ama.
Steven: Me he dado cuenta al hablar de los problemas de los hombres de que las maneras de interrumpir el diálogo sin tener que reflexionar sobre el problema han sido desarrolladas para casi cada uno de los temas de los hombres. El alistamiento – los hombres hacen las guerras de todos modos. En el divorcio y la custodia –los hombres abandonan a sus hijos y no quieren ser padres de todos modos. Los hombres mueren más jóvenes que las mujeres –es su culpa, por mantener sus sentimientos reprimidos. Circuncisión –¿qué hay de la mutilación genital femenina, qué es peor? El cáncer de próstata contra el cáncer de mama –¿pero es toda la medicina para los hombres? ¿Qué podemos hacer para evitar ser emboscados por estas preguntas?
Warren: Presentamos las respuestas. Estas preguntas las tomamos como oportunidades. Nosotros decimos: vamos a ver la cuestión de los hombres como causa de todas las guerras. Vamos a darle la vuelta a eso. Supón que les dijéramos a las mujeres: “Mujer, estás obligada a alistarte en el ejército a los 18 años, antes de la edad del consentimiento y antes de tener derecho a votar. Luego, cuando salgas de ahí con una lesión de la médula espinal con un tiro en la espalda que te dejará parapléjico de por vida, decimos: ¡Has causado la guerra, eres una mujer. Margaret Thatcher estuvo en el poder y ella te envió a ti y a todas las demás mujeres a la guerra! ¿Cómo te sentirías? Por lo general ahí se callan. El 90% de las veces la mejor respuesta es invertir los papeles.
Steven: Justo antes de subir al avión para venir aquí, he leído acerca de un varón adolescente que fue violado por una mujer y algunas declaraciones que se hicieron en el tribunal por el juez, sobre que una experiencia terrible puede tener sus aspectos agradables y que su pasividad justificaba la violación. Estamos hablando de un joven de 16 años de edad que fue violado por una joven de 29. ¿Qué podemos decir sobre esta insensibilidad monumental, y esta doble moral?
Warren: Invierta los papeles. Esto es algo perfecto para usted como artista de performance, para hacer todo un diálogo de una mujer que fue violada y a la que se le dijo: “Oh, probablemente lo disfrutaste”.
Steven: ¿Somos malas personas si no bajamos el asiento del inodoro después de orinar?
Warren: ¡Dios mío! Cualquier hombre que no lo hace debería ser condenado a cadena perpetua o ser ejecutado rápidamente. Es difícil saber cuál es la mejor solución para él. (Risas)
Steven: ¿Qué pueden aprender los masculinistas de las feministas?
Warren: En primer lugar, podemos aprender a no ser masculinistas. Porque en el fondo cualquiera de las dos cosas es por lo general una forma de sexismo. Lo digo con un poco de duda, porque creo que es muy útil durante un período de tiempo concentrarse en los tipos de problemas que han definido las mujeres, pero siempre y cuando estés igualmente centrado en los tipos de problemas que han definido históricamente los hombres. Así que lo más importante que podemos hacer es aprender a presentar aquellos temas y ver si podemos hacerlo sin demonizar a las mujeres de una forma igual y opuesta.
Recuerdo que cuando yo estaba en la junta de NOW, muchas de las mujeres que yo amaba y cuidaba por eso de que eran feministas dirían: “Oye, Warren, es tan difícil. Si digo lo que creo podría perder mi trabajo, mi marido o ser ridiculizada”. Y sin embargo, decían lo que creían. Ellas tomaron esos riesgos. No todas, pero un grupo suficientemente significativo. Ahora que lo han conseguido, es mucho más fácil escuchar a una mujer que está interpretando a una víctima que escuchar a un hombre interpretando a una víctima. No hay nada más censurable culturalmente que un hombre victimista, incluso si es una víctima. Por eso necesitamos el movimiento de hombres. Así que creo que las cuestiones de los hombres tienen que ser presentadas por el movimiento de hombres durante un período de tiempo. Pero tratando de no perder de vista el hecho de que todos estamos juntos en esto y que tenemos siempre que estar seguros de que estamos creando soluciones que producen amor a largo plazo, si no a corto plazo, y que al mismo tiempo necesitamos contar cuáles son nuestros problemas, lo que va a producir gente que nos ataque verbalmente durante un tiempo. Hasta que se escuchen esos problemas.
Fuente: MenWeb Traducción: Adriana Raggi para Las Disidentes